1.8.06

Vitruvio versus Agripa

Merece el vocablo "versus" una breve explicación previa, su significado: hacia, en dirección de, si se utiliza como adverbio y vuelto, inclinado hacia, cuando se usa como preposición, es en realidad el opuesto al que se utiliza cotidianamente: en contra, opuesto, enfrente, contrario. Se desprende entonces que el titulo de esta presentación trata sobre como descubrir la figura de Vitruvio "mirando" a la de su contemporáneo Agripa.

Vitruvio mirando a Agripa
La primera parte de la investigación que estoy realizando sobre la enigmática figura del arquitecto romano del siglo I a.C., Marco Vitruvio Polion (Marcus Vitruvius Pollio) la presento a través de la página www.vitruvio.es

Vitruvio nació en el siglo I a.C. arquitecto y tratadista romano, no se conoce ninguna obra proyectada o construida por él. La fama de Vitruvio se debe en exclusiva al tratado "De Architectura", la única obra de estas características que se conserva de la antigüedad clásica.

Después de trabajar sobre algunos textos antiguos creo que son muchas y diversas las evidencias que permiten vislumbrar que la sombra que el nombre de Vitruvio proyecta, y que hasta nuestros días alcanza, no es otra que la de la figura verdadera del mejor arquitecto romano de la historia: Marco Vipsanio Agripa (Marcus Vipsanius Agrippa).

No es posible imaginar como no pudieron coincidir durante la "década prodigiosa" de los años veinte del siglo I a.C. dos arquitectos tan excepcionales como Vitruvio y Agripa, en la misma ciudad de Roma y bajo la protección de Augusto, y que mientras uno escribía el mejor y más completo tratado sobre arquitectura clásica, el otro proyectaba y ejecutaba las más grandiosas obras de edificación y urbanismo del mundo romano.

Ortiz y Sanz escribe en sus memorias sobre la vida de Vitruvio como Frontino, en el siglo I d.C., en el momento de tratar sobre los acueductos de la ciudad de Roma y los términos técnicos para describir los elementos que los componen, reconoce confusión entre ambos arquitectos en aquel tiempo, no sabiendo bien a quien referir la autoría de tales términos e ideas de ingeniería. Y que parece como extendida en esa época la sustitución de uno por el otro, quedando establecido según Frontino que fue Agripa, y no Vitruvio, el nombrado por Augusto "Prefecto" de las aguas en Roma.

Ha sufrido Marco Agripa un eclipse total en el tiempo de la historia, los escasos trabajos sobre su figura, como el realizado por la Doctora Isabel Roda de Llanza, han permitido vislumbrar el conocimiento vertido por él en el territorio de Hispania. Agripa tuvo un papel principal en la romanización de la Celtiberia, y a él debemos algunas de las mejores realizaciones de todos los tiempos y que hoy se encuentran entre el patrimonio de la humanidad.

La relación detallada de la obra de Agripa permite ilustrar de manera completa cada uno de los diez libros del texto vitruviano, la fundación de ciudades y su actuación como patrono, el conocimiento específico de materiales y su especial uso, como por ejemplo el mármol, la construcción de templos, de todo tipo de edificios públicos, especialmente teatros, de edificios domésticos, complejos hidráulicos y portuarios, así como la docta construcción de relojes de sol y máquinas de guerra y trabajo, permiten acompañar, como ningún otro arquitecto de su tiempo y de todos los tiempos, el texto escrito por Vitruvio.

La investigación presentada a través de la red, y aún no conclusa, permite simultáneamente leer el texto de Vitruvio ilustrado por las obras de Agripa.

Por la dificultad de trabajo y por encontrarme en el inicio de un apasionante camino que desconozco a donde me va a conducir, solicito paciencia del lector que se acerque interesado, para poder presentar la investigación en la -www- de la forma más comprensible.

www.vitruvio.es

© Carlos Sánchez-Montaña

25.7.06

De Lares y Julianes

Los Lares Viales
Los romanos en la antigüedad rendían en las encrucijadas de los caminos culto a los Lares, eran los Lares divinidades de carácter menor que favorecían y acompañaban en la relación de los hombres con lo divino (imagen1) y que se mostraban a estos en los cruces de caminos. Eran las encrucijadas lugares de intermediación entre lo ordenado, como representación de Logos, y de la naturaleza como representación del Caos.
Templo a los Lares
Templo doméstico a los Lares en la domus Romana de Augusta Raurica

Hasta el final de la republica estos Lares recibían el nombre de Lares Compitales. La palabra compita significa cruce, y designaba las encrucijadas que delimitaban las propiedades agrícolas entre sí y con los caminos.
Los devotos se llegaban a las encrucijadas para conciliar con sus ofrendas la protección de estas divinidades del lugar, solicitaban protección para los campos sementados del vecindario, protección para los enfermos, para los niños, para los caminantes.

Octavio Augusto hizo revivir en Roma las fiestas de estos Lares Compitales, y modificó el antiguo culto de carácter estrictamente rural introduciendo sus altares en 265 cruces de las vías principales de Roma. Los Lares Compitales pasaron a ser acompañantes de los ciudadanos en las encrucijadas urbanas. Se erigieron según las instrucciones del emperador capillas o altares en los cruces designados, y próximos a estos se instalaron bancos para sentarse y meditar. (imagen 2)

Lares
Altar a los Lares en Marmol. Roma
Augusto, durante el imperio, favoreció el establecimiento en Roma de estos altares en las vías urbanas pasando a recibir sus protectores de manera exclusiva el nombre de Lares Compitales.

Igualmente, y de manera simultanea, en las nuevas vías abiertas tras la conquista de los territorios del norte de Hispania, estableció los “nuevos” Lares Viales, que se encargaban de prestar protección a los viajeros que transitaban estos caminos.

Los Lares Viales adquirieron parte de las características de los antiguos Lares Compitales y recayó en ellos la protección de los caminantes en dirección a su destino. Los templos a estas divinidades estaban emplazados en los cruces de caminos y en algún caso próximos a puentes sobre ríos. (imagen 3)


Ara a los Lares Viales en Mediolanum

Es notoria la alta concentración es de elementos epigráficos que existe en la antigua Gallaecia dedicados a los Lares Viales. Se podría decir que el emperador Octavio Augusto se preocupó de igual manera por señalar los cruces de las calles de la ciudad de Roma y a la vez los caminos que llevaban a la Gallaecia.

De las 36 epigrafías conocidas dedicadas a los Lares Viales en todo el imperio, el 77% de ellas han sido encontradas en el noroeste peninsular y del total el 52% en territorio del antiguo convento Lucense.

Si Roma, como ciudad sagrada, debía a este carácter divino su abundancia a encrucijadas augusteas, no es de extrañar que el convento lucense, cuyo nombre proviene de Lucus, bosque sagrado, tenga el mayor número de encrucijadas sagradas.

Estos templos dedicados a los Lares Viales y situados en cruces de caminos o puentes a lo largo del trayecto eran, en su gran mayoría, del estilo toscano; poseían un atrio cubierto anterior a la cella, que permite guarecerse a los caminantes. De esta manera los Lares no solo ofrecían protección espiritual a los caminantes, sino que permitían una protección física frente a las inclemencias de la climatología.

Dice Vitruvio en su tratado sobre arquitectura en lo referente a la orientación de los templos situados en los caminos; “si cerca de los caminos públicos, (los templos) se pondrán de suerte que los pasajeros, vean la puerta y puedan hacer sus acatamientos”. Señala que desde el camino se podrá observar directamente la puerta del templo y así hacer directamente el acceso sin rodeos. A la vez la divinidad podrá contemplar a los viajeros y ofrecerles su protección.

Los Lares son representados como jóvenes, si son hombres, imberbes, con túnicas cortas y que en algunos casos presentan caduceos o varas en sus manos.

