30.9.10

El templo de Cibeles


Templo de Cibeles en la colina del Palatino de Roma

De todos los lugares de Roma que conozco mi edificio favorito es el Panteón de Agripa. Ocurre que por su valor excepcional, como representación de la mejor arquitectura de la historia, en los últimos años el edificio reúne, cada día y a todas horas, una gran aglomeración de turistas, tanto en el exterior como en el interior del edifico, convirtiendo así la experiencia de la visita en algo alejado de la intimidad que yo creo que el Panteón requiere.
Recuerdo la primera vez que lo visité, una tarde de invierno de enero hace varios años, y en la que pude permanecer bajo su cúpula solo con mi acompañante.

Por esa razón cuando hoy una amiga me recordaba muchos de los lugares de los que se puede disfrutar de forma solitaria en Roma me propuse elegir solo uno de mis recuerdos. Un lugar que por varias razones se encuentra fuera de los circuitos de visitas programadas, y que a la vez es uno de los “Centros de Poder” de la ciudad antigua que aún permanece con algunos elementos originales.


Escaleras de acceso a la cella del templo

Ese lugar favorito y personal son las escaleras de acceso a la cella en el interior del templo de Cibeles en el Palatino, el verdadero “Centro del Mundo” bajo una sombra de encinas y donde se puede observar a la vez la ciudad que fue y la que es. Un lugar donde las aves cantaban sus vaticinios a la ciudad de Roma.

El Templo de Cibeles o Templo de la Magna Mater está emplazado en el monte Palatino de Roma, es el primero de los dedicados por los habitantes de la ciudad a la diosa Cibeles, la Magna Mater, y fue erigido después de que una embajada romana trajese su imagen en forma de “Piedra Negra” desde Pesinunte en el 204 a.C. para obtener así su protección divina frente al asedio cartaginés en la segunda guerra púnica.
Fue dedicado el 11 de abril de 191 a. C. por el pretor Marco Junio Bruto, ocasión para la cual se instituyeron los Ludi Megalenses, que se celebraban entre el 4 y el 10 de abril frente al templo.

VISTA AEREA DEL TEMPLO DE CIBELES


En la cima de las escaleras de Caco (Scalae Caci), en la esquina oeste del Palatino, están las ruinas del antiguo templo que consisten en un enorme podio hecho de trozos irregulares de tosca y peperino colocados con mortero grueso, y fragmentos de columnas y entablamento. El mortero del actual podio pertenece a la época de Augusto, que restauró el edificio tras un incendio, y dado que los fragmentos arquitectónicos conservados son de peperino, es evidente que la restauración de ese periodo fue realizada a partir del material de la estructura original.
Sobre el podio del templo se encuentran los restos de la cella a la que se accede por la escalera de la fotografía, la cella está realizada con grandes muros dobles con cámaras huecas en su interior, donde se guardaban las aves vivas que realizaban los cantos proféticos del oráculo de la diosa Cibeles.

El carácter de estos restos y la tranquilidad que se respira en este lugar alejado de los circuitos turísticos más populares, hacen de la visita al Templo de Cibeles una experiencia inolvidable.
Descansar unos minutos en los peldaños de la escalera de acceso al lugar donde tantos acontecimientos importantes de la historia de Roma han ocurrido queda guardado en la memoria como una vivencia única.


EL TEMPLO A LA IZQUIERDA DE LA IMAGEN



© Carlos Sánchez-Montaña. 2010.



NOTAS.
Templo de Cibeles en Wikipedia

Oráculo de Cibeles

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