4.9.06

El Panteón de Roma

Son muy pocos los historiadores que hoy reconocen como autor del edificio a Marco Agripa, sin embargo la inscripción en el frontón del Panteón acreditandodolo como autor sigue siendo la mejor prueba de ello.

La biografía de Augusto escrita por Suetonio, nos permite pensar que la inscripción ya se encontraba en el edificio a comienzos de la Era:
"Evidentísimos presagios anunciaron también su muerte, de la que hablaré en seguida, y su apoteosis. Cuando cerraba el lustro en el campo de Marte, ante innumerable multitud, un águila voló muchas veces en derredor suyo, y dirigiéndose en seguida al frontispicio de un templo inmediato, donde estaba grabado el nombre de Agripa, paróse sobre la primera letra."
Suetonio. Vida de Augusto

Era el Panteón el único templo existente en el Campo de Marte en el siglo I, y en él figuraba el nombre de Agripa.
La verdad es que hasta finales del siglo XIX no existieron dudas sobre la autoría del Panteón por Agripa.


De todos los edificios que Agripa proyectó y edificó, el más importante, por su significado simbólico y sagrado fue el Panteón. Al igual que su maestro, Anaximandro, que escribió un tratado sobre la esfera celeste, Agrippa realizó este edificio como analogía a la esfera celestial. El edificio, de proporciones cósmicas, reproduce, en sus dimensiones, la esfera celeste en la que los siete astros o divinidades principales del panteón romano presencian las actuaciones de los hombres.


El edificio conjuntamente con las termas, la basílica de Neptuno, el estanque y el acueducto compusieron el conjunto de los edificios que Agripa erigió en el campo de Marte y según la inscripción existente en el frontón del pronaos el templo fue terminado en el año 27 a.C.

Las proporciones y la estructura del Panteón son representativos de la concepción religiosa de los romanos: la morada de los dioses, en la que Augusto pretende centralizar la gran variedad de cultos de la religión romana y que se presenta con una arquitectura de síntesis del cielo y de la tierra. "Como arriba es abajo; como abajo es arriba". Por eso el edificio tiene una planta circular cerrada por una cúpula. Tanto la altura del espacio interior de la cúpula como el diámetro de la pared circular de la planta son de 43,20 m. Si nos imaginamos completa la esfera que se inscribe en la gran sala circular y que determina la cúpula, tendríamos representado el globo celeste reposando en el suelo. La cúpula se apoya de manera estática sobre el cilindro que posee un radio de 21,60 m, la misma dimensión que el cilindro y su altura.

Tras una rehabilitación del edifico por un incendio, el emperador Adriano mandó rescribir, en el frontón del pórtico de la fachada principal, la siguiente inscripción:
M.AGRIPPA L:F: COS TERTIVM FECIT
("Marcus Agrippa, hijo de la luz, lo construyó durante su tercer consulado").
Ver: Biografía de M. Agrippa. "Hijo de la Luz"

Escribe Dio Cassius en Historia de Roma, Libro LIII:
Después de estos logros en las guerras, Augusto cerró el recinto de Jano, que se había abierto a causa de estas. Mientras tanto Agrippa engalanaba la ciudad, a sus propias expensas. En primer lugar, en honor de las victorias navales completó el edificio llamado la Basílica de Neptuno, donde añadió dando brillo, la pintura que representaban a los argonautas... También completó el edificio llamado el Panteón. Tiene este nombre, tal vez debido a que recibió, entre las imágenes del decorado, varias estatuas de dioses, entre ellos Marte y Venus, pero mi propia opinión de este nombre es que, debido a su techo abovedado, que se asemeja a los cielos.
Es este texto de Dio Cassius (155–229 d.C.), muy significativo al describir el Panteón de Agripa y su cúpula en el siglo III y no mencionar a ningún otro posible arquitecto.

El edificio contaba con siete ábsides donde se emplazaban los siete dioses principales del panteón romano, teniendo lugar destacado Marte y Venus, como protectores de la "Gens Iulia", las deidades ancestrales de la familia del emperador. Dicen las fuentes antiguas que de las orejas de la estatua de Venus colgaban unos pendientes realizados con perlas del tesoro de Cleopatra. En el pronaos del templo se erigieron estatuas de Augusto y Agripa como promotores del edificio, y la decoración del edificio fue realizada por Diógenes de Atenas. Plinio "el viejo" describe en su "Historia Natural" en el siglo I d.C. que fue Diógenes de Atenas, el autor de las cariátides y de otras esculturas del frontón del Panteon de Agripa, que no eran bien conocidas por encontrarse en una elevada posición. " Agrippae Pantheum decoravit Diogenes Atheniensis; in columnis templi eius Caryatides probantur inter pauca operum, sicut in fastigio posita signa, sed propter altitudinem loci minus celebrata." Plinio, NH XXXVI 38

El proyecto de Agripa construía la esfera celeste que Anaximandro ideó cinco siglos antes. Su geometría interna es la de una esfera que en su parte superior posee un oculus, o abertura circular, con un diámetro de 27 pies (8.20 m.), y como fuente única de luz para todo el espacio interior.

SECCION DEL EDIFICIO

La arquitectura del Panteón posee un simbolismo cósmico muy específico, esta geometría básica se referencia siempre a la imagen y semejanza del universo y el movimiento celeste.



Su nave, con cimientos de planta cuadrada y pavimento en damero, se transforma en un octógono inscrito en una circunferencia.
"En la geometría plana, el círculo es símbolo del cielo y el cuadrado de la tierra, y el octógono intermedia entre uno y otro, y a través de él se logra la cuadratura del círculo, la unión indisoluble del espíritu y la materia"
Con la puerta de entrada existen además siete ábsides consagrados a las siete divinidades astrales (los cinco planetas de la antigüedad, el sol y la luna).

La cúpula, con sus exactas proporciones, representa la bóveda celeste. Y los cinco niveles del artesonado de la cubierta representan las cinco esferas concéntricas del sistema planetario antiguo.



Por último el "oculus" central, que domina el espacio interior y es la única fuente de luz de todo el edificio, representa admirablemente el sol durante el día y la luna durante la noche. La luz de ambos, la de la luna como reflejo solar, domina todo el espacio y lo recorre de manera cíclica. No olvidemos que el edificio se encuentra orientado a norte, permitiendo a través de un monumental gnomon (término que en griego significa "el que sabe") observar la mecánica del cosmos.

Durante el solsticio de verano, a la hora del medio día, la proyección del disco solar se presentaba con una deslumbrante presencia en la entrada del templo (que permanecía en sombra) y proviniendo desde el interior del edificio. Esta sorprendente presencia en el centro del pronaos se materializaba entre las imágenes de Augusto y Agripa, y presentaba al exterior una interesada escenografía de recuerdos antiguos.
El disco solar acompañaba en sus representaciones a los faraones en Egipto, y también a los dirigentes del imperio en su gobierno.


PLANTA DEL EDIFICIO

La intención de Agripa, como arquitecto, fue la de construir un edificio que permitiera comprender, a quien lo visitase, las tres partes de las que constaba la Arquitectura antigua, y que él mismo detalla en el capítulo III del Libro I de su tratado: "Partes ipsius architecturae sunt tres, aedificatio, gnomonice, machinatio" Tres son las partes de la arquitectura: la Edificación, la Gnomónica y la Mecánica.
Este santuario (edificación), dedicado a los siete dioses celestes, debía de reproducir a su semejanza el globo cósmico (gnomónica), y revelar al observador a través de un gran agujero en el centro de la cúpula, como este se convierte alternativamente como fuente de luz y de oscuridad en la tierra. (mecánica).

Es la gnomónica la ciencia que permite a la Arquitectura ser un hecho cosmológico, una aplicación de los principios metafísicos en el ámbito de lo sensible y una sublimación de la materia.

El cosmos es en la astronomía neoplatónica una esfera en cuyo centro se encuentra la tierra. Este cosmos, como arquetipo astral, simboliza una matriz universal regida por principios eternos e inmutables; quien la comprenda asimila sus virtudes. El Panteón atiende en la disposición de sus elementos y con su simbología arquitectónica, a los postulados que la ciencia de la gnomónica establece, y que Vitruvio detalla en el Libro IX de su tratado. Solo conociendo los postulados que establece la gnomónica se puede construir un edificio con la forma del Panteón en Roma.

Según "De Architectura" toda edificación que procure alcanzar la arquitectura precisa de la mecánica como parte fundamental de esta.
Además, es necesario en toda obra de Arquitectura la participación de la Mecánica.
Es la Mecánica la ciencia que comprende los efectos de la rotación cósmica y la presencia de la Luz en la tierra.
Escribe Vitruvio en su Libro X: "La mecánica en su conjunto se ha generado a partir de la misma naturaleza, bajo la guía y la dirección de la rotación cósmica. Así es, si consideramos y observamos el incesante movimiento del Sol, de la Luna y de los cinco planetas ( Es decir, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno como el mismo Vitruvio indico en el libro IX, 1, 5) comprenderemos que si no recorrieran sus órbitas de manera mecánica, sería imposible que tuviéramos Luz en la Tierra"

Designa Vitruvio a la mecánica un origen natural y cósmico, y por lo tanto para entender correctamente sus palabras debemos de ver a las máquinas como resultado de este origen, demostración en la tierra de la fuerza del cosmos, del orden del universo que tiene un principio divino. La mecánica según Vitruvio es una manifestación de la divinidad. ("el incesante movimiento del Sol, de la Luna y de los cinco planetas"). Y por ello no solo las máquinas pertenecen a esta ciencia, sino también su efecto, "el movimiento" es parte fundamental de sus preceptos.
Ver: La Mecánica según Vitruvio

El templo fue concebido como una cosmogonía, como un observatorio del cosmos, de ahí su orientación a norte, punto fijo de la bóveda celeste y que permite comprender la variación de las estrellas a lo largo de los días y las noches.


"Las horas harían su recorrido por el techo pulido tan cuidadosamente por los artistas griegos; el disco de la luz del día se reclinaría suspendido allí como un protector de oro; la lluvia formaría su piscina clara, abajo, en el pavimento, los rezos se levantarían como humo hacia ésa vacío donde colocamos a los dioses."


FACHADA DEL EDIFICIO


Es el Panteón la principal obra de arquitectura de la época romana, y en ella podemos observar aun hoy en día, la tríada que según el texto "De Arquitectura" compone la arquitectura antigua. (aedificatio, gnomonice, machinatio).

Después de más de 2.000 años, esta estructura única en la antigüedad, y con una bóveda que no fue superada en su dimensión hasta cientos de años más tarde, sigue mostrando la sabiduría de su autor:
Marco Agripa, maestro de arquitectos.


Enlaces relacionados:

¿Fue Marco Agripa el arquitecto autor del Panteón que hoy se levanta en la ciudad de Roma?

VER:

Panteón de Roma, proyecto y ladrillos





VIDEO CREACION "WELCOME TO THE MACHINE"
La arquitectura antigua según Vitrvvii




Los arquitectos actuales hemos perdido el conocimiento que Vitruvio detalla en su texto.
La arquitectura, como ciencia antigua, descansa en los principios expuestos en "De Architectura": "Tres son las partes de la Arquitectura: la Construcción, la Gnomónica y la Mecánica".
"La mecánica en su conjunto se ha generado a partir de la misma naturaleza, bajo la guía y la dirección de la rotación cósmica. Así es, si consideramos y observamos el incesante movimiento del Sol, de la Luna y de los cinco planetas comprenderemos que si no recorrieran sus órbitas de manera mecánica, sería imposible que tuviéramos Luz en la Tierra."

Creo que los arquitectos deben de volver a la "máquina" de la que Vitruvio habló. A la arquitectura edificada como máquina cósmica.
A pensar, al menos, que la arquitectura es algo distinto a la que hoy conocemos. Y que otros arquitectos la ejecutaron.
De eso trata el vídeo presentado, la letra del tema de Pink Floyd se ajusta a esta intención dando la bienvenida a los han estado haciendo el "tonto" creando imágenes de moda para el "tubo", y ahora lo intentarán según Vitruvio, con la verdadera Arquitectura.

