16.2.09

El rostro de Leonardo da Vinci


En Junio-06(*) presenté en varios medios digitales la investigación titulada “Iconografía de la última cena de Leonardo”, texto que fue el germen de un blog posterior titulado “Leonardo código abierto” y que inicié en noviembre-06.
En ellos trato, entre otras consideraciones, sobre la utilización por parte de Leonardo de su propia imagen en varias de sus pinturas y dibujos.

Mencionaba en el primer artículo que a lo largo de la historia varios fisonomistas han determinado que en la pintura de la última cena, el apóstol Tadeo, el segundo por la derecha, presenta la cara del propio Leonardo Da Vinci.


Comentando más adelante: “Que es sino el “Hombre de Vitruvio” más que una identificación del joven Leonardo en el canon vitruviano. El artista del renacimiento se muestra en el interior de las claves de la época clásica. En este dibujo Leonardo reconoce que posee las claves de Vitruvio.
Leonardo se representa a sí mismo desnudo y en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscrito en un círculo y un cuadrado.”



Para ilustrar la cabecera del blog utilicé las que para mí eran imágenes de Leonardo en varios momentos de su vida, desde su juventud y representado como un joven músico, hasta el autorretrato más conocido y que nos presenta a un Leonardo en su senectud. Estas dos imágenes de Leonardo se completaban con el rostro del “Hombre de Vitruvio”; el retrato realizado por James Postlewhite, en el siglo XIX; y el Leonardo como apóstol Tadeo en la última cena”.


Pienso que Leonardo utilizó su rostro para representar otras dos fantásticas pinturas, relacionadas entre sí y que han sido objeto de variadas interpretaciones y modificaciones: los conocidos como San Juan Bautista, y que para muchos estudiosos representan al dios pagano Baco.


La doble lectura de las pinturas del maestro es una constante en su obra. Leonardo cifra mensajes secretos en sus escritos, dibujos y pinturas para que sean interpretados en otro tiempo futuro. La identificación de “El Bautista” con Baco es una clave que solo comprenderían los muy cercanos al pintor.
Leonardo se representa como el personaje ambivalente que posee una enigmática sonrisa en su rostro. Leonardo entre dos mundos, el mundo clásico y el católico.




Son varios los artistas que han representado el rostro de Leonardo en sus trabajos.
Francesco Melzi, quien se convertirá en su discípulo y el heredero de sus manuscritos, lo representa barbado en una magnifica sanguina que se conserva en Windsor.


Y Rafael, que fue su contemporáneo, lo representó en su obra titulada “La Escuela de Atenas”, donde se escenifica la escuela de filósofos atenienses, y que Rafael imaginó en medio de un marco arquitectónico por donde Platón pasea, con el rostro de Leonardo da Vinci, junto a Aristóteles.
Platón, con el rostro de Leonardo, levanta el dedo índice de su mano derecha.


Leonardo utilizó en varias de sus pinturas la representación de una figura con el dedo índice de la mano derecha erguido, el apóstol Tomás en la última cena, y en su trabajo sobre El Bautista-Baco también presenta a la figura con su joven rostro mirando al espectador con el índice hacía arriba.

Hoy en día podemos comprobar en la iconografía contemporánea imágenes similares a las pintadas por el genial artista.
Cuando un deportista levanta su dedo índice derecho comprendemos que se autoproclama el número uno. Se muestra a los demás como "el primero" entre sus competidores. Este gesto es muy común entre deportistas de élite, lo utilizan para exponer un sentimiento, se ejecuta mirando a sus interlocutores presentes y no deja espacio a la duda. Quién levanta su dedo derecho y mira a alguien se muestra como el "primero entre iguales".


Ese es el origen del significado de la palabra príncipe, "primero entre iguales" y tiene su origen etimológico en la palabra latina "princeps" y esta a su vez en la griega "arkhon".

Según el DRAE.
príncipe.
(Del lat. princeps, -ĭpis).
1. m. Primero y más excelente, superior o aventajado en algo.
El término procede del griego "arkhon", que significa primero, jefe, príncipe.


La figura de Platón con el rostro de Leonardo, tal como fue representado por Rafael, está considerado como el príncipe de todos los filósofos.
Podemos imaginar que en el momento en que el pintor decidió la expresión que el filósofo debía de mostrar en la pintura de la “Academia de Atenas”, este adoptó además del rostro de Leonardo, un convencido admirador de Platón, la pose que según su conocimiento le correspondía

Para Rafael, el filosofo es el primero frente a sus iguales, "EL PRINCIPE" de la Academia, y a la vez postula a Leonardo da Vinci como el primero de los artistas del renacimiento.


© Carlos Sánchez-Montaña


(*) En febrero-08, y más de un año de tiempo después de la publicación de mi estudio, el ilustrador Siegfried Woldhek presentó una investigación propia titulada “El verdadero rostro de Leonardo da Vinci”
Siegfried Woldhek durante la presentación multimedia mostró el estudio que, según él mismo explicó, utiliza algunas técnicas de análisis de imagen para encontrar lo que él cree es el verdadero rostro de Leonardo.

Este es el vídeo de su presentación.




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2 comentarios:

  1. Aaaaayysss, es la primera vez que llego a este blog y estoy maravillado, cuanta información, es sumamente interesante, me quedaré por aqui una buena temporada!!

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  2. Anónimo7:32 p. m.

    Rafael fue el heredero del pensamiento de Leonardo.
    Su Bautista lleva, como el de Leonardo, la nébride, y el que pintó frente a Platón, indica también con el dedo a Cristo; pues el Bautista anuncia el Mesías a los vivos y a los muertos, y así también muestra el mensaje platónico del amor, que se consuma en Dios.

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