San Julián, El Hospitalario
En la edad media y por acción del cristianismo estos lugares sagrados dedicados a los Lares Viales se ofrecieron en su mayor parte a San Julián, El Hospitalario. Patrón de remeros, barqueros, peregrinos y hoteleros.
Su iconografía es la de un joven imberbe vestido como caballero romano y con una espada en una de sus manos. Su vestimenta es de color rojo. (imagen 4-5)


San Julián


San Julián
Imágenes de San Julián el Hospitalario

Leyenda de San Julián, el hospitalario:
“También llamado el Pobre, buenos apelativos para un personaje seguramente de leyenda, que vive fuera del tiempo histórico y que a menudo se confunde con otro Julián que fue mártir y que no tiene nada que ver con él. El Hospitalario, patrón de los posaderos, dio su nombre a numerosas iglesias, hospitales y asilos, y se le evoca por dramáticas vicisitudes en las que la imaginación se inclina del lado de la santidad.
Según la Leyenda Dorada fue un caballero a quien en una cacería el ciervo acosado predijo que daría muerte a sus padres. Para evitar que sucediera tal cosa huyó de los suyos y entró al servicio de un lejano rey, y éste, como premio de sus hazañas guerreras, le casó con una noble viuda y le regaló un castillo.
A él llegaron un día los desconsolados padres, que peregrinaban en busca del hijo perdido, su mujer adivinó quiénes eran y para agasajarles les cedió su propia alcoba. Lo cual fue causa de un trágico error, ya que engañado por las apariencias y creyendo sorprender a la esposa en adulterio flagrante, Julián atravesó con su espada a los dos ocupantes del lecho.
Más tarde, ante el horror de su acción, para hacer penitencia se retiró con su fiel esposa a orillas de un río y allí construyó una hospedería con objeto de socorrer por amor de Dios a los caminantes sin amparo. Muchos años después, Julián prestó ayuda a un aterido leproso que parecía al borde de la muerte, pero que de pronto, resplandeciente de luz y de hermosura, se levantó para anunciarle que Dios le había perdonado.”
http://sagradafamilia.devigo.net/santoral/febrero/12febrero.htm

Estamos una vez más ante una directa cristianización de una creencia pagana en un culto cristiano, las similitudes iconográficas que existen entre una imagen de los Lares Viales y San Julián no deja de ser sorprendente, jóvenes imberbes con similares ropajes y caduceos o espadas en su mano. (imagen 6)


Imágenes comparativas de San Julián el Hospitalario y un Lar romano

No debemos de despreciar las características de protección que a los viajeros y peregrinos ofrecen ambos, siendo de manera directa sus santuarios lugares de protección frente a los peligros que acechan en los caminos.

Y por último la abundante presencia de sus santuarios en las encrucijadas de los caminos, para ofrecer su protección a los peregrinos que los recorren.

Las capillas de San Julián o de San Xiao (en Gallego), coinciden con muchos de los lugares donde han aparecido piezas epigráficas pertenecientes a los Lares Viales.

Los caminos que conducen al convento lucense, donde además de su capital, la ciudad de Lucus Augusti, también se encuentra el Finis Térrae, el actual Finisterre, el medieval “Locus Sanctus” de Santiago de Compostela y el aun más antiguo rió Miño, cuya etimología nos recuerda el sentido de anunciar "Dios entre nosotros". Son los lugares donde no solo han aparecido más de la mitad de todas las inscripciones a los Lares Viales del imperio, sino en donde permanecen la mayor parte de los templos a San Julián, el Hospitalario, de la península.

La certeza de que las tierras que soportan las diversas capillas de San Julián o San Xiao son las mismas que hace dos mil años soportaron un templo de origen romano lo podemos comprar en muchos caminos que conducen al convento lucense, hacía el oeste.

Templo de San Julián en el Puente de Alcántara
Los Romanos dedicaron el puente a Trajano y a los dioses y para ello levantaron en el centro del mismo el Arco de trajano y El Templo de San Julián en la cabecera del puente. Es un pequeño templo con 5,86 metros de largo, 4,10 de ancho y 6,61 de alto con dos columnas toscanas a ambos lados, de piedra de granito y techumbre a dos vertientes. Su planta es rectangular y pertenece al sencillo templo del tipo "in antis" (imagen 7-8-9)


Templo romano de San Julián en el puente de Alcantara
Es un pequeño templo de estilo toscano con 5,86 metros de largo, 4,10 de ancho y 6,61 de alto con dos columnas toscanas a ambos lados, de piedra de granito y techumbre a dos vertientes. Su planta es rectangular y pertenece al sencillo templo del tipo "in antis"


Ampliación del texto latino

Está precedido de escalinata. En la puerta tiene dos columnas toscanas, las cuales, y las molduras de su cornisa y frontón son los únicos adorno que ofrece la fabrica, que es de sillería almohadillada, del mismo estilo constructivo que el puente y repetido frecuentemente por los romanos en todas las construcciones y fue discretamente restaurado por Alejandro Millán, que también restauró por arte del puente en 1856, en tiempos de Isabel II, pero sin que los monumentos perdieran para nada su absoluta e intangible originalidad romana, cerrando la puerta del templo con una verja de bronce.

El interior lo constituye una capilla o "cella", con huellas de haber estado dividido en dos compartimentos, "naos" y "pronaos". En él está enterrado el arquitecto que construyó el puente y el templo, Cayo Julio Lácer, con una inscripción en la cual se lee, entre otras cosas, "seale la tierra leve".

En el frontispicio del templo de San Julián hay una bella inscripción en latín que traducida al castellano, dice lo siguiente:
"Este templo en la roca del Tajo, de los supremos dioses y del César lleno, donde el arte se ve vencido por su propio objeto, quizás la curiosidad de los viajeros, cuyo cuidado es de saber cosas nuevas, se pregunte quién lo hizo y con qué intención. El Puente, destinado a durar por los siglos del mundo, lo hizo Lácer, famoso por su divino arte. El mismo levantó este templo a los divos Romúleos y a César. Tanto por lo uno como por lo otro, su obra es acreedora del favor celestial.
http://www.terra.es/personal6/estherdurant/sanjulian.htm

El especial emplazamiento del templo (contra el talud del terreno) no facilitó el cambio de configuración y orientación del templo romano y tuvo que permanecer igual durante el culto cristiano.

Templo de San Xiao en Lugo
Otro ejemplo existía al llegar a Lugo hasta este mismo verano del 2004, en el barrio de la ciudad llamado de San Xiao podíamos contemplar la excavación arqueológica de un antiguo templo de planta toscana y que posteriormente fue convertido en la iglesia de San Xiao, modificando su orientación, y añadiéndole un ábside y un vestíbulo de entrada a la planta romana con tres naves. Su emplazamiento, orientación y dimensiones seguían exactamente lo estipulado por Vitruvio en su tratado de arquitectura. (imagen 10-11)

San Xiao de Lugo

San Xiao de Lugo
Restos de la planta de cimentación del templo de San Xiao de Lugo, anteriormente templo romano. (expoliado impunemente en agosto 2004)

El edificio, de planta rectangular, poseía las dimensiones designadas por Vitruvio para las plantas de los templos de estilo toscano, su orientación respecto al cruce de caminos que en el lugar se produce, sigue de manera exacta lo determinado por Vitruvio en sus libros, en el capítulo que describe la orientación de los templos según su emplazamiento. Su puerta se abría hacia el cruce y a oriente, para que los caminantes pudiesen ver la imagen en su trayecto hacía Lucus Augusti.

Templo de San Julián do Camiño en Palas de Rey
El convento Lucense esta lleno de ejemplos, estos perduran como cristianización de los Lares protectores de los caminos en la imagen de San Julián el hospitalario, quizás uno de los más hermosos por la pervivencia del paisaje y su arquitectura verdadera es el San Julián do Camiño en Palas de Rey. (imagen 12-13)




Templo de San Julián do Camiño en Palas de Rey. Lugo

El santo con sus ropajes antiguos y de color rojo vigila el camino desde la ventana del ábside dirigido a oriente y construido sobre la traza antigua dirigida al camino, al cambiar la orientación pagana por la nueva cristiana hacía al oeste el ábside tuvo que construirse sobre el camino, ocupándolo.
Los peregrinos del siglo XXI reciben a su paso la protección del Santo desde la ventana, protección en su caminar hacía el Finis Terrae.