Bienvenido a la máquina
Bienvenido hijo mío.
Bienvenido a la máquina
¿Dónde has estado?
Nosotros sabemos bien donde has estado
Tu has estado en el tubo
Pasando el tiempo
Proporcionando juguetes y experiencias a los chicos
Trajiste una guitarra para castigar a tu madre
Y no te gustó la escuela
Sabes que eres un tonto perdido
De acuerdo, bienvenido a la máquina
Roger Waters (Pink Floyd)


© Carlos Sánchez-Montaña



3.9.06

El Pórtico de la Gloria

Por la claridad del texto y su brillante valor simbólico, reflejo de la obra original del Maestro Mateo, expongo este trabajo propiedad del Arzobispado de Santiago de Compostela. Servirá de referencia para próximos trabajos a trazar en el "Tablero de Piedra".

Simbolismo medieval
El Pórtico de la Gloria de la Catedral Compostelana es sin duda alguna la obra cumbre de la Escultura Románica. Por primera vez la Edad Media ensaya la animación de las figuras. El simbolismo medieval se realiza aquí a través de un conjunto escultórico en que las figuras hablan, cantan y constituyen una verdadera atmósfera mística y religiosa.

Su autor es el Maestro Mateo, arquitecto de Fernando II de León, que supo plasmar en piedra un denso mensaje teológico que no sabemos quién lo ideó. La interpretación de este mensaje ha suscitado una auténtica polémica entre los estudiosos en arte que se han ocupado del tema. De todas formas, es indiscutible que el mensaje catequético del Pórtico responde a su condición de nartex de la Iglesia meta del Camino de peregrinos. Será, pues, un mensaje primariamente para ellos, y sólo desde la peregrinación se podrá interpretar adecuadamente.























El Pórtico de la Gloria

La peregrinación:
La peregrinación es una práctica tan antigua como el hombre mismo, pero siempre religiosa. El senderismo, turismo u otras formas de tránsito, no se llaman ni son peregrinaciones. Ha habido peregrinaciones en todos los espacios religiosos conocidos, pero, como no podía de otra manera, determinados por la concepción de Dios, del hombre, y de la relación entre ambos, que tiene cada uno de ellos. Hay peregrinaciones en las religiones orientales, las había en el mundo clásico y, sobre todo, son determinantes para nosotros, las del Mundo de la Biblia. Es más, nuestros libros sagrados pueden ser considerados como el relato de una gigantesca peregrinación cósmica: de toda la humanidad y la creación entera hacia su felicidad total y absoluta.

El peregrino se caracteriza por poner en acción un símbolo. El símbolo es el lenguaje propio de lo inefable; de aquello para cuya expresión el lenguaje hablado es insuficiente o carece de la fuerza que lo explique en plenitud. El ámbito de lo religioso es lo inefable por excelencia. Su vivencia profunda lleva a quien la vive a adquirir unos conocimientos y una sabiduría sorprendente que es incapaz de trasmitirla con palabras corrientes. Busca entonces el símbolo. Sin embargo, donde este modo de trasmitir una vivencia cobra una inusitada importancia es en el ámbito social. O sea, en el de los conocimientos que hacen posible la convivencia de una comunidad o de un pueblo. Los valores y normas que fundamentan la vida social se legitiman en lo religioso, –o también seudoreligioso, o en lo que asume el papel de la religión en las culturas laicistas– y esta legitimación se trasmite a través de los símbolos. Pero si en la vida social los símbolos desempeñan un papel de singular importancia, esta se acrecienta en las comunidades religiosas. Toda confesión religiosa tiende a instituir símbolos en los que se realiza la incorporación del creyente a la comunidad, o bien se le hace vivir lo que la religión en concreto busca. La peregrinación es uno de estos símbolos, quizás me atrevería a afirmar que el más característico y universal de todos.

La tradición religiosa de la que la Biblia es testigo cualificado, expresa una visión de Dios distinta de las demás y, consecuencia de ella, una manera de ver la vida y el mundo propia de ella; por ello, la peregrinación realizada desde esta tradición religiosa consiste en simbolizar el propósito del peregrino de comprometerse con este modo de vivir la existencia.

La Biblia nos presenta a Abraham respondiendo a una llamada de Dios que quiere encomendarle una tarea, un papel en el Plan que ha concebido para hacer posible la felicidad de los hombres: la salvación. El Dios de Abraham no es buscado por el hombre, sino que es Él el que busca y llama. La felicidad de los hombres, como basada en el amor, no se concibe sin el compromiso y actuación del hombre mismo. Esta llamada cobra su valor definitivo en Jesús de Nazaret. Dios, que en un momento de la historia, se hace presente con rostro humano en medio de nosotros y asume el papel de encabezar a la humanidad hacia la realización de una nueva y gratuita forma de ser: Construir un hombre nuevo, una humanidad nueva cuya norma de relación y convivencia se base en el amor, desde esta vivencia colectiva, todos juntos dominen la naturaleza y, encabezados por Jesús Resucitado, venzan la muerte.

Este propósito de Jesús es entregado a los apóstoles; a los doce, entre los que destaca Jacob, Jacobo, Santiago. Ellos son los que empiezan a forjar el nombre nuevo y la humanidad nueva, manifestada también por una expresión simbólica, creada y usada por Jesús: el Reino de Dios. Este Reino, aunque no es de este mundo, está en este mundo y consiste en un proceso que comienza en la conversión personal de cada uno, y en la modificación de las estructuras de la convivencia humana para hacerlas, todas ellas, funcionar desde el amor como valor supremo. El Reino se construye día a día; es un proceso histórico que comenzó con los apóstoles, herederos directos de Jesús, y tendrá su consumación con la segunda venida del Señor. La Iglesia existe como institución organizadora del esfuerzo humano para realizar la construcción del Reino de Dios. Es apostólica, porque su legitimidad última se produce a partir de la sucesión apostólica. En cada individuo el reino comienza a partir de la primera conversión, que inicia un proceso de transformación personal en un hombre "civilizado" por el amor, pero que ha de ser continuado y repetido incesantemente hasta el fin de su vida. Entregar a sucesivas generaciones su aportación al hombre nuevo y a la humanidad nueva, o sea la construcción del Reino. Su muerte será el encuentro definitivo con el Señor y la adquisición definitiva de la felicidad.

El Peregrino a Santiago pretende con su caminata al Santuario del Apóstol –Santiago es para el occidente europeo "El Apóstol" por antonomasia– significar la realización en él del proceso que acabamos de describir. Cuando hace este voto, o cumple una penitencia impuesta por su obispo, no está haciendo otra cosa que simbolizar su compromiso de cambiar los objetivos de su vida, y su modo de vivirla, en el empeño de construir el Reino de Dios. La conversión y el avanzar en este proceso es lo que justifica que se lance desde los lugares más lejanos a la búsqueda del Santuario elevado sobre la Tumba del Apóstol, heredero directo de Jesús, y que, en su empeño de iniciar la construcción del Reino de Dios, llegó hasta el Fin de la Tierra.

Este propósito terminó marcando caminos desde todos los rincones de la Europa Medieval hasta Santiago. Puente La Reina, en Navarra, es el lugar a donde todos confluyen convirtiéndose en un sólo camino hasta Compostela. Allí una pequeña ermita románica llama la atención de especialistas en historia del arte, que se preguntan su significado. Respuestas e hipótesis de todo tipo se han inventado por doquier. Sin embargo, su forma octogonal ¿no sugiere la idea de un baptisterio? ¿No querrá, pues, decir que estamos ante el recuerdo de que el bautismo es también el que hace uno y definitivo los múltiples esfuerzos de los hombres a la búsqueda de la felicidad?

El resto del Camino ha sido jalonado de monumentos y recuerdos por santos, monjes, sabios y artistas, que dejaron su esfuerzo y forjaron su personalidad ayudando al peregrino y recordándole a través de su caridad y de su arte lo que estaba simbolizando con su esfuerzo y sacrificio. Al final, el Maestro Mateo supo resumir en el más genial de los pórticos el significado simbólico del Santuario Apostólico: La Jerusalén Celestial. Como él corona su peregrinación abrazando la columna sobre la que descansa la estatua sedente de Santiago, así también la humanidad entera coronará el esfuerzo de su historia resucitando e incorporándose al Reino de Dios en plenitud, realizado en la magnífica iconografía del Pórtico de la Gloria.

Significado del Pórtico
Esta idea final la toma Mateo del Apocalipsis de San Juan, según la cual el templo apostólico es el símbolo de …la nueva Jerusalén que desciende del Cielo como una esposa adornada papara el encuentro con su prometido" (Apocalipsis 21-2). Se trata, pues, de una representación de la ciudad Celeste tomando para ello símbolos provenientes del Apocalipsis de San Juan, del Libro IV de Esdras, y de los elementos apocalípticos contenidos en los profetas Isaías, Ezequiel y Daniel.


El Tímpano

En el tímpano del arco central nos encontramos resumidas varias páginas del Apocalipsis de San Juan. Preside la escena una imagen mayestática e hierática de Cristo Salvador, indudablemente inspirada en la descripción que del Hijo del Hombre (Cristo) hace el apóstol San Juan en el Apocalipsis (Cap. 1,1-18). De acuerdo con esto, le encontramos un tanto hierático, consciente de su dignidad y poder. En sus manos y pies muestra las cicatrices de las llagas, como cordero inmolado, a través de cuya inmolación obtiene el triunfo. Sus vestiduras quieren demostrar su realeza y su sacerdocio. Completando la idea del Cordero inmolado e inspirado en el mismo Apocalipsis de Juan (Cap. 5,14) nos presenta Mateo ocho bellísimos ángeles llevando instrumentos de la pasión: la columna, la Cruz, la corona de espinas, los cuatro clavos y la lanza; un pergamino y una jarra, aludiendo sin duda a la sentencia y lavatorio de manos de Pilato; y por último una caña, esponja y un pergamino en que probablemente se leyó la inscripción INRI.

Rodeando el trono del Salvador vemos los cuatro evangelistas como ríos de agua viva en actitud de escribir el Evangelio sobre cada uno de sus animales simbólicos: San Mateo sobre el cofre de recaudador de tributos; debajo San Marcos sobre el león alado; a la izquierda San Juan sobre el águila y debajo San Lucas sobre el Toro. Junto al trono jalonándolo, dos ángeles con incensarios que a ambos lados homenajean al Señor Soberano (Apoc. 8, 3-4).

Tomado del Capítulo 4 del Apocalipsis de San Juan todo el tímpano quiere plasmar la disposición del trono de Dios tal como lo ha visto el autor sagrado. Veinticuatro ancianos que representan en la visión apocalíptica a las 24 clases de cantores y sacerdotes del antiguo templo de Jerusalén, se sientan en una especie de sofá dialogan entres si vistiendo túnicas blancas y sobre sus cabezas llevan una corona de oro. En sus manos (excepto las figuras 4 y 21) sostienen instrumentos musicales (14 cítaras, 4 salterios, 2 arpas, llamando la atención la zanfona que sostienen sobre sus rodillas los dos que están sobre la clave).

En los espacios curvos del tímpano para plasmar la descripción de los elegidos, que figura en el cap. 7,4-17 del Apocalipsis, ideó Mateo treinta y ocho figuras humanas que representan las 12 de abajo a las 12 tribus de Israel y las 19 de arriba a la turba celeste que nadie podía contar, y que estaba delante del trono y del Cordero. Todas estas figuras, al igual que los ancianos, están a punto de comenzar una sinfonía litúrgica en honor del Cordero.

El Maestro Mateo ha concebido el Arco central del Pórtico como una pequeña ciudad con su templo y su liturgia propias. En esta ciudad nadie puede entrar sin estar escritos en libro de la vida; en ella se entra incluso llevados por ángeles. (Apocalipsis cap. 21,22-27).



Estatuas en las columnas. La gran ciudad celeste descansa sobre unas figuras concretas pertenecientes tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento. Así vemos como adosados a las columnas de nuestra izquierda aparecen unas figuras de sorprendente calidad artística que representan personajes del Antiguo Testamento: Moisés, con las Tablas de la Ley en su mano; Isaías; Daniel, sonriente como anunciador de la venida del Salvador, y Jeremías con su rostro triste, dado lo mucho que tuvo que sufrir de los poderes de su pueblo por la crudeza de u denuncia profética. Las restantes figuras no han sido identificadas, pero sin duda pertenecen también a personajes del Antiguo Testamento. El lado derecho está dedicado al Nuevo Testamento y así nos encontramos con San Pedro, vestido de Pontifical y sus llaves en la mano; San Pablo, calvo y descalzo; Santiago lleva un báculo y un cartel, San Juan, joven y de pie sobre un águila; las otras cuatro figuras no se han identificado. Por lo tanto la ciudad descrita por San Juan está fundamentada sobre unas columnas que constituyen y representan a los dos Testamentos

Según San Juan sobre cada una de las 12 puertas de la Ciudad Nueva de Jerusalén (Apocalipsis 21, 12) hay un ángel que la guarda. Mateo expresó esto en los ángeles que sobre las figuras de los apóstoles y profetas van introduciendo en la ciudad a los seres humanos que vienen de la gran tribulación. Los que proceden del arco izquierdo vienen coronados, como símbolo de sus privilegios (como veremos luego) y con un pergamino que representa la Ley; y los de la derecha vienen sin coronar y van asidos de la mano del ángel.

Los otros ángeles representados en la fachada exterior son dos serafines que están de pie ante el trono del Cordero (escoltados por dos ángeles cada uno). En los ángulos del Pórtico hay cuatro ángeles con trompetas que tienen también un hondo sentido apocalíptico. Su misión es congregar a los elegidos de los cuatro puntos cardinales para doquier entonen un cántico nuevo. Los elegidos y su procedencia constituye el tema de los dos arcos laterales.



Columna del parteluz: La columna central del pórtico sostiene de forma llamativa la estatua sedente del Apóstol Santiago, como patrono, acogiendo a los peregrinos.

La columna de mármol representa la genealogía humana de Jesús. De la figura de José (padre del Rey David), brota un tallo (Isaías 11, 1), que crece y enreda a David, Salomón y al llegar a la Madre de Dios aparta sus ramas dejándola exenta. El capitel nos muestra la generación eterna de Cristo en cuanto Dios: El Padre le tiene en su regazo, y sobre ellos en forma de paloma el Espíritu Santo.

En el capitel que se encuentra tras la corona del Apóstol vemos representado uno de los episodios simbólicos más característicos de la vida de Cristo: Las tentaciones. El diablo en figura repugnante y monstruosa tienta en tres ocasiones a Jesús que, una vez rechazadas las tentaciones, es servido por los ángeles.

Arco lateral izquierdo: En este arco encontramos representado un tema del Antiguo Testamento: La expectación mesiánica. Todo el antedicho Testamento gira en torno a él. El autor del Pórtico se ha inspirado en el libro IV de Esdras, (cap. 3,1-27).

La primera arquivolta nos muestra una serie de figuras envueltas en la fronda. En el centro con una corona en la cabeza nos encontramos la figura de Dios Creador, a la derecha de Dios está Adán, sin corona ya que perdió la inocencia; a su lado vemos la figura de Noé, que es el nuevo padre de la humanidad al haber perecido todos los demás en el diluvio; después viene coronado Abraham, a continuación Esaú y Jacob; sólo Jacob aparece coronado como heredero de la promesa y bendición de Abraham. A la derecha de Dios tenemos en primer lugar a Eva, sin corona también por el mismo motivo que Adán, después Moisés, a continuación David el rey; las dos figuras restantes parecen representar las tribus judías y Judá y Benjamín, ya que eran consideradas como restauradas por el libro de Esdras. Se trata pues de la representación de la primera promesa de Salvación y su realización en el Antiguo Testamento.

Su segunda arquivolta nos lleva a un tema sumamente interesante y actual. Se trata de presentarnos un símbolo o tipo, de la salvación de los hombres en el destierro y opresión que padeció en Babilonia el pueblo de Israel, inspirándose en el libro IV de Esdras (Cap. 13,25-7). Las figuras que aparecen son diez y representan a las diez tribus de Israel, menos Judá (tribu de Cristo) y Benjamin.

Todas las figura están coronadas, símbolo de los privilegios y promesas que gozan los judíos; el bocel que las aprisiona contra la arquivolta simboliza la esclavitud y cautiverio a que están sometidas; las cartelas que tienen en su mano simbolizan la Ley que ellas observaron cuidadosamente en el destierro. La figura central de Cristo las atrae hacia la salvación, simbolizada en las que van pasando al arco central del Pórtico desnudas y con la Ley en la mano, pero coronadas y libres de la esclavitud. Cristo pues es el libertador.

Arco lateral de la derecha: Probablemente en la intención original es una representación del Juicio Final: En el centro Cristo--juez--y debajo un ángel. A su derecha vemos a los elegidos, a quienes el Señor dice: "Venid benditos de mi Padre" y a la izquierda los réprobos a quienes el Rey dice: Apartaos, malditos, al fuego eterno". Mientras que en manos de ángeles los de la derecha pasan a la Jerusalén Celestial, representada en el arco central, los réprobos se ven aprisionados por multitud de monstruos que los inmovilizan y castigan. (Mateo 25).

Sin embargo, podemos ver en esta representación una visión de Cristo liberador. Sin duda es éste el sentido profundo del Juicio. Al lado izquierdo se muestra a los esclavos del orgullo y egoísmo. Basta ver como las figuras atenazadas por monstruos están comiendo y bebiendo tranquilamente. ¿No es acaso un esclavo el alcohólico, el ludópata, el drogadicto, el cleptómano y tantos otros? ¿No se hace el pecador adicto a su pecado? Jesús en el centro sirve de punto de crisis y liberación. Por ello, las figuras van pasando desnudas del hombre viejo, liberadas de sus esclavitudes al reino de la felicidad y del amor: La Jerusalén Celestial.

Otros elementos: Debajo de la figura del profeta Isaías, en la serie de columnas de la izquierda, tenemos una columna marmórea en la que se representa el sacrificio de Isaac. En la derecha debajo del Apóstol San Pablo hay otra columna de mármol en la que se presentan algunas escenas de la vida de San Pablo. os monstruos del zócalo representan motivos apocalípticos heredados de la literatura caldea. Así en el centro probablemente se representa al héroe Gilgamés, destructor de monstruos. Después una serie de vivientes que se inspiran sin duda en el profeta Ezequiel. Los monstruos quieren simbolizar probablemente el mundo dominado por la fuerza del orgullo y del egoísmo, que enfrenta a los humanos entre sí originando las guerras, el hambre y la muerte. Estos monstruos son utilizados por los miniaturistas medievales para significar esto. Hizo lo mismo Picaso, quizás copiando, para pintar el Guernica. La cabeza humana significa probablemente que la inteligencia del hombre es capaz de vencer la fuerza del león y la velocidad del águila.

El Pórtico conserva parte de su policromía original retocada en el s. XVI. Es de notar no obstante que no está completo; al construir la fachada actual del Obradoiro se retiraron estatuas, alguna de las cuales se conservan en el museo catedralicio.


El Maestro Mateo

La efigie de Mateo: Arrodillado en la nave cara al Altar Mayor de la Catedral nos encontramos en actitud orante y penitente al autor del Pórtico: el Maestro Mateo. Muchas madres, deseando que sus hijos tuvieran la inteligencia del autor del Pórtico. los llevan a él y chocan las cabezas de los estudiantes contra los rizos pétreos del arquitecto. De ahí el nombre gallego con que se conoce esta estatua: "Santo dos Croques".

© Arzobispado de Santiago de Compostela

14.8.06

La Geografía Sagrada de Augusto

Antecedentes
El sendero de Jano, el "Callis Ianus" , es el antecedente del actual Camino de Santiago.La forma latina compuesta por dos nominativos, Callis: sendero y Ianus: Jano es el origen de varios nombres propios: Callistianus, Calixtinus, Calistiano, Calistino, Calisto y Cagliano.
En la antigüedad existían individuos que poseían la facultad de abrevarse en el manantial de las aguas puras del sol y de la luna, estos magos velaban e interrogan a los astros sobre como debían de trazar en la tierra las líneas que estaban trazadas en el cielo.

Octavio Augusto primer emperador de Roma, en su identificación con los héroes Eneas y Rómulo, y con la valiosísima colaboración de su colega Marco Agripa, llevó a cabo una gran expedición para llevar la Luz hacía el territorio de Occidente.
Eneas y Rómulo fundaron Roma. Octavio Augusto fundó la nueva ciudad sagrada de Lucus Augusti (la actual ciudad de Lugo) en el extremo occidente del mundo conocido.
El Emperador tenía el destino de fundar una nueva Roma aeterna desde donde se gobernarían los pueblos mediante la justicia y la equidad.
La amistad de los jóvenes Octavio y Agrippa se comenzó a forjar en la Academia de Apolonia, fundada por Anaximandro en Macedonia cinco siglos antes, el aprendizaje que en ella realizaron les permitió acometer su tarea desde el conocimiento directo de la tradición primordial.
La Ciencia Sagrada fue el instrumento para su conquista, su cometido fue hacer que volviera el Orden y la Armonía a la ciudad, siendo ésta la representación de la Cosmogonía.
La Ciudad Sagrada de Augusto fue el nuevo Centro del Mundo y como tal, la representación de la Casa de la Divinidad.
El Emperador hizo posible que todos los hombres, ciudadanos y peregrinos, puedan realizar su camino hacía la Luz a través del "Callis Ianus", el sendero que rememora el primordial "Sendero de Anu". El sendero del aprendizaje espiritual que permite al hombre la consecución de la "sabiduría" interior.


AUGUSTO PRIMAPORTA SEÑALA EL NUEVO OCCIDENTE

La Geografía Sagrada de Augusto
Octavio Augusto, el primer emperador de Roma, establece durante su mandato un período donde los nuevos Arkhontes gobernarán y los filósofos aconsejarán a estos dirigentes, iluminando al pueblo a través de las academias y los centros de aprendizaje.
Así fueron puestas las bases de la Edad de Oro del gobierno de Octavio Augusto, el Príncipe.

Pero además, es importante comprobar que el gobierno colegiado, compuesto por sus hombres de confianza, aunaba el poder religioso, el poder económico y el poder cultural, a través de sus representantes: "los llamados nuevos Arkhontes".

Octavio Augusto tiene pleno conocimiento en vida de que encarnaba la profecía de ser "El Elegido" por los dioses entre los hombres.
Esta leyenda fue especialmente desarrollada en la época de Augusto, y tuvo su origen en los círculos neopitagóricos, particularmente por P. Nigidio Figulo, que fue el Gran Maestre de la cofradía de la "Ciencia Sagrada", durante el nacimiento de Octavio.
Con el impulso del renacimiento, inaugurado por Octavio Augusto, se fue abriendo paso la creencia de que aquel reinado bien podía anunciar algo, como una nueva Edad de Oro. De esta creencia se hizo eco Virgilio, en la célebre Égloga IV de sus Bucólicas, en la que canta el regreso de la Virgen Astrea:
"La gran serie de siglos comienza de nuevo. De vuelta está la Virgen, de vuelta el reino de Saturno...."
Todo este poema está bañado de la atmósfera de los círculos neopitagóricos, de los que formaba parte Virgilio, y que creían en la cercana regeneración de la humanidad. Para los espíritus místicos del siglo de Virgilio, aquella época era realmente el fin del "Gran Año", cuyas dolorosas transformaciones iban a engendrar la nueva Edad de Oro relacionada con el regreso de Astrea, la Virgen de la Justicia.

La profecía que proviene de la tradición primordial señalaba a "El Elegido" como el que conoce los acontecimientos del porvenir, dirige las causas de esos acontecimientos, y puede hablar a Dios cara a cara, esto quiere decir que ocupa el punto central donde se establece la comunicación directa del mundo terrestre con los estados superiores y, a través de éstos, con el Principio Supremo.

Octavio Augusto como "Príncipe", como un nuevo Eneas, como un nuevo Rómulo, debe establecer en la tierra un nuevo centro, a partir del cual se repita la cosmogonía. Debe establecer una nueva fecundación de la tierra virgen por el espíritu divino, como unión de contrarios en la unidad. Debe de fundar una nueva ciudad que equivalga a una refundación del Cosmos, repetir la cosmogonía, una refundación como matrimonio sagrado entre la tierra a ocupar y la otra Tierra prototípica, celeste e Ideal; la ciudad de abajo se estructura a imagen y semejanza de la de arriba, y así, ese trozo de tierra sacralizada pasará a ser el nuevo Centro del Mundo, Templo a cielo abierto, el habitáculo de , la "presencia real" de la Divinidad.

Octavio Augusto, primer emperador romano y a la vez discípulo de las academias greco-latinas, se reconoce así mismo como continuador del linaje sagrado que debe establecer en la tierra un nuevo centro. Debe de fundar una nueva ciudad que equivalga a una refundación del Cosmos y que será llamada como la Ciudad Sagrada de Augusto, "Lucus Augusti", literalmente el bosque sagrado de Augusto.