La innumerable dedicación de templos a San Julián o San Xiao en Galicia, y en especial en la provincia de Lugo, es testimonio de las cimentaciones aun en uso de los antiguos templos romanos que perduran en los caminos del convento lucense. El convento sagrado de Augusto.

Templo de San Julián de Prados en Oviedo
Sin embargo la mejor prueba de lo expuesto se encuentra fuera de Galicia, en Oviedo, allí emplazado en un antiguo cruce de caminos, se erige uno de los templos más populares dedicados al santo, San Julián de Prados, catalogado como “el más antiguo y mayor de los edificios prerrománicos que aún se conservan”. (imagen 14-15-16-17)


San Julián de Prados


Planta de San Julián de los Prados.
1. Nártex o vestíbulo
2. Nave principal
3. Naves laterales
4. Transepto o crucero
5. Dependencias laterales
6. Abside central
7. Absides laterales




Vistas interiores

El templo se articula en torno a una planta basilical de tres naves, la central más alta y ancha que las laterales. Están separadas por arquerías de tres tramos sobre gruesos pilares. Los espacios que encontramos de oeste a este son los siguientes: vestíbulo, cuerpo de naves, crucero (con dependencias laterales) y cabecera.
http://usuarios.tiscali.es/_poe_/santullano.html

Si pudiésemos realizar un análisis de su cimentación, similar al que se verificó en San Xiao de Lugo, observaríamos que los cuerpos edificados en la edad medía fueron para producir un cambio en su orientación y culto. El nartex o vestíbulo a occidente cambia la entrada de acuerdo con lo estipulado en la corte Carolingia y en contra de la orientación antigua, de manera que las entradas por oriente se cubren por tres ábsides y a la vez se le añaden a norte y a sur dos dependencias auxiliares para convertir la planta toscana original en planta de cruz.

Estas modificaciones eran fácilmente observables en la planta descubierta en San Xiao de Lugo. En Oviedo podemos analizar como el cuerpo de las tres naves centrales guarda exactamente las proporciones 6/5 que Vitruvio establece para los templos de planta toscana. (1) (imagen 18-19)


Planta de Templo romano a la toscana. Según los dibujos de Ortiz y Sanz sobre Vitruvio


Templo Toscano

El análisis arquitectónico del templo de San Julián de Prados y su comparativa con la planta de templo toscano vitruviano permite afirmar que en este caso concreto la edificación prerrománica fue levantada utilizando la cimentación preexistente de un antiguo templo romano, de planta toscana, emplazado en el cruce de caminos. (imagen 20)


Comparativa de las plantas del templo de San Julián de Prados de estilo prerrománico y de un templo romano estilo toscano (Vitruvio)

Ambas pertenecen a un mismo edificio en su origen. El cambio de culto, de pagano a cristiano, modifica la orientación de acceso (de oriente a occidente) y la estructura de la planta.
Se mantiene la cimentación original romana en las naves centrales y se añaden cuerpos en el perímetro para obtener una planta en cruz.
Se mantiene en las naves centrales la proporción 6/5 descrita por Vitruvio en su tratado de arquitectura.
La arquitectura romana permanece en las cimentaciones de innumerables templos del prerrománico.

Esta construcción resolvió el cambio de orientación, de oriente a poniente, según el nuevo rito cristiano, y el añadido de cuerpos auxiliares en sus cuatro fachadas para la obtención de un crucero.

El ejemplo ovetense puede extrapolarse a muchos de los ejemplos de templos cristianos construidos sobre templos antiguos. Es muy fácil en un primer análisis comprobar que al acceder por el camino que se dirige al templo, quien nos recibe es el ábside de la edificación, cuya misión en el cambio de culto, no fue otra que la cubrición de la puerta original pagana orientada al “Oriente”.

Los caminos a Galicia muestran su pasado presentando los ábsides de sus templos al caminante.

Encrucijadas en el convento Lucense:
Son varios los cruces de caminos en el territorio lucense que presentan la coincidencia de San Xiao (San Julián) y restos arqueológicos de origen romano.
Algunos de ellos son:

-San Xiao de Moraime, Muxia. conjunto Histórico-Artístico, estilo románico del sigloXII, en donde aparecieron restos de una necrópolis romano-cristiana

-De la época galaico-romano es el yacimiento de San Xiao do Trevo, en Cariño donde existe una ladera cubierta de terrazas y en las que se encuentra una capilla del santo.

-Por un angosto sendero entre la arboleda se sitúa el viajero ante la iglesia de San Xiao de Poulo, en Outeiro de Arriba, provincia de A Coruña con restos romanos.

-Ferrol con una iglesia parroquial, la primitiva iglesia de San Xiao, existente por lo menos desde el siglo XI. La construcción tenía “arcos bóvedas y artesonados”, “con muros gruesos y contrafuertes”, por lo que se piensa que podría ser románica. Esta iglesia fue demolida en el siglo XVIII a causa de las obras del arsenal.

-San Xiao de Vea, Gondomar de Abaixo, A Estrada

-Castro de San Xiao en San Xiao do Monte, Toques, Melide.


© Carlos Sánchez-Montaña

(1) Similar proporción 5/6, descrita por Vitruvio, la conservan en su cuerpo central otras plantas del prerrománico asturiano:
-Santa Cristina de Lena.
-San Salvador de Valdedios.

10.7.06

El anatema del 666

¡Aquí está la sabiduría!...
Muy grande es la maldición que recae sobre esta cifra nombrada en el Apocalipsis y que ha estado sujeta a innumerables interpretaciones a lo largo de la historia.

"¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666."
Apocalipsis 13-18


¡Aquí está la sabiduría!...


Las tres cifras en números romanos, según el texto del Apocalipsis. El número según Roma.

El libro del Apocalipsis (en griego: revelación) también es conocido como Apocalipsis de San Juan, o simplemente de Juan, por la autoría que se le atribuye y como Apocalipsis de Jesucristo por el título que al principio se da a sí mismo; es el último libro del Nuevo Testamento. Por su género literario, es considerado el único libro del Nuevo Testamento de carácter profético.
El Apocalipsis quizás sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia y ha sido objeto de numerosas investigaciones a lo largo de la historia. Se sabe que el Apocalipsis fue escrito a finales del siglo I d.C. o principios del siglo II d.C.

Este es el contexto en que se menciona la cifra maldita. El triple seis.

Ap 13,11-18
(11) Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. (12) Ejerce todo el poder de la primera Bestia en servicio de ésta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera Bestia, cuya herida mortal había sido curada. (13) Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; (14) y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que les ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. (15) Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia. (16) Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, (17) y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia, o con la cifra de su nombre.

(18)¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.


Casi todos los estudiosos coinciden en señalar que este texto pertenece al siglo I d.C. y aunque todas sus interpretaciones son lógicamente posteriores a este momento, su autor, fuera quién fuera, necesariamente se refería de manera simbólica al significado de los números de la antigüedad, a lo que estos representaban con anterioridad al nacimiento de Jesús en Belén.

Seguramente si utilizamos las fuentes antiguas podremos acercarnos al verdadero significado de la "cifra satánica".
Para ello permítanme utilizar la principal fuente científica de la que disponemos en occidente, compendio de las influencias caldeas y griegas en el mundo romano y que en alguno de sus libros recoge aspectos que nos pueden dar alguna luz sobre el simbolismo de los números en la antigüedad.