Para ello, según el rito antiguo, debía determinar lo que se podría llamar: una geografía sagrada o sacerdotal, ya que la posición de las ciudades y de los templos, según el rito de Jano , no era arbitraria, sino que se determinaba según leyes muy precisas.

La Ciencia Sagrada establecía los lazos que unían: el "arte sacerdotal" y el "arte real", con el arte de los constructores, ya que las antiguas corporaciones estaban en posesión de una verdadera tradición iniciática. Jano era a la vez el dios de la iniciación a los Misterios y el de las corporaciones de arquitectos (Collegia Fabrorum). Además, entre la fundación de una ciudad y la constitución de un nuevo Centro, según establecía la doctrina tradicional, eran necesarias unas adaptaciones a las condiciones definidas de cada tiempo y lugar, debía existir una relación tal, que la primera debía simbolizar a la segunda.

Era muy necesario realizar estudios especiales, para fijar el emplazamiento de una nueva ciudad, que estaba destinada a convertirse en metrópoli espiritual de toda una parte del mundo; el nombre de la nueva ciudad, su emplazamiento y las circunstancias de su fundación, tenían que ser examinados cuidadosamente bajo este punto de vista y bajo la dirección del que tuviese el conocimiento y la autoridad para hacerlo.

Marco Agripa, Gran Maestre de la Cofradía de la Ciencia Sagrada en la época de gobierno de Octavio Augusto, era el señalado para realizar este trabajo. Sus conocimientos de gnomónica y arquitectura le permitieron determinar, sin posibilidad de error, el emplazamiento de la nueva ciudad que iba a ser llamada a convertirse en el Centro del Mundo.

En la antigüedad ya existían centros sagrados fundados a lo largo de épocas sucesivas. El rito romano, recuperado por el propio Octavio, señaló en el territorio del Imperio una geografía que relacionaba los centros que, a lo largo de los ciclos, aseguraron la conservación de la tradición.

Marco Agripa en el año 26 a.C. fue el autor de un mapa geográfico monumental que se expuso en el Campo de Marte de Roma, según instrucciones de Octavio Augusto .

En ese mapa geográfico figuraban las ciudades principales del Imperio y, entre ellas, las elegidas según una estudiada geometría sagrada y solo visible para los iniciados, que determinaba el futuro emplazamiento de la futura ciudad sagrada de Augusto.

En el momento en que se realizó el mapa monumental, Roma era el eje del mundo. Su emplazamiento determinaba, no solo un centro geométrico dentro del Imperio, sino el Centro del Mundo como lugar sagrado. Esta conquista del emperador es la que el "Orbis Terrarum" muestra, la cosmogonía que explica el nuevo mundo romano a los ciudadanos del imperio. No olvidemos que el encargo fue pensado para ser expuesto de manera pública ante los ciudadanos de todo el mundo romano, y que es también en este momento cuando Augusto dispone de la erección de una piedra miliar dorada (miliarium aureum) como símbolo de que Roma es el Nuevo Centro del Mundo.

Octavio, durante su mandato, tuvo una especial relación con Oriente. Fueron muchas las ciudades que recibieron sus cuidados e inversiones para recuperar sus templos y edificios públicos. De todas ellas, Éfeso, sede del Templo a Artemisa (Diana en el panteón Romano), fue la que recibió un trato más destacado, de todas las ciudades de Oriente. Éfeso se convirtió en la Puerta de Oriente, no solo por su carácter comercial, sino como puerta de iniciación a los misterios de la diosa madre, representados por la diosa Luna Diana-Artemisa.

Existe una línea, que trazada sobre el mapa del Mar Mediterráneo (tal como Agripa dispuso), une los lugares donde Éfeso y Roma se emplazan. Toda línea une dos puntos, pero sólo ésta posee la dirección que, procediendo de las tierras de mesopotámica, al oriente de las tierras de Egipto, donde nace el Dios Sol, enlaza las ciudades que en cada época, tuvieron una significación sagrada para sus pueblos. El "Decumanus" del Cosmos.

Cardo quiere decir "EJE", línea en torno a la cual gira el sol, de Norte a Sur. Decumanus que proviene de duodecimanus, la línea de las doce horas entre la salida y la puesta del sol, de Este a Oeste.
Esta línea geográfica, a modo de nuevo sendero de Anu, de real Tar de Atón, de recorrido del dios Apolo en su carruaje de fuego, como cadena de Lugh, es signo de alianza entre las ciudades de Éfeso, Roma y el Finis Terrae, el fin de la tierra, el lugar donde, según la tradición, el Sol poniente va hacia las entrañas de la Tierra para renacer luego al amanecer.

Por ello, la Ciudad Sagrada de Augusto debía de estar emplazada sobre esta línea celestial, al igual que, en su momento, se establecieron las ciudades de: Apolonia, fundada por Anaximandro, primera ciudad de la historia dedicada al dios Apolo y lugar donde Octavio y Agripa fueron iniciados en los misterios de la Ciencia Sagrada, y Tarquinia, ciudad sagrada etrusca por antonomasia y lugar donde Octavio recibió el Clipeus o escudo dorado de manos de Venus. La Ciudad Sagrada de Augusto, Lucus Augusti, se convertiría en la nueva “Puerta de Occidente”.


DECUMANUS SOBRE EL MAPA DEL MUNDO DE AGRIPPA

El Imperio de Augusto sería en una gran cosmogonía dedicada a Ianus, e, al igual que su templo de Roma, tendría en la capital su centro, el eje del mundo. La Puerta de Oriente dedicada a la diosa Luna, en la ciudad de Éfeso, y la nueva Ciudad Sagrada de Augusto, "Lucus Augusti" la actual ciudad de Lugo, dedicada al dios Sol, como Puerta de Occidente.

Gracias a los conocimientos de Agripa, se determinó el emplazamiento, en lugar adecuado, en tierra virgen, en la Gallaecia (recientemente pacificada por la intervención del propio Agrippa), según la línea sagrada que une el oriente y el occidente y próxima al Finis Terrae, donde se construiría el Ara Solis, el altar al Sol poniente.

Según los términos de la tradición, este lugar sería una "tierra santa", a imagen de todas las demás "tierras santas", un lugar sagrado, un centro espiritual al cual estarían conectados los demás centros sagrados de la tierra.

La ciudad Sagrada de Augusto se emplazaría en lugar seleccionado previamente por Agripa, durante su estancia en la Gallaecia. La ciudad se encontraría en las llamadas aún en la actualidad "Terras do Miño" , emplazada de acuerdo con unas relaciones geométricas especiales entre la ciudad y los enclaves circundantes, desarrollando unos vínculos entre este Centro Santo y el territorio ungido, sobre el decumanus cósmico trazado en el mapa de Agripa.

La Ciudad Sagrada de Augusto, "Lucus Augusti" , se encuentra, así pues, en el centro de este territorio fértil que es regado por las aguas del río Miño. El centro geométrico de este territorio es el denominado Alto de Garabolos, lugar donde Agripa tomó posesión, en el momento inicial de pacificación del lugar en el año 19 a.C., siete años después de la construcción del "Orbis Terrarum" en Roma.


TETRAGRAMA SOBRE LAS "TERRAS DO MIÑO" I

Marco Agripa como experto geógrafo y trazó un mapa del territorio y con centro en ese lugar, realizó un círculo de veintiuna millas romanas de radio (tres veces siete), aproximadamente treinta y un Km. y, sobre el trazado de ese círculo, mandó emplazar las aras sagradas que fueron la génesis de las poblaciones que en la actualidad reciben el nombre de: Villalba, Meira, Baralla, Sarria, Palas y Guitiriz.

El trazado de ese círculo, con esas dimensiones exactas, determina el territorio sagrado donde,
en el futuro, se emplazará la Ciudad Sagrada de Augusto.

Con el mismo centro y con radio de catorce millas (dos veces siete), se emplazaron nuevas aras sagradas que, al cabo de 2000 años, son las poblaciones que reciben el nombre de Friol y Castroverde y, sobre un nuevo círculo de siete millas de radio, los enclaves de Rábade y Nadela.

En el interior de ese círculo, al unir de forma geométrica las diez (X) aras romanas, se dibuja la forma del monograma sagrado de Arkho quedando sobre el territorio elegido la señal de la cruz, el símbolo de la Luz.

El monograma está formado por un círculo y en su interior, las cuatro letras griegas: la letra chi, en forma de cruz; la letra rho, como un callado; la letra alfa, como un compás y la letra omega, como un puente. Las cuatro forman la palabra de la divinidad, Arkho, orientada al sur. (En la actualidad el monograma posee un giro de 4º en función de la nueva orientación magnética tras el paso de 2000 años)

Si en ese círculo, trazado por Agrippa, unimos las poblaciones de Guitiriz con Baralla y la de Meira con Palas, tendremos la cruz de la letra chi. La letra rho se traza uniendo Villalba con Sarria - pasando por Rábade y Nadela -, y con el curso del río Miño, en el tramo sur, formará el callado de la letra. Y por último, el lugar exacto de la letra alfa, lo determinará el enclave de la población de Castroverde y la de la omega, la de Friol.

Todas estas poblaciones tienen exactas relaciones geométricas entre sí, formando, en el territorio seleccionado por Agripa, el símbolo sagrado de la divinidad.


TETRAGRAMA SOBRE LAS "TERRAS DO MIÑO" II

Las poblaciones de las Terras do Miño están dispuestas de acuerdo a un rito que sacralizaba el territorio y a sus habitantes. Esto era así porque era necesario que esta zona tuviera la bendición de los dioses celestiales.

La futura Ciudad Sagrada que Augusto fundará siete años mas tarde, precisaba de este ritual previo. El tetragrama de Arkho dependía únicamente de los Pontífices y ellos eran los responsables máximos del culto y su liturgia.


TETRAGRAMA DE ARKHO
Orientado dirección Sur hacía abajo, similar al mapa geográfico)

De esta forma, y de manera simultánea, la Ciudad Sagrada de Augusto ocupará el papel de puerta a lo celestial. La puerta de occidente a la divinidad. La tierra sacralizada, Templo a cielo abierto, habitáculo de Arkho, la "presencia real" de la Divinidad.

Un "lucus", en latín, es un término que, originalmente, determinaba un claro en la espesura del bosque en el cual habitaba un dios. Este término evolucionó y posteriormente se empleó también para nombrar a los templos y ciudades que, emplazados en un bosque ya existente,
se edificaban como santuario a una divinidad elegida.

Tras la inesperada muerte de Agripa, Octavio Augusto eligió como legado augusteo para que realizara la fundación de su Ciudad Sagrada al caballero miembro de la orden ecuestre: Paulo Fabio Máximo. Éste se dirigió, en el año 12 a.C., a la Gallaecia, para ejecutar el ritual. Siete años después del trazado por Agripa de la geometría sagrada sobre la "Terras do Miño".

En la tradición etrusco-latina, el lugar favorable para el establecimiento de la nueva ciudad, se obtenía mediante la observación del vuelo de unas determinadas aves; En Roma, en primer lugar, era imprescindible el rito de "la contemplatio", que era efectuado por un magistrado: el augur. Una vez alcanzado un lugar elevado, generalmente la cima de una montaña, se escrutaba el cielo y, según la topología de ese instante, se debían advertir en ella dos coordenadas, dos meridianos cruzados, que configuraran - convenientemente dibujados sobre la superficie de la tierra -, las dos direcciones principales o ejes de la ciudad. En el caso de que se dieran las condiciones celestes favorables, quedaba así "in-augur-ada" la ciudad.


LA CIUDAD SAGRADA DE AUGUSTO

La ciudad sagrada de Augusto, cumplía de manera exacta cada uno de los ritos geométricos, que el culto a Jano-Quirino-Arkho establecía. El proyecto redactado por Marco Agripa, y determinado en el códice escrito por él mismo siguiendo la petición de Octavio Augusto, posee una geometría de orden universal, "una cosmografía, a partir de la cual, y siguiendo un complejo sistema de proporciones, se establece, en el orden de lo sensible, una distribución analógica al orden cósmico".

Su forma, según el rito de Jano y de geometría igual a su templo, tenía planta cuadrada, formada por una cuadrícula de doce por doce cuadras, dividida en cuatro barrios orientados de acuerdo a los cuatro puntos cardinales, e igual que el templo, que tenía doce columnas, la ciudad tenía doce puertas de entrada.

La ciudad se implanta en el territorio de acuerdo a la escuadra pitagórica 5-12-13 y sigue lo estipulado en el proyecto redactado por Marco Agripa, en cuanto a la ordenación de sus calles, espacios públicos y edificios. Cada uno de ellos se rige de acuerdo a la misma escuadra pitagórica en sus proporciones. La ciudad cumple las reglas de los Collegia Fabrorum del siglo I a.C., herederas de la tradición de la Ciencia Sagrada que los Arkhitekton han sabido utilizar a lo largo de los siglos.

Una ciudad sagrada, como Lucus Augusti lo fue, requería de un territorio virgen. Un bosque de robles a las orillas del río Miño y sobre el callado que forma su curso como la letra Rho del monograma sagrado de Arkho en el territorio, era lugar apropiado según el rito.

Lucus Augusti fue en su fundación la ciudad del Sacramentum. Su origen como ciudad está determinado por la voluntad de Augusto de alcanzar una convivencia en paz entre Roma y los pueblos indígenas. Ese es uno de los rasgos principales de la ciudad que permanece, aun hoy, como seña de identidad de la urbe. Lugo Ciudad del Sacramento. Su construcción en solo siete años después de ser fundada la convirtió en el nuevo centro espiritual de occidente. Lucus Augusti cumplió con un ritual de reglas ajustadas a las coordenadas espacio-tiempo según establecía la Ciencia Sagrada.

Lucus Augusti, como centro espiritual, al mismo tiempo que posee una localización que la relaciona con otras Tierras Santas, debe de tener una significación simbólica.
En efecto, los hechos históricos vividos en la Gallaecia traducen, a su manera, verdades de orden superior, en razón de la ley de correspondencia, que es el fundamento mismo del simbolismo, y que une a todos los mundos en la armonía total y universal. La idea que evoca, la representación de que se trata, es esencialmente la de "estabilidad", idea que he indicado, precisamente, como característica del Lucus: la ciudad debe permanecer inmutable en medio de la agitación incesante en su alrededor, la agitación que es una imagen de la del mundo exterior; y es menester haber atravesado la selva de las pasiones para llegar al Monte de la Salvación, al Santuario de la Paz.

Lucus Augusti es la Puerta de Occidente, Ianua foris, puerta protegida por Jano.

Es a partir de la edad media cuando el poder católico refunda un nuevo lugar bajo apariencia cristiana. Esta refundación es solo un cambio de conveniencia, se traslada el poder sagrado desde la antigua ciudad de Lucus Augusti, Lugo, la capital del territorio en la época antigua a un nuevo lugar sagrado, a cien km hacía occidente, en Compostela, bajo dominio extranjero. (El poder de los francos y la corte de Carlomagno, el nuevo César).

Así cada año santo, que se celebra desde hace más de veinte siglos y según la tradición celta del dios solar Lugh , cuando el 1 de Augusto, día del calendario dedicado al dios sol, coincide con el día de la semana dedicado al mismo dios, "dies solis", domingo, -1 de agosto en domingo-, en el Campo de la Estrella, y siguiendo el ritual del dios Jano, se abre la Ianua foris en la plaza de la Quintana de la catedral de Santiago de Compostela, puerta abierta a oriente, según el rito pagano. Quintana tiene en su nombre origen romano, señala a la puerta que comunica con el centro, con el lugar donde reside el que manda, con el primero, con el Principio, con Arkho.

En la puerta interior de la catedral compostelana, protegida por Jano, Ianua foris, está escrito su nombre en griego, Arkho, "Principium Deorum", el Dios del Principio, el Primero. Todos los peregrinos que viajan a la tierra santa de occidente solicitan su protección y bendición al cruzar, según el rito antiguo, por debajo de ella.

Este ritual se produce hoy igual que desde hace 2000 años en el convento del extremo occidente. Inicialmente en Lucus Augusti, ahora en el Campus Stellae.

El "Principium" permanece en el territorio de Lucus Augusti, en el extremo occidente.


© Carlos Sánchez-Montaña

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El origen del Camino


LUCUS AUGUSTI
La Ciudad Sagrada de Augusto


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El enigma de Vitruvio

11.8.06

Lughnasa en la Callaecia

El día primero de agosto en Lucus Augusti en el año 12 a.C.
El mes de agosto (en latín Augustus), era conocido hasta ese entonces como sextilis y recibió su nombre actual en honor a Augusto.
Octavio Augusto como pontífice máximo de la religión del imperio asumió su papel, no solo en lo referente a la religión oficial romana, sino también sobre los diferentes cultos existentes de los pueblos conquistados. Augusto hizo de la teología de los pueblos bárbaros herramienta para sacralizar su nuevo poder imperial.

Augusto debía de utilizar con cuidado la memoria de los últimos reyes romanos, causantes de innumerables conflictos civiles de Roma, pero en provincias, apeló directamente a la religiosidad de sus nuevos súbditos.

Los pueblos indígenas del norte de la Tarraconenesis eran entre otros; los llamados Galaicos, los Cantabros, los Astures y los Vacceos. Nos interesa remarcar en ellos unos cultos religiosos ancestrales comunes con otros pueblos de Europa central.

La Tène es la cultura celta de la segunda Edad del Hierro estructurada en tres o cuatro períodos. Se desarrolló entre la Hallstatt y la conquista romana (800 a 50 a.C.). Aquellos que compartieron esta civilización se destacaron por la elaboración de elementos comunes, como fuertes espadas, grandes escudos, hebillas destacadas, fíbulas, y construían sus fortificaciones de piedra en las zonas altas de su territorio.

Estos pueblos europeos que ocuparon la Galia, Germania y el norte de Italia, tuvieron en común a través de vínculos aun no del todo desentrañados, relación con los pueblos de Irlanda, Gales y Escocia, así como con los del norte de Hispania. Todos ellos forman los popularmente conocidos como pueblos celtas, aunque este término genera grandes desconfianzas entre los especialistas en la actualidad y se encuentra en permanente revisión.

La verdad es que aunque se desconozca la verdadera relación entre todos ellos, si está documentado que compartían, además del océano que baña sus tierras, muchos aspectos culturales comunes.

En su religión, un dios ocupaba el más alto escalafón, Lugus era el nombre galo, Lugh, el irlandés y el gales, Lleu.


Lugh

Lugus, regente del universo y rey de los dioses, dios de todas las artes y las ciencias, de la tierra, del comercio, de los viajes, de la invención, de la acuñación de moneda. Lugus es el dios que ve lo oculto, "el que ve más allá de las paredes"

La palabra "lugos", de donde derivó el nombre del dios, quería decir también cuervo, y se creía que el lugar donde fue edificada Lyon fue localizado por esos pájaros.
Era diestro con la honda y con su lanza mágica de cinco puntas que rugía y echaba fuego, que fue traía desde la sagrada ciudad de Gorias. Su arco era el arco Iris y la Vía Láctea era llamada en Irlanda la cadena de Lugh.
Lugus era representado en muchas ocasiones con símbolos dobles, dos hojas a ambos lados de su cabeza, y en algunos casos como una serpiente de doble cabeza.
Queremos señalar las muchas similitudes en características y representaciones existentes entre Lugus y Ianvs, el dios romano de origen etrusco, que seguramente compartieron un mismo ancestro en la época de las invasiones indoeuropeas.

Lugus y Ianus compartían entre sus características la de ser el dios-rey de sus pueblos, la de soportar el equilibrio del universo, ser los dioses de las artes, los fundadores de ciudades capitales y tenían la posibilidad de ver el futuro, además de compartir las celebraciones equinocciales y solsticiales.

Muchos historiadores asocian a Lugus con el dios romano Mercurio, principalmente por un comentario escrito de Julio Cesar que relaciona a ambos dioses y su atención al comercio. Pero creemos que en este caso la opinión de Julio Cesar carece de fundamento, frente a las muchas evidencias a favor de Ianus.

Lughnasa
Entre éstas, el Lughnasa del día primero de agosto, al concluir las cosechas, se celebraba el festival de Lugus, el dios-rey. En esta celebración, la más importante para estos pueblos, se celebraba el hierogamos o matrimonio sagrado de Lugus con la Tierra.

Lugus al igual que Ianus, fue fundador de muchas ciudades señaladas a los augures por el vuelo de las aves, sirvan como ejemplo en la Galia la principal, Lyon (Lugu-dunum , dunon significa "fortaleza"), pero también da su nombre a Laon y, Leignitz (Silesia), Leiden (Holanda) y en Callaecia, Lugo.

Augusto, pontífice máximo de la religión en el imperio, y verdadero conocedor por ello de los cultos oficiales y paganos, no tuvo duda en reconocer a Lugus como una representación más de Ianus. Ambos dioses pueden ser clasificados como dióscuros, eran dioses gemelos representantes del pueblo productor. De Augusto dependía en Roma el culto a Ianus y él conocía perfectamente la trascendencia de su significado sagrado.


Sacramentum de Lugdunum

Augusto fundó el nuevo culto imperial personalista, la adoración en occidente hacía su persona, en Lyon (Lugdunum "la ciudad de Lugh"). En el día primero de agosto del 12 a. C. con la inauguración por su hijastro Druso del santuario federal de las Galias usurpando el lugar del dios galo, Lugus, en el Lughnasa. Ese día le estaba consagrado y las ceremonias religiosas que se celebraban, atraían a multitud de personas, convirtiéndose en ocasiones en asambleas públicas en las que el comercio, los asuntos políticos, los juicios y los juegos se repartían la atención de los congregados.

Augusto estableció así un nuevo culto, en la fiesta celebraba en Lugudunum, capital de la Galia romana, y así dirigir hacía su persona el rito sagrado que consagrada al más popular de los dioses galos con la intención de recabar hacía sí la fidelidad de sus súbditos. Augusto usurpaba la figura del dios-rey galo colocándose él al frente.

El 1 de agosto, 12 a.C. Druso en el Festival del Lughansa, el santuario federal de las Galias en Lugdunum, constituye el Ara Augusti y en él representa a Augusto y le hace coronar ante la multitud asistente como el dios galo Lugh. El acontecimiento materializa el pacto de gobierno de los Galos con Augusto. Existen muchas referencias numismáticas del acontecimiento. En todas ellas, en el anverso figura la imagen de Augusto como hijo de Julio Cesar padre de la patria y conquistador de la Galia, y en el reverso se representa el altar de Lugdunum con dos columnas a los lados sobre las letras ROM ET AVG.

Lughnasa de Augusto - Ofrenda del Altar

Lucio Anneo Floro, africano que vivió en Tarraco durante el mandato de Adriano, escribió sobre la campaña de las guerras cántabras resumiendo la obra de Tito Livio, quien si estuvo presente en ellas, y que ha pasado a la historia con el título de "Epítome de la Historia de Tito Livio". Reproduzco un extracto del capítulo final:

"Así concluyó Augusto sus empresas bélicas, así también las rebeliones de Hispania. En adelante se mantendrían leales y en paz constante, ya fuese por su propio talante, más dispuesto para las artes de la paz, ya por el plan de Augusto, que, recelando del abrigo de los montes en que se refugiaban, les ordenó que habitasen establemente las ciudades romanas, que se hallaban en la llanura y que allí residiese el consejo del pueblo y se guardase por capital.
Favorecía este designio la naturaleza del país pues toda la región en torno contenía en abundancia oro, bórax, minie y otras materias colorantes. Por ello Augusto mandó explotar el suelo. Así, trabajando penosamente bajo tierra, los astures comenzaron a conocer sus propios recursos y riquezas al buscarlas para otros."


Los textos de Tito Livio desdichadamente se han perdido en su mayor parte, pero en el de Anneo Floro podemos leer como el plan de Augusto para el mantenimiento de la paz en el territorio es claro. La paz fue el resultado de un pacto entre el emperador y los jefes indígenas, que a cambio de residir estos en las ciudades y campamentos romanos y de trabajar la población en las explotaciones mineras, Augusto otorgaba a sus interlocutores la jefatura y capitalidad del territorio.

Este tipo de pacto recibía en la antigüedad el nombre de Sacramentum; sacramento significaba pacto sagrado.