El número seis en la antigüedad
El texto “Vitruvvii De Architectura”, conocido por Los Diez Libros de Vitruvio, poseía sin duda autoridad sobre la ciencia clásica en el momento que el Apocalipsis fue escrito. Sus referencias eran igual de validas para el mundo romano como el hebreo, ya que sus fuentes son las clásicas.

Escribe Vitruvio en el capítulo primero del libro tercero:

Los matemáticos afirmaron que el número perfecto es el número seis, pues posee unas divisiones que suman seis, de la siguiente manera: la sexta parte, es el uno; la tercera parte, es el dos, la mitad del seis, es el tres; dos terceras partes componen el número cuatro, en griego dimoeron; cinco partes del número seis -pentemoeron-, es el número cinco; y el número perfecto y final ephectum; formaremos el número ocho sumando seis mas una tercera parte, que en latín se llama terciarium y en griego epiritos; añadiendo al número seis su mitad se logra el número nueve, que es un número sesquiáltero, en griego hemiolios; si al número seis le sumamos dos terceras partes obtenemos la decena, en griego eipidimoeros; el número once es el resultante de sumar cinco al número seis, es decir, un quintario, en griego epipemptos; el número doce se obtiene sumando dos veces el número seis, el número elemental, que se denomina diplasios. De igual modo, el pie es la sexta parte de la altura del hombre, o lo que es lo mismo, sumando seis veces un pie delimitaremos la altura del cuerpo; por ello coincidieron en que tal numero -el seis- es el número perfecto, y además observaron que un codo equivale a seis palmos, o lo que es lo mismo, veinticuatro dedos.


Hace mención Vitruvio a que en Grecia se consideró al número seis como el emblema propio de la naturaleza física, como generador del cosmos.

Bien cierto es que en este capítulo Vitruvio recobra la tradición Caldea que desde la antigüedad determinaba que el número seis representaba la creación, y por ello se consideraba un número perfecto.

Los caldeos representaban a sus divinidades clasificadas por el número seis, los dioses menores, así como los hombres sabios o maestros, recibían el número 6 y el mayor de todos y dios principal, Anu, era representado por el número 60.

Para los Caldeos la reunión de todos sus dioses se representada por el número 666, que evocaba al panteón babilónico. Para este antiguo pueblo la reunión de todas sus divinidades, su panteón, representaba el lugar donde residía el conocimiento. Encontramos en la identificación de la cifra del triple seis con la reunión de las divinidades caldeas el primer simbolismo histórico.
Es el 666 la representación del conocimiento absoluto.

El seis para Pitágoras
Es el propio Vitruvio en su texto quién nos recuerda otra mención sobre el triple seis cuando en su libro V intenta justificar la estructura de su tratado y que aun reconociendo la dificultad de los términos científicos cree haber encontrado una formula que permita la fácil comprensión. Así la explica Vitruvio:

Por tanto, explicaré con breves palabras esta oscura terminología y las complejas medidas de las partes de los edificios, con el fin de que se graben bien en la memoria; así, todo se irá recordando sin ninguna dificultad....
También Pitágoras y los pitagóricos mantuvieron esta opinión. Les pareció bien escribir sus teorías y sus reglas en unos volúmenes de estructura cúbica "cybicis rationibus": fijaron el cubo como el conjunto de 216 versos, donde cada norma no sobrepasase tres versos.

Parece que tomaron la analogía al comprobar que tal número de versos, como sucede con el cubo, de cualquier forma que los considere la mente consigue una estabilidad inamovible en la memoria.







La Razón Cúbica


Es el número 216 de los pitagóricos el que se obtiene al elevar el número 6 al cubo. Tres veces seis. El 666.

Y que Vitruvio menciona como resultante de la aplicación de la "Cybicis Rationibus", (transcrito por los diferentes traductores como "estructura cúbica" "principios del cubo" "cubical arrangement" y por Ortiz y Sanz: "razón cúbica", y que para mí es la más cercana al sentido antiguo).

Es precisamente en el centro de su tratado, en el proemio del Libro V, donde Vitruvio hace mención a la "Razón Cúbica" y al número 216 como "cybum CCXVI versus", el soporte para escribir sus teorías y sus reglas:

"Etiamque Pythagorae quique eius haeresim fuerunt secuti, placuit cybicis rationibus praecepta in voluminibus scribere, constitueruntque cybum CCXVI versus eosque non plus tres in una conscriptione oportere esse putaverunt."
L.V-Prefacio.

Es el número 216, el resultado de la aplicación de la "Razón Cúbica" sobre el número perfecto, el seis. La arquitectura del conocimiento, de la perfección.

Vitruvio proyecta la razón cúbica "cybicis rationibus" en el "corpus" de su tratado para poder alcanzar la correcta disposición de los conocimientos en él y así poder ser entendido por los arquitectos que lo leyesen. "Así no habrá ningún obstáculo que impida su comprensión."

Como podemos comprobar el triple seis, bien como simple cifra, bien como resultado de su formalización geométrica se identifica en la antigüedad con el conocimiento científico.

Rescatemos la lapidaria frase del Apocalipsis:
“¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.”

Desde la interpretación "vitruviana" esta sentencia tiene un sentido directo conforme a lo explicado hasta este momento, salvo claro esta, la mención aterradora de la palabra "Bestia".

El 666 como lugar donde reside la sabiduría según el ideario Caldeo. El panteón de sus dioses.
El seis como cifra de un hombre según el ideario griego y como tal mencionado por el arquitecto romano.

La Bestia y el Leviatán
Leviatán (del hebreo liwyatan, enrollado) fue una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás por los católicos, el término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo de un gran monstruo o criatura.
En el Génesis, la palabra Leviatán es mencionada en el comentario de Rashi sobre Génesis 1:21: "Dios creo los grandes monstruos marinos - Taninim" en hebreo.
En este verso Rashi declara: "De a cuerdo a la leyenda esto se refiere al Leviatán y su pareja. Dios creo un Leviatán varón y uno mujer, entonces mato a la fémina y la salvó para los honestos, ya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles." Jastrow traduce la palabra "Taninim" como "monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente".

Leviatán aunque traducido por La Bestia de manera interesada, en hebreo antiguo significaba "gran animal surgido del mar". Aún hoy en hebreo moderno se utiliza para nombrar a las ballenas.

El enviado desde el mar
Leviatanes eran en la antigüedad tanto las ballenas como los cocodrilos y los grandes peces. Los enviados del mar. Los grandes súbditos de Poseidón y Neptuno.

Propongo esta nueva lectura:
¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra del “enviado desde el mar”; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.


Oanes, el Gran Hombre-Pez

Este enviado desde el mar está representado en la antigüedad por la leyenda de Oanes, el gran hombre-pez, el monstruo marino que civilizó a los sumerios.
“Según afirma el Génesis, el Paraíso estaba en Mesopotamia. Eso creían también los sumerios, entre los que todo era confusión antes de que llegara del sur la serpiente civilizadora, Oanes, mitad hombre y mitad pez, que les enseñó cuanto valía la pena saber. Y algo de verdad habría, cuando en los archivos cuneiformes, mesopotámicos e hititas, de entre el III y el II milenio, hemos ido encontrando muchas de las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos (el diluvio universal, Gilgamesh, el futuro Hércules, Inanna y su viaje a los infiernos...), los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía...
Muchos de nuestros orígenes están de verdad en Mesopotamia, pero nos han enseñado a considerarnos nietos sólo de los griegos...
Pero todo empezó con Oanes, el misterioso monstruo marino que vino a Mesopotamia desde el sur según el relato del monje Beroso, el último babilónico, que vivió, enseñó y escribió durante entre la época de Alejandro Magno y el primer tercio del siglo III a.C......”
por Alicia Canto.

Eanes, en original "E-anush" significaba "El Hombre".