En tiempos de la república lo que se confiaba al templo para que quedase custodiado mientras se dirimía un juicio, lo llamaron sacramentum. Ese fue el primer significado; el sacramentum posteriormente derivó en promesa, juramento, compromiso. Así llamaron sacramentum al juramento militar o al compromiso que se adquiría al ser alistado. Desde el mandato de Augusto se llamó también sacramentum a cualquier género de pacto, compromiso o juramento ante los dioses.

Augusto necesitaba mantener la paz en los territorios vencidos a toda costa, pues además de estar en juego su prestigio, necesitaba de las legiones y recursos financieros para los conflictos en Germania y contra los retios y los panonios.
Para ello envió a dos de sus hombres de confianza y que pertenecían a la orden ecuestre, su hijastro Druso y el legado Paulo Fabio Máximo, a los territorios recién apaciguados de la Galia Celta y al N.O. de Hispania a realizar acuerdos de compromiso de gobierno con los jefes indígenas de ambos territorios y completar éstos con rituales religiosos de usurpación de la imagen del dios nativo Lugh por la del propio Augusto. Ambos acuerdos tuvieron el valor de sacramentum con el Pontífice Máximo de Roma.

Asturica et Callaecia, año 12 a.C.
Paulo Fabio Máximo, por mandato de Augusto, concreta con los pueblos indígenas de la región el sacramentum que establece el pacto de su relación futura.
Este juramento sagrado entre Augusto y los habitantes de las “Asturica et Callaecia” establece, tal como describe Lucio Anneo Floro, que en adelante se mantendrían leales y en paz constante, que habitarían establemente las ciudades y campamentos romanos, y que en ellas residiría el consejo del pueblo y una de ellas sería capital.
Existen referencias numismáticas de este sacramentum donde en el anverso aparece Augusto como Pontifice Máximo, y en el reverso de manera similar a Lugdunum por ser acontecimientos cronológicamente paralelos, la ofrenda sagrada a Roma y Augusto.


Sacramentum de Lucus Augusti

Es importante señalar que mientras en las monedas de Lugdunum, Augusto se presenta por su relación con Julio Cesar, héroe de la Galia, en Callaecia, en el Ara Augustae, este se presenta como Pontífice Máximo, máxima autoridad de la religión. En cada lugar como la máxima autoridad más adecuada.
Recientes hallazgos de una tabula hospitalis han permitido comprobar la existencia inicial de un conventus denominado Arae Augustae precursor de la posterior división conventual llevada a cabo por Paulo Fabio Máximo.

Para materializar dicho compromiso sagrado, Augusto ordena a su legado, Paulo Fabio Máximo, fundar tres nuevas ciudades y nombra a Lucus Augusti, Bosque Sagrado de Augusto, capital del territorio del convento Lucense e iniciando inmediatamente los trabajos de construcción de la nueva urbe.

Así pues, la fundación de la nueva ciudad de Lucus Augusti en Callaecia tuvo un valor ritual equiparable al realizado en ese mismo año en la ciudad de Lugudunum. De esta manera Augusto reforzaba su posición sagrada frente a los pueblos de la región en Callaecia y Asturica, asegurándose así su fidelidad y cooperación.
Además el emplazamiento logístico de la nueva ciudad-templum, en el centro de unas ricas tierras en recursos agropecuarios, permitía que esta funcionase como mercado central de todos los alimentos que luego serían consumidos por los trabajadores de las minas existentes en Asturica. Siendo Lucus Augusti, capital religiosa del N.O., y centro de operaciones para los legados del emperador.

La ciudad de Lucus Augusti congregaba en su fundación varios aspectos sagrados de la tradición romana. Su cosmografía a Ianus, dios del equilibrio del universo, como puerta a lo celestial, realizada de acuerdo a las ciudades templum del rito de los Collegia Fabrorum y su directa dedicación al emperador recibiendo el singular nombre en el imperio de Lucus Augusti.

Como hemos visto en el año 12 a.C., Augusto usurpó la simbología de Lugus, dios indígena principal en la Galia, asumiendo la máxima posición en la jerarquía sagrada indígena.

Así pues, la fundación de la nueva ciudad de Lucus Augusti en Callaecia, (bosque sagrado de Augusto en latín), tuvo un valor ritual equiparable al realizado en ese mismo año en la ciudad de Lugudunum. De esta manera Augusto reforzaba su posición sagrada frente a los pueblos de la región en Callaecia y Asturica asegurándose así su fidelidad y cooperación.

No olvidemos que un territorio como el de Asturica paso de ser el más rebelde a los ejércitos de Augusto, a el mayor productor de riquezas para el emperador a través del esfuerzo de los trabajadores libres en sus minas. Este cambio de actitud fue sin duda producto de una inteligente e interesada actuación sobre los ritos indígenas para conseguir su fidelidad religiosa.

La elección del nombre de la nueva ciudad de Lucus Augusti permite comprobar la acertada manipulación de los símbolos por parte de Augusto, identificando su persona con la deidad de Lugus, con similar intención a la usurpación en el Lughnasa pero mucho más sutil. La nueva ciudad, señalada por los augurios de las aves, es fundada por el nuevo dios Lugus y recibe su nombre. No es difícil imaginar el uso por los nativos como nombre de la ciudad el de Lugus Augustus, en lugar del latino original Lucus Augusti.

Augusto se aseguraba con la fundación de la nueva ciudad las garantías necesarias para el contento de los dioses romanos y el contento de los hombres galaicos, aunando la devoción de todos hacía su persona con lazos mucho más fuertes que las legiones.

Callaecia, herencia viva
Desde hace dos mil años, y ahora cada 25 de julio, siete días antes que el antiguo 1 de Agosto, el territorio del convento lucense sigue celebrando el día sagrado del verano asociado al sol y a la cosecha, con bailes, ceremonias, juramentos y ofrendas a lo sagrado.
La ciudad fundada en el año 12 a.C. recibe aun hoy, después de más de dos milenios, el nombre de Lugo, rey de los dioses, y cada año los príncipes del territorio del convento presentan ante el “Sagrado Altar” de la ciudad su ofrenda floral de reconocimiento y soberanía.

© Carlos Sánchez-Montaña

10.8.06

La moneda del Fin de la Tierra


Existen varias emisiones de "Moneta Castrensis" (moneda de carácter imperial, para pagar a la tropa) acuñadas en el N.O peninsular, durante el transcurso de las Guerras Cántabras, entre el 27 y el 23 a.C., en el territorio que sería posteriormente el convento lucense.

Las monedas poseen un estilo característico y muy singular con variaciones en el motivo del reverso.
Anverso: -IMP AVG DIVI F- Busto descubierto de Augusto, mirando hacia la izquierda. Palma delante y caduceo detrás del busto.
Reverso: Siempre sin leyendas, caetra (escudo redondo de los pueblos indígenas del Norte de Hispania).

Hay dos series diferentes de estas llamadas "monedas de la caetra", una más escasa de sestercios, dupondios y ases que se ha relacionado con Lugo y otra emisión mas tosca, sólo con ases, que probablemente se acuñara en alguna ceca militar móvil y algo más tardía.



Serie más antigua


Serie que posee armas de procedencia indígena y romana.
Señala la unión alcanzada entre los contrarios.
Ver: SACRAMENTUM

Estas dos series constituyen la única emisión en la antigüedad de todo el cuadrante del Noroeste peninsular y gran parte de la Lusitania, zonas habitadas por pueblos galaicos, astures, vacceos, vettones, etc., y que debieron esperar a la llegada de suevos y visigodos, para disponer de cecas propias, contrastando con la larga relación de pueblos que acuñaron moneda en la antigua Iberia-Hispania.

Señalar que esta singularidad no ha sido suficientemente explicada hasta este momento por los especialistas, no debemos olvidar que del N.O. provenía una importante cantidad de metal acuñado después en otros lugares.

El dibujo de los reversos de la moneda es, tal como hasta ahora se mantiene, un escudo indígena, o se puede concluir que el dibujo geométrico posee un alto valor simbólico de acuerdo con el momento de la emisión de las monedas, la conquista de los territorios del N.O. de Hispania.

   
Geometría del Reverso

La geometría que el reverso de la moneda presenta posee una reafirmación de la centralidad muy destacada. El símbolo aparece en ese mismo momento en algunas tumbas de importantes dignatarios en Roma. Los especialistas italianos lo describen como un laberinto de forma circular y se encuentra expuesto en el Museo Capitolino de Roma en metopas que pertenecieron a un monumento funerario de Porta Flaminia y que reproduce de manera exacta el dibujo del reverso de las monedas Lucenses.


Metopa de un monumento funerario de Porta Flaminia.
Museo Capitolino de Roma

Esto nos puede hacer pensar que el simbolismo que el dibujo poseía no es el señalado por los estudiosos como de un escudo ya que la tumba descrita no tiene ninguna relación con las guerras de Augusto en el N.O. de Hispania.

Al mismo tiempo esta geometría de forma concéntrica fue muy apreciada por el propio Augusto y su alto valor simbólico fue determinante, en esos mismos años, en el momento de proyectar el edificio de su mausoleo en Roma.

La planta del edificio que recibieron las cenizas del emperador y sus familiares recuerda de manera clara, incluso para un neófito en arquitectura, el dibujo que presentan las monedas de Lugo y las metopas de las tumbas romanas.

¿Podría el dibujo circular tener una simbología relacionada con la muerte, con el último viaje, con el regreso al lugar de donde todos provenimos?

Paul Zanker describe en su libro "Augusto y el poder de las imágenes" como en el momento en que Augusto iniciaba la conquista del N.O. simultáneamente iniciaba las obras de su "mausoleo" en Roma y el altísimo valor simbólico que este edificio tuvo en la Roma del siglo I a.C.
El mausoleo de Augusto, por su gran dimensión, su emplazamiento y su forma arquitectónica era el mejor manifestación publica de las intenciones de un joven Augusto hacía el futuro.

Estrabón vio el edificio poco después de haberse concluido: "Lo más destacado es el llamado Mausoleo, un túmulo erigido sobre un alto zócalo junto al río. Hasta su cima está poblado con árboles de hoja perenne. En la cúspide se alza la estatua de bronce del emperador Augusto. En el túmulo se encuentran las tumbas destinadas a él, a sus familiares y amigos. Detrás hay un gran bosque con deliciosos caminos"......
Continua Zanker explicando que Estrabón asociaba el mausoleo con los antiguos monumentos funerarios etruscos de los que heredaba su forma.

La planta del mausoleo y las metopas de las tumbas romanas parecen indicar que esta forma geométrica es la indicada para señalar los lugares donde ha de descansar el hombre tras el camino que la vida representa. El lugar a donde todos debemos regresar.

Tal como describe Snodgrass: "El stupa, como toda otra forma de arquitectura tradicional, materializa el propósito más fundamental del hombre: el de un retorno a su propio centro verdadero."

¿ Y que significado tendría el dibujo circular en las tierras del N.O?
Es bien sabido que desde mucho antes que Roma tomara posesión del N.O. peninsular este lugar geográfico estaba señalado como el Finis Terrae, el lugar donde el astro sol se ponía tras su recorrido diario desde el oriente.

La futura Galaecia romana se desarrollaría en el territorio sagrado para los pueblos de la edad de Bronce. Un territorio donde el dios sol, Lugh, descansaba cada atardecer.

El N.O. era pues el "territorio mausoleo" de las creencias de muchos pueblos europeos incluidos los latinos, y quizás por ello las monedas que Augusto utilizó para pagar los salarios de su conquista tiene en su anverso un símbolo circular con un alto valor simbólico para Roma.

Inicialmente las series reproducen de manera solitaria el "laberinto" circular, pero una vez se produce la conquista del territorio el símbolo geométrico es acompañado por cuatro armas de los contendientes, dos lanzas en el centro y una falcata celta a la derecha y un gládio romano a la izquierda, las armas de los contrarios ya en paz y como unión de ambos pueblos sobre el símbolo del territorio sagrado.


Mausoleo de Augusto en Roma


Augusto tuvo muy clara su empresa en la futura Gallaecia, desde el momento inicial de la conquista (27-23 a.C) sus decisiones tenían la finalidad de construir su ciudad sagrada, "Lucus Augusti" Las monedas que en parte sufragaron los gastos de la conquista tiene un valor simbólico común a otras monedas de similares condiciones, sin embargo la identificación de la forma circular concéntrica con la de un escudo es una simplificación del verdadero significado de lo representado.