"..pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666."
Apocalipsis 13-18

Conclusión
El anatema que el 666 ha recibido desde la antigüedad ha ocultado de manera interesada su verdadero simbolismo.
En el momento en que el Apocalipsis fue escrito esta cifra era la representación del conocimiento, de lo que hoy podemos llamar de manera general ciencia en el más amplio sentido de la palabra y que en los orígenes de la humanidad, en el Summer, fue representado por la leyenda del hombre-pez Oanes.

"La serpiente Oanes, mitad hombre y mitad pez, civilizó, ayudado por algunos hermanos, a los sumerios, ese fascinante pueblo, no semita, en el que se originó la verdadera cultura. Oanes fue quien les enseñó a construir, a cultivar, a escribir y a trabajar los metales, entre otras artes propias de pueblos civilizados" (Endowed with Bry.-Terribilem feram Eu. Ar).

Juan describe en el capítulo 13 como el conocimiento que durante el "Siglo de Oro" de Augusto el pueblo romano puso en practica y le rescato de su posible final, como su mundo herido por las luchas civiles se recuperó y pudo así gobernar el mundo.

No debemos de olvidar que desde el punto de vista de los hebreos el poder de Roma en el siglo I d.C. se identificaba de manera muy exacta con el yugo que en Babilonia habían sufrido en la antigüedad, por lo que el mito de Oanes, como el Leviatán que surge del mar y apoya a sus enemigos, es una clara identificación con el triple seis y el panteón caldeo. Es posible que los hebreos adoptaran el monoteísmo durante su cautiverio en Babilonia, y así como los hebreos vivían cautivos en Babilonia, los cristianos vivían como esclavos en Roma.

En el texto de Juan se manifiesta la impotencia del pueblo elegido frente al poder que el conocimiento técnico ofrece a sus enemigos. El pueblo caldeo en la antigüedad, el romano en el momento de la escritura del Apocalipsis.

Los enemigos del pueblo hebreo, el pueblo romano que apoyado en el conocimiento del Leviatán Oanes gobierna el mundo.
Roma utiliza lo enseñado por Oanes, las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos, los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía...

Roma por medio del Leviatán representado por el 666 gobernaba el mundo.

Propongo esta nueva lectura (en negrita):

Vi luego otro símbolo que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente.(El nuevo Oanes - Eneas). Ejerce todo el poder del imperio en servicio de éste, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a Roma, cuya herida mortal había sido curada.

El Capricornio es el signo zodiacal con el que se identifica el emperador Augusto, y su imagen le representa en la iconografía de la Roma imperial. Su imagen de animal con cuernos de cordeo y cola de serpiente es adoptada por él tras su victoria frente Marco Antonio en la batalla de Actium. La batalla que finaliza la guerra civil. La herida mortal que Roma sufría.


El sello de la Augusto


Moneda de Pérgamo. El Capricornio lleva el cuerno de la abundancia enmarcado en la corona apolínea de laurel


Gema que representa al Capricornio como vencedor en la batalla naval de Actium


Moneda de Augusto, el Capricornio con la esfera universal y el cuerno de la abundancia


Imagen augustal con el Capricornio con cola de tritón

Realiza grandes señales, hasta hacer bajar ante la gente fuego del cielo a la tierra; y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que les ha sido concedido obrar al servicio de la técnica y la ciencia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de Roma que, teniendo la herida de las guerras civiles, revivió. Se le concedió infundir el espíritu, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen del emperador y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de Roma y Augusto. Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se censen obligatoriamente como habitantes del imperio, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la moneda con el nombre de Roma y el Emperador, o con la cifra de su nombre.

¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de su conocimiento; pues es la cifra del hombre. Su cifra es 666. (El conocimiento recibido por el hombre-pez que surgió del mar).


De manera muy directa este capítulo del Apocalipsis se refiere al momento en que tras la guerras civiles Octavio Augusto asume el gobierno de Roma y utilizando el conocimiento y la técnica herederas de Oanes gobierna el mundo.


La imagen de Oanes y la imagen augustal con el Capricornio con cola de tritón.
Los Leviatanes que surgen del mar para ordenar el mundo.

Comienza VITRVVII DE ARCHITECTURA.
"Cum divina tua mens et numen, imperator Caesar, imperio potiretur orbis terrarum" ...L.I-Prefacio

"Cuando tu voluntad y tu inteligencia divinas, César Emperador, te hicieron dueño del imperio del "círculo de la tierra"...

© Carlos Sánchez-Montaña

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Para los muy interesados en este tema recomiendo esta dos lecturas:

Vitruvius
Writing the Body of Architecture

The MIT Press
Indra Kagis McEwen
La autora del reputado texto argumenta que el proyecto imperial de dominio del mundo es el objetivo que subyace en "VITRVVII DE ARCHITECTVRA", formado por el escrito que ella denomina: "el cuerpo entero de arquitectura".
Expresamente Indra Kagis McEwen determina que el objetivo de VITRVVII era presentar su disciplina como medio para hacer que el cuerpo del emperador Augusto congruente con el cuerpo imaginado del mundo que él gobernaría.
Vitruvius
Writing the Body of Architecture



LA RAZON CUBICA
"cybicis rationibus"
Carlos Sánchez-Montaña
El nombre de Vitruvio "Vitruvii De Architectura" es un acrónimo que nos anticipa sobre lo tratado en los diez libros, y que como su autor establece, debe de ajustarse de manera práctica a los postulados propios de la arquitectura.
Es "Vitruvii De Architectura" el tratado sobre Arquitectura escrito por el "Tres veces Maestro", 666.
Ver: LA RAZON CUBICA
"cybicis rationibus" .

6.7.06

El Oráculo de Ammón

La fuente del Sol en Lucus Augusti
"Tua aqua, Ammon cornute, gelida est de die, accedente et recedente eo calescit"
P. Ovidii Nasonis, siglo I a.C.

”La fuente a media noche está hirviendo y luego, entibiándose poco a poco, viene con el día a quedar fría. Después, como el Sol va subiendo, así se va enfriando más, y así cuando llega el mediodía es cuando queda en su mayor frialdad. Desde allí torna poco a poco a entibiarse hasta que vuelve a hervir cuando la noche es ya mediada."
Pomponio Mela, geógrafo del siglo I d.C.

JUPITER-AMMON
Júpiter, dios romano de la adivinación, fue asociado al dios egipcio Ammon que poseía propiedades similares.
En un contexto monumental, la iconografía de Júpiter Ammon aparece por vez primera con carácter oficial en el Pórtico del Foro de Augusto en Roma. Solo Italia y las provincias occidentales del Imperio han librado clípeos arquitectónicos con máscaras de Júpiter Ammón. En España, se documentan en Mérida, Tarragona y, quizá, en Córdoba.

La efigie de Júpiter Ammón responde al arquetipo fijado en época augustea: máscaras con cabelleras de abundantes y ensortijadas guedejas y dos cuernos de macho cabrío, atributos de la divinidad, que nacen de sus sienes. El clípeo puede adornarse, además, con otros elementos, por lo general roleos u otros motivos vegetales



Ammon, el dios carnero

Ammon, el dios carnero, fue el oráculo más famoso en la antigüedad, alcanzó gran renombre en Egipto. Entre los romanos Júpiter Ammon inspiraba el Oráculo manifestándose a través de sus sacerdotes.

La palabra oráculo deriva del latín orare ("rezar" o "hablar"), la palabra oráculo designa tanto el local donde se hacen las profecías o adivinaciones como a las personas que las hacen.

El oráculo en Lucus Augusti
El agua de una fuente, manaba de manera natural en el lugar a través de la máscara de la esfinge, guardián de los lugares sagrados del dios Ammón en la antigüedad, el agua se embalsaba en la piscina que tenía en su interior un fondo de cornamentas de carnero. El agua al rebosar salía por la máscara de Ammón y de nuevo se reintroducía en el interior de la piscina para mantener sus propiedades.


Piscina de Ammon en Lucus Augusti

A través de un conducto oculto, el agua del interior caía de manera suave sobre la bandeja sagrada de granito situada en una pequeña cripta bajo la piscina.