Mi hipótesis descarta esta interpretación y prefiere pensar que el verdadero significado del símbolo circular esta relacionado con la importancia que el territorio en disputa tenía para el propio emperador. El territorio que estaba llamado a recibir la construcción de Lucus Augusti, la futura Ciudad Sagrada de Augusto y capital del futuro convento lucense. Ese símbolo circular concéntrico antecede a la planta de la futura ciudad y se relaciona de manera directa con el edificio del mausoleo en construcción en Roma en ese mismo momento.

Señalar que el emplazamiento respecto al río Tiber en Roma del Mausoleo coincide con la relación que años más tarde tendría la ciudad de Lucus Augusti con el río Miño. La descripción que Estrabón realiza del edifico y su ornamento vegetal podría ser idéntico del emplazamiento de Lucus Augusti rodeada por un bosque de robles.

El símbolo circular y concéntrico dibujado como un escudo encierra un significado de carácter íntimo para el propio Octavio y delimita un lugar elegido y con un alto valor sacro. La forma representada es reflejo de su voluntad de establecer un "Nuevo Centro" en las tierras objeto de su conquista, en la Gallaecia, y que será llevado a cabo, años más tarde, de acuerdo con el ritual por él establecido. El dibujo del reverso de la moneda del Finisterrae presenta la cosmogonía augustal en el momento inicial de su concepción.



El escudo de Aquiles como modelo de la cosmogonía
Karl Galinsky en su texto "Las Metamorfosis de Ovidio como reflejo de la cultura augustea" escribe: -La cosmogonía proporciona la ilustración precisa. Por un lado, por supuesto, está la bien conocida mezcla de fuentes filosóficas y hesiódicas. Más importante, creo yo, es lo que ha sostenido hace poco Stephen Wheeler: el modelo sugestivo de la cosmogonía es enfáticamente poético. Es la descripción homérica del escudo de Aquiles, imago mundi. El escudo forjado por Hefesto llegó a ser considerado como una alegoría de la creación del universo por un demiurgo. "Como resultado de este tipo de exégesis, los poetas romanos llegaron a considerar el escudo como un modelo primario para describir el origen y la estructura del universo".

© Carlos Sánchez-Montaña


Bibliografia:
EL SIMBOLISMO DEL CENTRO
ADRIAN SNODGRASS
"El centro tiene otro significado. No solamente es el punto de origen del que emanan todas las cosas, sino también el punto de su retorno último. Hay dos posibles direcciones del movimiento a lo largo de los radios que juntan los puntos en la circunferencia del círculo con su centro: la primera, desde el centro hacia la circunferencia, y la segunda, desde la circunferencia de vuelta hacia el centro. Estas fases complementarias del movimiento, centrífugo y centrípeto, comparables con las de la respiración y la actividad del corazón, dan la imagen de la sucesiva manifestación y reabsorción de las existencias. Desde el centro como núcleo proceden las tendencias cósmicas de emergencia y divergencia, de expansión y emanación: el Uno produce lo múltiple, lo más interno avanza hacia lo externo, lo inmanifiesto se manifiesta y lo eterno se desarrolla para exteriorizar los ciclos del tiempo. En la fase complementaria, las fuerzas cósmicas de reintegración y convergencia, de concentración y conjunción, tienden a volver hacia el centro: la multiplicidad retorna a la unidad, lo externo se internaliza totalmente, la manifestación se oculta y el tiempo se absorbe en el punto estático de lo atemporal."

AUGUSTO Y EL PODER DE LAS IMAGENES
PAUL ZANKER

LAS METAMORFOSIS DE OVIDIO COMO REFLEJO DE LA CULTURA AUGUSTEA
KARL GALINSKY

IMAGO MUNDI: THE COSMOLOGICAL AND IDEOLOGICAL ASPECTS OF THE SHIELD OF ACHILLES
P.R.HARDIE

9.8.06

Cibeles-Rhea reina de las aves y Santa Eulalia

Cibeles-Rhea la reina de la aves
En el pequeño atrio de entrada de Santa Eulalia de Bóveda de Lugo, y ocultos a la directa mirada desde el exterior existen dos relieves sorprendentes, a la izquierda y derecha podemos ver dos aves zancudas similares a un avestruz.


Dos aves esculpidas en los muros de Santa Eulalia

Una de ellas, la más oculta a la vista, se encuentra encaramada a una piedra sobre una esbelta columna.
Ambas imágenes hacen referencia Cibeles-Rhea la diosa Griega, que era representada por un avestruz, el ave conocida de mayor tamaño en la antigüedad.

No es casual que estas aves reciban en la actualidad el nombre científico en su orden (rheiformes), familia (rheidae) y especie (rhea).
Cibeles-Rhea es la reina de las aves. Los cantos proféticos de las aves nos dan vaticinios en sus santuarios.

Uno de los avestruces se encuentra encaramada sobre una piedra en una esbelta columna.
Esta imagen concuerda con el conjunto escultórico que existe en el fondo de la cripta como objeto de culto: la "Piedra Negra", considerada de origen celeste y tenida como epifanía de la diosa Kybéle.
Es la representación antropomorfa de la diosa Cibeles.

Y que aun puede verse en el reverso de una moneda de bronce de época de Augusto, acuñada en Pesimnunte con la representación de un altar coronado con la piedra negra y un bucráneo de ciervo.

Los avestruces del atrio exterior son guardianes de las aves del interior.


Las pinturas de la bóveda interior

En el interior de la cripta existe en su bóveda un maravilloso conjunto mural, que representa las sibilas en forma de aves. El conjunto posee perdices, faisanes, gallináceas, pavos reales, palomas, un ganso y un pato, todos ellos entre motivos vegetales estilizados que representan el árbol sagrado de Atis, el pino y su fruto. La representación pictórica hace referencia directa a la relación que las aves y sus cantos tenían con el santuario y su funcionamiento como oráculo.
Las aves vivas permanecían ocultas a la vista de los devotos y sus cantos proféticos resonaban sobre las pinturas de la bóveda en el interior de la cripta.


Las aves ocultas en el santuario

En Roma la adivinación mediante el vuelo o canto de las aves estaba a cargo de magos que en su mayoría eran procedentes de Grecia, Asia Menor y Mesopotamia.

El cristianismo consideró diabólico estos oráculos, pero muchos Padres de la Iglesia, y autores cristianos, admitieron que las sibilas habían dado testimonio de Cristo. En los siglos II y III d. C. la Iglesia reconoció estos oráculos, aunque cristianizándolos. En el Concilio de Nicea el propio Constantino recurrió a estos oráculos, e incluso san Agustín colocó a la Sibila en la Ciudad de Dios.

Los cantos proféticos fueron asimilados por el cristianismo, están incluso presentes en la Sixtina del Vaticano. Que recibe este nombre por ser antiguo santuario de Cibeles.
Vaticano = Vaticinio.
Este vaticinio se obtenía de las sibilas, que aun están presentes en la bóveda de la capilla Sixtina en lo alto de la colina Vaticana, lugar donde otra ave divina se presenta a los allí reunidos para guiarlos en la elección del nuevo Pontífice Máximo de la religión de Roma.

Eulalia "la que bien habla" sibila en los santuarios de Cibeles-Rhea.
Los lugares de la diosa se transformaron según el rito paleocristiano, e igual que otros lugares de la península, en la capilla de Santa Eulalia. El rito del misterio de Cibeles fue perseguido ya que entraba en confrontación directa con el nuevo bautismo judéo cristiano. Así se cubrió el estanque del ritual con un nuevo pavimento de mármol y se picaron las pinturas murales inferiores, que seguramente hacían referencia a los misterios de la diosa.

Sí se mantuvieron las características del oráculo de las sibilas en las voces de las aves. Eulalia proviene del griego e incorpora el prefijo eu (eu), que significa bien, propicio, favorable. El segundo elemento, lalia (lália), del verbo lalew (laléo) significa hablar. El conjunto de los dos elementos nos da para el nombre de Eulalia el significado de "Bien hablada", "Elocuente", "Convincente", característica determinante de las Sibilas.

Santa Eulalia vivió entre los siglos III-IV, mujer joven, virgen y mártir que, según las diferentes tradiciones, nació en Mérida o en Barcelona. Dedicó su juventud a impartir enseñanzas y consejos entre los niños y los más necesitados, dejando un gran ejemplo de fe. Dice la tradición que al morir la santa, la gente vio salir de su boca una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo. La Santa, que por esa razón es patrona de las aves, ofrecía sus consejos a los demás; ambas características enlazan con la imagen pagana de las sibilas.

El cristianismo adoptó entre sus creencias a los personajes de las sibilas, presentes en la Biblia, y Santa Eulalia permitió con su leyenda una fácil cristianización de los lugares donde se les rendía culto.

A Santa Eulalia se la venera, además de otros muchos lugares, en la Catedral de Barcelona, ya que es la patrona de la ciudad, e igual que en Lugo en el templo existen en recuerdo del santuario de Cibeles, además del desaparecido baptisterio de planta cuadrada que contenía en el centro una piscina donde se celebraban los bautismos, las imágenes de las sibilas encarnadas en las aves.


Las aves vivas de Santa Eulalia en Barcelona

Lo sorprendente es que en lugar de ser en pinturas murales, en la catedral de Barcelona las ocas, faisanes, codornices y palomas están vivas, son cuidadas con esmero por los sacerdotes y cantan aun hoy sus augurios cada día.

© Carlos Sánchez-Montaña

7.8.06

ORBIS TERRARUM (El Círculo de la Tierra)

Comienza de "De Architectura" con estas palabras del autor dedicadas a Augusto:
"Cum divina tua mens et numen, imperator Caesar, imperio potiretur orbis terrarum" ...L.I-Prefacio

"Cuando tu voluntad y tu inteligencia divinas, César Emperador, te hicieron dueño del imperio del "Círculo de la Tierra"...

La referencia directa en "De Architectura" al triunfo de Augusto en el gobierno del mundo, nominando a este como "Orbis Terrarum", nos permite comprender mejor quién fue el verdadero autor del texto y cual fue su inspiración.

Orbis significa en latín círculo, rueda. Se utiliza la palabra Orbis cuando se hace referencia a un mundo plano y redondo como una rueda, es el "Orbis Terrarum" el mapa geográfico monumental que Agrippa realizó en Roma en el mismo momento en que se escribía "De Architectura".

ORBIS TERRARUM
SIGLO I a.C.
(Reconstrucción)
AUTOR: Marcus Vipsanius Agrippa

El mapa es el resultado del encargo realizado por el emperador Octavio Augusto a Marco Agrippa aproximadamente en el año 27 a.C. Existen dudas del momento de su terminación, hay historiadores que opinan que fue terminado en el año 20 a.C. y quienes aseguran que fue el propio Augusto quien lo finaliza tras la muerte de Agrippa en el año 12 a.C.

Aunque las copias del mapa de Agrippa fueron llevadas a todas las grandes ciudades del imperio romano, ninguna ha sobrevivido. Esta reconstrucción se basa sobre datos de los mapas medievales del mundo que, sucesivamente, fueron copiados de los originales romanos, esto unido a las descripciones textuales realizadas por geógrafos clásicos como Estrabón, Pomponius Mela y Plinio "el viejo".

El mapa fue erigido por orden de Augusto en Roma en la pared de un pórtico realizado por Agrippa y que se extendió a lo largo del lado este del vía Lata (actual vía del Corso) en el Campo de Marte. Este pórtico, del que se han encontrado fragmentos cerca de la vía del Tritón, se denominó "Porticus Vipsania". El edificio al que pertenecía fue erigido en honor de la hermana de Agrippa, Vipsania Polla.

Los historiadores desconocen a ciencia cierta si el mapa fue pintado en la pared del pórtico o grabado en piedra y colocado sobre éste. Existen varias teorías sobre si realmente era circular o rectangular y si en su parte superior figuraba la orientación norte o sur. En la reconstrucción que ha llegado hasta nuestros días se muestran los tres continentes emplazados de forma más o menos simétrica con Asia situada al Este, en la parte superior del mapa.

Se describe con énfasis la península Itálica y sobre ella se destaca la ciudad de Roma. La India, Seres (China), y Scythia y Sarmatia (Rusia) se muestran como regiones pequeñas en la periferia.

El autor de "De Architectura" describe en el Libro VII los ríos que surcan el "Orbis Terrarum". Siguiendo el texto podemos ver una descripción detallada de la reconstrucción que hasta nuestros días ha llegado del mapa de Agrippa. Coincide descripción y cartografía.