Cripta con bandeja de piedra

En Lucus Augusti para consultar al oráculo se procedía de la siguiente forma:
Los habitantes de Lucus Augusti interesados en conocer su futuro, se acercaban al oráculo de Júpiter-Ammón en las noches de luna llena, y recibido el permiso del adivino arrojaban un objeto personal dentro de la piscina sagrada.

El adivino, una vez que el objeto estaba en el interior del agua, interpretaba el futuro a través de los reflejos e imágenes que se producían en el agua que caía sobre la bandeja de piedra en la cripta inferior. Esta visión se realizaba de manera oculta al peticionario en la pequeña cripta, donde el adivino entraba en trance gracias a los efluvios del amoniaco producido en la piscina.

El fuerte olor a amoniaco envolvía toda el lugar, dando un halo trascendente al oráculo.


Fuente del Sol

En la antigüedad, en el interior de las piscinas de Júpiter Ammon se producían, por destilación de las cornamentas de carnero que se depositaban en su interior, las sales amoniacales, (sales de Ammón), que eran la única profilaxis conocida para luchar contra la peste.
Los sacerdotes de Ammón tenían además de poderes adivinatorios, conocimientos de medicina que les revestían de un carácter doblemente trascendente y poderoso.

Amoníaco (NH3)
EL GAS DE LOS DIOSES

La fuente del Sol que describe P. Mela, al igual que la de Lucus Augusti, poseía agua amoniacada, el amoniaco se evapora a -20º y condensa a 40º, por lo tanto en la noche, con bajas temperaturas y cuando era visitada por los fieles, parecía hervir y durante el día con más calor, permanecía en tranquilidad.

Fueron los egipcios quienes lo descubrieron hace miles de años. El amoníaco o "sal amoniacal" , llamado así en memoria del dios tebano Ammon, es un gas que en concentraciones elevadas produce severos daños en la salud de las personas, incluso la muerte.

El amoníaco se forma continuamente en la Naturaleza en las putrefacciones de sustancias nitrogenadas de procedencia animal o vegetal y pasa a los suelos o al aire. Por esta razón, se le obtuvo hace tiempo por destilación seca de residuos animales (cuernos, huesos, etc.)

En forma diluida el amoníaco puede usarse como medicamento. Existe el proceso para preparar sales de amonio con propiedades antimicrobianas que carecen de sabor, olor o colores extraños. Se utiliza desde la antigüedad para luchar contra la peste y diversas infecciones de la piel.

El amoníaco tiene características perjudiciales para la salud: la respiración de gases que contengan NH3 aumenta la presión sanguínea y una exposición duradera puede causar la muerte y lo mismo sucede con la disolución acuosa concentrada si se ingiere por error.

© Carlos Sánchez-Montaña

3.7.06

¿Por que Santiago viene a la Gallaecia?

Santiago apóstol en el occidente del imperio
Y dentro de la Gallaecia, ¿por que su presencia en el convento Lucense?, cuya capital es la ciudad de Lucus Augusti y núcleo de población de mayor importancia en este territorio.


Mapa del Convento Lucense - Siglo I

En los evangelios se relata que Santiago fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y que luego Jesús le invitó, también con Pedro y su hermano Juan, a compartir mas de cerca su oración en el Monte de los Olivos.

"La Liturgia de la Transfiguración, como sugiere la espiritualidad de la Iglesia de Oriente, presenta en los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, una "tríada" humana que contempla la Trinidad divina."
(La gloria de la Trinidad en la Transfiguración) Juan Pablo II, 28 abril 2000

Es a partir de ese momento cuando se produce una unión fundamentada en el secreto de los tres personajes arquetípicos de la religión antigua. Tal como establece aun en nuestros días la iglesia de oriente y el propio Papa JPII reconocía: "Una tríada humana que contempla la Divinidad"

Los tres personaje arquetípicos de la tradición primordial
El Iacobus originario fue Santiago el Mayor, su hermano era Juan, el que luego sería el Evangelista, y ambos fueron los llamados hijos del Trueno.
Y con ellos el personaje central de tríada, Pedro, el príncipe de la iglesia. El término príncipe estaba de gran actualidad para nombrar al que era destacado entre sus iguales, el emperador de Roma Augusto, era quién en el imperio recibía ese nombre en el inicio del siglo I.

Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva.
La permanencia y muerte del apóstol san Juan en Éfeso no son mencionadas en el Nuevo Testamento, pero son atestiguadas tan pronto como a finales del siglo II por San Ireneo (Adv. Haer., III, iii, 4), Polícrates, Obispo de Éfeso (Eusebio, Hist. Eccl., V, xxi), Clemente de Alejandría, el "acta Joannis", y un poco más adelante por Justino y los montanistas.
La tradición bizantina siempre ha señalado a Éfeso como la ciudad donde se encuentra la tumba del profeta. Otra tradición, que puede ser confiable, aunque más antigua, hace de Éfeso el escenario de la muerte de santa María Magdalena. Por otro lado, la opinión de que la Santísima Virgen murió allí no tiene fundamento en ningún testimonio antiguo; el texto citado con frecuencia es un escrito ambiguo del Concilio de Éfeso (431), que quiere decir simplemente que en Éfeso había una iglesia de la Virgen en aquella época.

Sin embargo si está muy documentado que era Éfeso, la sede del Templo a Artemisa (Diana en el panteón Romano). Éfeso se convirtió en la Puerta de Oriente, no solo por su carácter comercial, sino como puerta de iniciación a los misterios de la diosa madre, representados por la diosa Luna Diana-Artemisa. No es de extrañar que en los concilios celebrados en los primeros siglos se buscase una íntima relación entre la ciudad de la diosa Luna y la Virgen María, e incluso con Maria Magdalena.

Según una antigua tradición Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. A su muerte en Palestina, sus discípulos lo trajeron de nuevo al convento Lucense para ser enterrado.
La costa donde desembarcaron era la occidental de Galicia, muy próxima a la costa del Fin de la Tierra, a la costa donde se emplazaba en ese momento el ara solis, el templo del Sol.

La iglesia católica presenta como un hecho histórico establecido que San Pedro trabajó en Roma durante la última parte de su vida y finalizó su vida terrenal por el martirio. En cuanto a la duración de su actividad Apostólica en la capital Romana, la continuidad o no de su residencia allí, los detalles y éxito de sus trabajos y la cronología de su arribo y de su muerte, todas estas cuestiones son inciertas y pueden resolverse solamente mediante hipótesis más o menos bien fundadas. El hecho esencial es que Pedro murió en Roma: esto constituye el fundamento histórico del reclamo de los Obispos de Roma sobre el Primado Apostólico de Pedro.

La residencia y la muerte de San Pedro en Roma fuera de la doctrina de la fe católica no posee más credibilidad histórica que la presencia de Juan en Efeso y de Santiago en Lucus Augusti, sin embargo un juramento debía enlazar a todos aquellos que estaban bajo la protección de estos santos cristianos y como muestra perdurable de lo que en el pasado pagano fue la Tríada Sagrada.

Sant Yago deriva del latín Sanctus Iacobus o Iagus: Santiago, Jacobo, Diego, Jaime, Xaime, Jaume, Iago, Jacques, Jacqueline, James, Giacomo.....
Tanto Yago como Juan tienen relación directa con la palabra latina Ianua: Puerta, camino, y con Ianus el dios principal romano. Jano dueño y señor de las puertas. Ianua foris, puerta protegida por Jano.

No es casualidad que Juan se dirija según la tradición a Efeso, la puerta (ianua) de oriente, y Iago a Lucus Augusti la puerta (ianua) de occidente. Son los hijos del trueno los que se dirigen a ocupar las dos puertas de la cosmogonía de Jano.

En la antigüedad el templo de Jano en Roma contaba con la figura del dios bifronte, dueño de las llaves de oro y plata, situado sobre un pedestal pétreo en el eje central del edificio (Axis Mundi). Su doble cara miraba simultáneamente a ambas puertas del templo, una hacía oriente y otra a occidente.


Dios Jano

Fue Agripa quien dispuso en su Orbis Terrarum la cosmogonía del imperio. En ella presentaba la consecución del "Nuevo Centro" que es fijado en la ciudad de Roma, Agrippa traza un nuevo círculo sagrado que contiene en su interior los territorios que Roma gobierna, el trazado de este nuevo círculo determina que Roma es el Centro, Efeso la puerta de oriente del mundo romano y el Noroeste de Hispania, en el Finis Terrae, la puerta de occidente.


Cosmogonía del Orbis Terrarum

Son los dos "Ianues", los hijos del trueno, (hijos gemelos de Júpiter Dianus (Jano), el dios del cielo), los que ocupan el lugar equidistante y equivalente de las dos puertas de iniciación. La puerta de la Luna y la del Sol. Su nombre determina su posición geográfica, su hermandad es su equilibrio.

Y entre ellos y como príncipe de la iglesia: Pedro.
Pedro viene de Petreus, piedra. No es casual que él se dirija a ocupar la ciudad donde existe el centro: La piedra dorada. El miliarium aureum, el centro de la cosmogonía y del imperio. Y que sea Pedro, el príncipe, quién se apodere del símbolo de las dos llaves de Jano.
Una en oro y otra en plata, como las llaves de las puertas a los misterios y que custodian los hermanos Ianues, los hijos del trueno.


Las dos llaves de Jano

Juan en oriente, la puerta de Plata, y la llave de plata a los misterios de la diosa Luna.
Iago en occidente, la puerta de oro, y la llave de oro a los misterios del dios sol.

San Pedro, la piedra sobre la que se fundó la Iglesia católica y cabeza visible de ella, Santiago el Mayor santo patrón de los alquimistas y los astrólogos y San Juan Evangelista santo patrón de los maestros constructores asistieron según el evangelio de Marcos al misterio de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor y tras esta experiencia mística viajaron a las tres capitales del imperio romano, ocupando la posición que en el rito antiguo les correspondía.

Si en un mapa actual del Mediterráneo, sobre lo que fueron los dominios de Roma en época de Augusto, trazamos una línea que una la antigua ciudad de Efeso con Lucus Augusti, en el Finis Terrae del N.O. de Hispania, en la Gallaecia, esa línea así dibujada pasará por la ciudad de Roma rememorando el decumanus trazado por Agrippa en su Orbis Terrarum.


Mapa del imperio en siglo I

Una línea geográfica que une Efeso, Roma y Lucus Augusti en el siglo I d.C. o lo que es lo mismo, une a Santiago con Pedro y Juan, la tríada humana de La Liturgia de la Transfiguración.

La antigua liturgia del Primero
La palabra sagrada que sólo puede ser comunicada por el concurso de tres personas....

Ianua foris, la puerta sagrada de Jano
Compostela adquiere en la edad media la "herencia" que el convento Lucense recibió durante el siglo I a.C.
Lucus, cuyo significado es bosque sagrado, tiene relación etimológica con palabras que determinan lugar como locus, y sagrado como logia. Lucus designa un lugar sagrado.
El convento Lucense tenía como poderes antiguos y entre otros: ser el territorio del Finis Terrae, del Ara Solis, de las Aras Sestianas, del Miño, de Lucus Augusti, "el bosque sagrado de Augusto" e innumerables santuarios a los Lares en sus caminos, cuna de Prisciliano y de Egeria y final de Callis Ianus.

El convento Lucense, como su nombre acredita, es convento sagrado, tierra sagrada para Augusto, la etimología de su fundación lo dice claro para los siglos venideros, aunque ahora leamos muchas cosas sin saber que significan realmente.

El llamado convento Lucense fue poseedor de poderes de carácter pagano, y estos fueron expropiados por el catolicismo en siglos posteriores. La historiografía católica presenta innumerables invenciones que solo intentan enmascarar el origen de los cultos antiguos en Hispania.

En la edad media el lugar llamado "Campus Stellae" Campo de la Estrella (Compostela), en el convento Lucense, recibe la invención de la tumba de Santiago. Esa invención solo es una redefinición de lo que "habitaba" en su territorio. En la antigüedad los lugares señalados por las estrellas en el cielo, son los lugares sagrados.
El convento Lucense es la tierra de la puerta de occidente, Ianua foris, puerta protegida por Jano y es a partir de la edad media cuando el poder católico refunda un nuevo lugar bajo apariencia cristiana.

Sin embargo esta refundación es solo un cambio político de conveniencia, se traslada el poder sagrado desde la antigua ciudad de Lucus Augusti, capital del territorio en la época antigua a un nuevo lugar sagrado en Compostela, bajo el dominio franco y asturiano.

Así cada año santo, que se celebra cuando el 1 de Augusto, día del calendario dedicado al dios sol, coincide con el día de la semana dedicado al mismo dios, "dies solis", domingo, -1 de agosto en domingo-, en el Campo de la Estrella, y siguiendo el ritual del dios Jano, se abre la Ianua foris en la plaza de la Quintana, puerta abierta a oriente, según el rito pagano. (Quintana tiene en su nombre origen romano, señala a la puerta que comunica con el centro, con el lugar donde reside el que manda, con el primero).


Puerta de la Quintana

En la puerta interior protegida por Jano, Ianua foris, está escrito su nombre en griego, Arjo, "Principium Deorum", el Dios del Principio, el Primero.


Peregrinos en la Puerta Santa

Todos los peregrinos que viajan a la tierra santa de occidente solicitan su protección y bendición al cruzar, según el rito antiguo, por debajo de ella.
Este ritual se produce hoy igual que desde hace 2000 años en el convento Lucense. Inicialmente en Lucus Augusti, ahora en el Campus Stellae.

El "Principium" permanece..... en el Convento Lucense.

© Carlos Sánchez-Montaña

28.6.06

La Sala de la Domus de Batitales

Pieza principal de la gran domus de Lucus Augusti
La edificación aparecida a menos de un metro de profundidad en la calle Dr. Castro de la ciudad de Lugo es, por sus dimensiones exteriores, la domus de mayor tamaño que existió en la ciudad de Lucus Augusti. En ella vivió el "gobernador" de la urbe, y seguramente en ella murió el último dirigente romano cuando en el año 460 los suevos asaltaron la ciudad.



Noche de luna sobre la sala de la Domus de Batitales

La domus de Batitales, ya que este es el nombre que recibía la calle en el siglo XIX, se organizaba en torno a un patio principal, "el atrium". Desde la actual calle Gustavo Freire, que coincide aproximadamente con el "decumanus máximo", se accedía al atrio a través de un vestíbulo. El vestíbulo era una sala abierta a la calle, situada antes de la puerta propiamente dicha de la casa y donde los visitantes esperaban a ser recibidos por el señor de la casa. Las diferentes habitaciones y salas domésticas se abrían hacia el atrio y no tenían ventanas al exterior.

En la parte central de la domus bajo el actual edifico Cortes, aun se puede ver el lugar donde existía un pequeño jardín rodeado de un peristilo, y al que se abrían las dependencias más importantes de la casa. Estas habitaciones ventilaban a través del jardín privado y poseían un sistema de calefacción en el suelo (hipocausto) que las hacía más acogedoras para sus moradores.

En el centro geométrico de la edificación se encontraba la sala principal a la que solo podían acceder y participar los invitados por el dueño de la casa.

Los especialistas que han visitado los mosaicos de la domus han determinado que pueden pertenecer a los realizados por un equipo que trabajaba en la península en el siglo III de nuestra era, y que realizaron los mejores trabajos que hoy conocemos, existen villas romanas en Palencia que poseen trabajos que pertenecen con toda probabilidad a los mismos artesanos, y que están catalogados en la cúspide de los realizados en esa época.