"Las cabeceras de los ríos pueden servirnos de prueba sobre lo que acabamos de describir; según los mapas y el testimonio de las descripciones que han plasmado los escritores, en todo el "círculo de la tierra" la inmensa mayoría de los ríos y los más caudalosos tienen sus cabeceras en el norte. En la India, el Ganges y el Indo nacen y descienden desde el Cáucaso; en Siria, el Tigris y el Eufrates; en Asia, en el Ponto el Nieper, el Bug y el Tanais (Don); en la Cólquida, el Faso; en Galia, el Ródano; en la Galia Céltica, el Rin; en el lado más próximo de los Alpes, el Timavo y el Po; en Italia el Tíber; en Maurusia, que nosotros denominamos Mauritania, el río Dyris, que desciende desde el monte Atlas, tiene su nacimiento en la región septentrional, discurre a través de regiones septentrionales, hasta desembocar en el lago Eptabolo, donde cambia de denominación y se llama Agger; desde el lago Eptabolo atraviesa montes desérticos bajo tierra, aflora a lo largo de las regiones meridionales y va a parar en unas zonas lacustres llamadas genéricamente "Marjales", rodeando el territorio Meroe, que es el reino de la Etiopía Meridional; desde estas zonas lacustres, después de formar con sus meandros los ríos Astansobas, Astoboa y otros muchos, a través de las montañas llega a la catarata; desde aquí se precipita atravesando regiones septentrionales entre Elefantina, Síene y las llanuras de Tebas y penetra en Egipto, donde se denomina Nilo.

Está suficientemente constatado que la cabecera del Nilo discurre desde Mauritania, pues desde el otro lado del Atlas discurren igualmente otros ríos que desembocan en el océano Occidental, donde nacen y viven ichneumonos, cocodrilos y otras especies de animales salvajes y de peces, excepto hipopótamos.

En conclusión, se puede observar en los mapas o descripciones del "círculo de la tierra" que todos los ríos caudalosos tienen sus fuentes o manantiales en el septentrión y que las llanuras de Africa, como ocupan la parte meridional castigada por el curso del sol, poseen en su subsuelo aguas profundamente ocultas, no afloran manantiales y las corrientes de agua son muy escasas; de todo ello se induce que los manantiales más caudalosos son los que brotan en el norte y en el noreste, salvo que en su curso encuentren parajes neos en azufre, alumbre o bituminosos; en este supuesto, sus aguas sufren un profundo cambio pues, sean calientes o frías sus fuentes, de hecho discurren con un olor y con un sabor francamente molestos."
L.VIII-C.II

El mapa de Agrippa presenta el Mundo de manera diferente al que en ese momento se presentaba en el mundo clásico, frente a claridad de los mapas griegos del momento y su interés por la geografía matemática, con su sistema de latitudes y de longitudes, sus medidas astronómicas, y sus problemas de proyecciones, Agrippa realizó un mapa con un alto valor simbólico que se utilizará para propósitos políticos y religiosos y que como antecedente directo se basaba en el realizado por Anaximandro cinco siglos antes.

Anaximadro fue el primero en trazar el perímetro de la tierra y el mar. Agatémero y Estrabón informan que Anaximandro dibujó un mapa de la tierra habitada, que fue perfeccionado posteriormente por Hecateo de Mileto, su mapa-mundi es un diseño circular, en el que las regiones conocidas (Asia y Europa) formaban segmentos aproximadamente iguales y todo ello rodeado por el Océano.

MAPA DE HECATEO - SIGLO V a.C.

Augusto tenía un gran interés en patrocinar el nuevo mapa del mundo. El emperador deseaba presentar en Roma y en las colonias la imagen del nuevo mundo obtenido como resultado de su buen gobierno. El reestablecimiento de la paz después de las guerras civiles, la representación de una nueva imagen de Roma y la de su figura como el príncipe de un gran imperio. La paz conseguida en los territorios le permitió la consecución de estos objetivos y perfeccionar la tarea iniciada por Julio César.

El mapa del Mundo se convirtió en una herramienta útil en la propaganda de la Roma imperial. Agrippa fue el más indicado para la realización de la tarea, sus conocimientos de geografía y gnomónica, así como de arquitectura y astronomía le indicaban como la mejor opción para su ejecución en los años en que se decidió el proyecto. Agrippa contaba con la total confianza de Augusto, no solo en el aspecto militar y de gobierno, sino en las propuestas de carácter técnico.

Mucho se ha discutido desde entonces sobre el resultado del trabajo realizado por Marco Agrippa. Plinio "el viejo", historiador y geógrafo del siglo I d.C., ochenta años después de la ejecución del mapa, se pregunta, entre otras cuestiones, como un avezado técnico como Agrippa pudo cometer tan grandes equivocaciones de apreciación y representación en el mapa del mundo, y describir con tan importantes errores en la medida regiones como la Bética y otras, y exponerlas ante toda Roma en el Campo de Marte, y por encima de todo ello, como Augusto lo permitió y favoreció.

ORBIS TERRARUM ORIENTACIÓN N.-S.

Agrippa y Augusto tenían una voluntad muy diferente a la que Plinio intento descifrar años más tarde. El Mapa del Mundo de Agrippa es una representación simbólica del "Nuevo Mundo" construido por Augusto, no es un mapa técnico basado en coordenadas matemáticas, el documento se basa en otras consideraciones de carácter simbólico-religioso, y solo puede ser entendido desde esta perspectiva. El mapa de Agrippa solo es comprensible desde la antigua tradición que desde Egipto presentaba al mundo como un lugar de transición con el más allá.

Augusto y Agrippa conocedores de la tradición de los todos los pueblos antiguos proponen una representación del Mundo de acuerdo a parámetros propios de los augures etruscos, donde la Tierra se representa a imagen y semejanza del Cosmos, la Tierra prototípica, celeste e ideal; la Tierra de abajo se estructura a imagen y semejanza de la de arriba.

Por ello Agrippa, como Augur y conocedor de los ritos sagrados antiguos, debe trazar la "nueva cosmogonía" sobre su mapa y en él las direcciones de los ejes principales del Cosmos: el "Cardo" y el "Decumanus" acordes con el curso del sol. Cardo quiere decir "eje", es decir, línea en torno a la cual gira el sol, de Norte a Sur, y Decumanus debe su nombre, según algunos tratadistas antiguos, a la contracción de duodecimanus, la línea de las doce horas entre la salida y la puesta del sol, es decir de Este a Oeste.

El rito realizado por Agrippa debe establecer primero el trazado de un círculo entorno al "Centro del Mundo" este centro queda situado en el mapa de la reconstrucción que ha llegado hasta nuestros días al oeste de la isla de Chipre muy próximo a las costas de la península de Anatolia, un lugar muy cercano a la ciudad de Efeso, donde se encontraba el templo de Artemisa. Las dimensiones de la reproducción no permite acotar de manera exacta el lugar y la fiabilidad de los interpretes puede ofrecer algún pequeño error.

Una vez determinado el "Centro" Agrippa trazó el Cardo, el eje Norte a Sur, el eje del mundo, que para los egipcios era el propio rió Nilo, que delimitaba las regiones del Este-Oeste. Y así queda establecido por su autor en el trazado del mapa, el Cardo coincide con el curso del río sagrado. Esta apreciación hace pensar que originalmente el mapa se exponía con la orientación Sur hacía arriba, de manera que el fluir del río Nilo, al igual que en la cosmogonía egipcia, era en dirección de arriba hacía abajo. (Para mejor comprensión de acuerdo con los cánones actuales los mapas del estudio se presentan con la orientación Sur hacía abajo).

Agrippa de manera simultanea realiza el trazado acorde con el curso del sol y de manera perpendicular al eje Norte-Sur, el trazado del Decumanus, la línea que une la salida y la puesta del sol y que en la representación del Orbis Terrarum une el Centro del Mundo con la ciudad de Roma.


LA COSMOGONIA DE AGRIPPA

Es de suma importancia comprobar que la primera finalidad del Orbis Terrarum es establecer de manera evidente para todos los ciudadanos del imperio el carácter sagrado de Roma. Su posición sobre la línea del Decumanus y de manera equidistante entre el Centro y el perímetro del Círculo de la Tierra, confieren a Roma, y gracias a las conquistas de Augusto, una nueva centralidad. Es Roma el nuevo centro y por ello por su posición en el mapa podemos trazar un nuevo Eje o Cardo que permita explicar su posición en el Occidente del Cosmos.

Si el Nilo era el eje del Cosmos en la antigüedad y Efeso su Centro, desde el principado de Augusto, Roma es el nuevo Centro del Mundo de Occidente. Esta conquista del emperador es la que el Orbis Terrarum muestra, la Cosmogonía que explica el nuevo mundo romano a los ciudadanos del imperio. No olvidemos que el encargo fue pensado para ser expuesto de manera pública ante los ciudadanos de todo el mundo romano, y que es también en este momento cuando Augusto dispone la erección de una piedra miliar dorada (miliarium aureum) como símbolo de que Roma es el Nuevo Centro del Mundo.


MILIARIUM AUREUM DE AUGUSTO EN ROMA

La consecución del "Nuevo Centro" que es fijado en la ciudad de Roma, permite a Agrippa trazar un nuevo círculo sagrado que contiene en su interior los territorios que Roma gobierna, el trazado de este nuevo círculo determina que Roma es el Centro, Efeso la puerta de oriente del mundo romano y el Noroeste de Hispania, en el Finis Terrae, la puerta de occidente.


EL NUEVO CENTRO DEL MUNDO

Deben entenderse ambas iniciativas: la de la realización del mapa y su exposición pública, y su simultanea de la construcción del "miliarium aureum", como pertenecientes a una misma política emanada directamente de Augusto.

Nos dice el autor de "De Architectura" en el Libro VI reafirmando esta idea:
"En efecto, la distribución natural del mundo ha objetivado que todas las naciones se diferencian por su propio carácter particular y personal; el pueblo romano ocupa el espacio intermedio de todo el orbe y de las regiones situadas en el centro del mundo.... La mente divina ubicó la capital del pueblo romano en una región excelente y templada, para que se adueñara de todo el "Orbis Terrarum". L.VI-C.I

"Ita divina mens civitatem populi Romani egregia temperataque regione conlocavit, uti orbis terrarum imperii potiretur.

Es la conjunción de ambos trabajos en el tiempo y la lectura del texto de "De Architectura" sobre el mapa "Orbis Terrarum" una de las evidencias más poderosas que me permite pensar que Marco Agrippa es el autor de los dos empresas y de forma simultanea, aproximadamente en el año 27 a.C..

Es este momento el del anuncio de una nueva cosmogonía para el imperio que anticipa nuevas empresas para los territorios conquistados en Hispania.

Es el N.O. de Hispania, en la Callaecia, donde se sitúa el fin del Mundo, donde el Sol se dirige cada día desde el Este para descansar y donde en el futuro Augusto fundará la ciudad sagrada de Lucus Augusti. No debemos olvidar que el Finis Terrae se encontraba en el que será el convento Lucense, la tierra señalada por el Orbis Terrarum de Agrippa como el "Extremo Occidente".

La paz en esos territorios tardó más tiempo de lo previsto por el emperador, pero al final, y gracias a la intervención del propio Agrippa y antes de que la muerte le sorprendiera, se dieron los pasos necesarios para la fundación de la ciudad que "cerraba" el circulo dibujado por él años antes. Lucus Augusti fue fundada por Paulo Fabio Máximo, legado de Augusto, a las orillas del río Miño, sobre el decumanus solar.

Por último mostrar que, aunque como Plinio "el viejo" dictaminó, el mapa que Agrippa presenta muchas inexactitudes desde un análisis geográfico, ya que este aspecto no era el que preocupaba a su autor, si existe una interesante prueba del trabajo presentado que es necesario mostrar.

Si en un mapa actual del Mediterráneo, sobre lo que fueron los dominios de Roma en época de Augusto, trazamos una línea que una la antigua ciudad de Efeso con Lucus Augusti, en el Finis Terrae del N.O. de Hispania, en la Callaecia, esa línea así dibujada pasará por la ciudad de Roma rememorando el decumanus trazado por Agrippa en su Orbis Terrarum.


LA LINEA DEL DECUMANUS DE AGRIPPA SOBRE EL IMPERIO DE AUGUSTO



© Carlos Sánchez-Montaña-2006