Mosaico del interior de la sala

Los mosaicos que pertenecían a la domus de Batitales son diferentes por dos motivos, primero por donde se encuentran, es decir, por el tipo de arquitectura que revisten en su suelo. Y segundo por sus motivos pictóricos de altísimo significado simbólico.

Los mosaicos de Batitales revestían el pavimento de dos habitaciones diferentes, la primera, que es visible desde la ventana arqueológica que existe en el bajo comercial, era el vestíbulo previo de entrada a la sala principal.


Planta sala Batitales

Se accedía a él desde un corredor que provenía de las zonas comunes de la domus, tenía forma rectangular y sus dimensiones eran de diez metros y medio por cuatro metros y medio, la habitación con pinturas en sus paredes tenía en su pavimento central el dibujo de unas figuras, hoy desconocidas, montadas sobre dos caballos, y a ambos lados de esta, dibujos geométricos compuestos por círculos que en su interior tienen el nudo de Salomón y cuadrados que en su interior tienen una doble svástica, y entre ambas figuras geométricas corazones entrelazaban el conjunto. El simbolismo que este mosaico representa tiene relación con la protección solicitada a los dioses del cielo para los ocupantes de la sala principal a la que el vestíbulo daba paso.


Mosaico del vestíbulo

El vestíbulo con dibujos geométricos, que se encuentra en el sótano del actual edificio, daba paso en sus extremos a los jardines interiores de la casa, pero en su frente tenía las tres entradas a la sala de planta cuadrada que ocupaba el punto central de toda la domus, y que actualmente está oculta bajo la calle. Esta sala era la pieza principal de todo el edificio y a ella solo podían entrar las personas autorizadas a las ceremonias que allí se celebraban.


Mosaico del interior de la sala

Simbolismo arquitectónico
La sala de planta perfectamente cuadrada tenia unas dimensiones de diez metros y medio de lado y en su centro poseía doce columnas de gran altura y robustez, aproximadamente de cuatro metros de longitud y sesenta centímetros de diámetro. Las doce columnas soportaban una cúpula de siete metros de diámetro que ocupaba la parte central de la sala. Todo el conjunto, por su configuración, se presentaba con un gran simbolismo arquitectónico. La cúpula soportada por las doce magníficas columnas representaba a la bóveda celeste y los doce signos zodiacales en las que esta se apoya

Los mosaicos no han podido ser rescatados en su totalidad, solo se conocen pequeños fragmentos del conjunto, en el siglo XIX se levantó la parte central de acceso a la sala por la puerta central del vestíbulo, la figura del mosaico era la del dios Neptuno, representado entre delfines y otros habitantes del fondo marino. Neptuno dios del mar también ejerce su influencia sobre los lagos y las aguas corrientes. Era uno de los dioses principales del panteón romano y su influencia divina actuaba sobre uno de los cuatro elementos principales del universo, el agua.


Dibujo del mosaico de acceso a la sala (hoy desaparecido)

Entre diversos dibujos geométricos que recuerdan constelaciones y estrellas, y todas ellas salvaguardadas por nudos de Salomón con un claro mensaje simbólico, "lo de abajo es como lo de arriba y lo de arriba como lo de abajo", aparecen dos pequeñas figuras de animales que permiten comprender mejor el sentido del conjunto.



Un león y un toro fueron rescatados en la excavación de la calle, ambos pertenecen a uno de los mosaicos existentes bajo la cúpula, pero el resto que les acompaña se ha perdido para siempre. Hoy todos podemos reconocer al signo de Leo y de Tauro, dos de las constelaciones zodiacales presentes en el universo y que con su presencia en el mosaico, bajo la cúpula, reafirman el sentido de la especial sala de la domus de Batitales.

MODIFICACIONES DE LA PLANTA DE BATITALES
La planta original del siglo I d.C. fue modificada a lo largo del siglo IIId.C.
Con esta modificación se intervino en el corredor de acceso a la sala principal y como resultado se construyó una nueva estructura arquitectónica que tiene antecedentes muy claros y estudiados en la arquitectura de la antigüedad.
La geometría de la reforma recuerda de manera determinante a la arquitectura de otros edificios de caracteres sagrado.


Reforma de la planta

Podemos comprobar las analogías entre la planta de Lucus Augusti y la de los esquemas de los templos de oriente próximo.
Esta sala de forma alargada y habitación en el extremo semicircular recibe el nombre de “Debir-Devir”

”Si en todas las civilizaciones tradicionales sus templos y santuarios sagrados constituyen una imagen del cosmos (y de la realidad trascendente), la entrada al mismo, en el Templo de Jerusalén, se realizaba por el Ulam o Pórtico, lugar de tránsito por donde se accedía al Hekal o "Santo", cuya forma era enteramente rectangular o de "cuadrado largo", simbolizando el conjunto del mundo terrestre. En el centro del Hekal se encontraba como elemento principal el Altar de los perfumes, o del incienso, cuya oblación representaba uno de los ritos más importantes de los realizados en el Templo. Enfrente de dicho altar se hallaba el Debir o "Santo de los Santos", la cámara más interna y sagrada del Tabernáculo, razón por la cual simbolizaba al mundo celeste. En el centro del Debir era depositada el "Arca de la Alianza", custodiada por las estatuas de dos querubines alados, y en cuyo interior eran guardadas las Tablas de la Torah (de la Sabiduría), testimonio vivo y permanente de la "alianza" entre Dios y el pueblo de Israel.En realidad esa alianza, como la que establece cualquier civilización tradicional, es con el Dios inefable y misterioso, que se revela mediante su Nombre, que es su Ser, Verbo o Logos creador, es decir el Gran Arquitecto del Universo.” Francisco Ariza


Arquitectura Sagrada

”En el Templo de Salomón, el Santo de los Santos tenía el nombre hebreo de Devir. Su recinto sagrado debía ser el lugar de reposo final de las dos tablas del Pacto, conservadas en el Arca portátil desde la revelación en el Sinaí. El sustantivo aparece por primera vez en la Biblia Hebrea en una referencia al Templo de Salomón: “Y metieron los sacerdotes el arca del pacto del Señor en su lugar, dentro del Santísimo [Devir] de la casa, en el Santo de los Santos, debajo de las alas de los querubines” (Reyes 8:6; ver también 6:5, 16, 20-23, 31).
A primera vista, el nombre Devir pareciera estar evidentemente relacionado con el sustantivo davar, que significa “palabra”, además de aparecer en la primera frase de nuestra parashá, Devarim (plural de davar): “Éstas son las palabras que habló Moshé a todo Israel” (Deut. 1:1). Y devarim, como la primera palabra importante, no solo se convierte en el nombre de nuestra parashá sino en el título de todo el quinto libro de la Torá. Tanto Devir como davar se derivan del verbo daber (hablar); de aquí que Devir a menudo se tradujera como “oráculo”, el santuario desde donde habló Dios.
Pero en realidad, la etimología de Devir es otra. La palabra pareciera estar relacionada con una palabra árabe muy similar que significa “detrás” o “parte de atrás”, enunciando no la función del espacio sino, más prosaicamente, su ubicación, al fondo del Templo. En resumen, el poder iluminador de la palabra Devir no viene de su derivación sino de su desarrollo posterior. En el hebreo rabínico – el idioma del Midrash, de la Mishná y del Talmud – Devir adquiere el significado de “libro”. En el Talmud (Avodá Zara, 24b) se nos informa que a Rav, quien llegó a Babilonia a principios del siglo III y fundó la academia rabínica de Sura, le hizo mucha gracia descubrir que los persas usaban el nombre propio Devir para designar libro (safra).”
Rabino Dr. Ismar Schorsch

El yacimiento que podemos visitar en Lugo, y sus referencias en la arquitectura antigua, nos permite plantear nuevos interrogantes sobre la verdadera función que el edificio de la calle Batitales tenía en la "Ciudad Sagrada de Augusto".

© Carlos Sánchez-Montaña