2.2.09

Urbanismo de los castros galaico-romanos

Arqueografía urbana en el Castro de Viladonga
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EL CASTRO
El Castro de Viladonga, en el territorio N.E. del antiguo convento lucense, es modelo formal de castro característico del N.O, con varias murallas y fosos que albergan dos antecastros o aterrazamientos y una amplia acrópolis o corona central. En este recinto principal es donde se encuentran la mayoría de las construcciones descubiertas hasta ahora: viviendas, corrales y almacenes, algún edificio de uso social o comunal, etc., agrupadas todas ellas formando conjuntos o barrios que se articulan en torno a dos calles principales y una ronda paralela a la muralla principal.


Las estructuras defensivas y de habitación, y los abundantísimos materiales que continuamente proporciona el yacimiento, evidencian para el Castro de Viladonga un asentamiento u ocupación duradero e importante desde el siglo I a.C. hasta el V d.C., haciendo de él un sitio clave para conocer, estudiar y comprender la evolución del mundo de los castros en la etapa galaico-romana. www.aaviladonga.es

La forma de los castros galaico-romanos, sus puertas y muros exteriores, sus espacios interiores y edificios, fueron construidos teniendo en cuenta una serie de rituales y ceremonias. Estos rituales permitían, dentro de un universo que sus habitantes mismos reconocían, el diseño de muchas de las ciudades de la antigüedad.

Existen ejemplos paralelos en muchas sociedades con rituales para fundar ciudades, la construcción de una ciudad, o incluso de una vivienda, en muchas culturas se presentó como analogía de una institución divina que simboliza el centro del mundo. La fundación de este centro tenía unos rituales de importancia crucial para la vida de una comunidad, ya que muestra la relación de la estructura urbana en armonía con las fuerzas que rigen el cosmos.
EL RITO FUNDACIONAL DE LA CIUDAD Josep M. GRÀCIA

En el Noroeste de la Península Ibérica se desarrolló durante la Edad del Hierro una cultura llamada "de los castros" o castreña, que estaba caracterizada por estos lugares como estructuras de relación y habitación.

Desde el siglo VII a.C. hasta unas décadas antes del cambio de Era, coincidiendo con el gobierno de Augusto, estas estructuras habitacionales indígenas, los castros prerromanos, de carácter fortificado, de características variables según su situación, y muy poco estudiados aún, albergaron una población compuesta por gentes indígenas con influencias de la cultura celta, y que dió lugar a la cultura castreña del N.O.


Es a partir de la mitad del siglo I a.C., y dentro de la política urbanizadora del gobierno de Augusto, que los castros prerromanos son ampliados, o fundados de nuevo, siguiendo el proceder basado en una técnica mixta galaico-romana, que aunaba técnicas de urbanización importadas por Roma con procedimientos constructivos indígenas.
Son ejemplos de este singular sincretismo urbano arquitectónico, entre muchos otros, los castros excavados, y ya estudiados de Sanfins y Briteiros en Portugal, Chao de Samartín en Asturias, y los de Santa Tecla, San Cibrao de Las, y Viladonga en Galicia.

ARQUEOGRAFIA URBANA
Trata este texto, a modo de sinopsis, sobre la presentación de la investigación arqueográfica de la cartografía publicada del yacimiento de Castro de Viladonga en Lugo.
ARQUEOGRAFIA URBANA. Investigación sobre la forma urbana de Lucus Augusti. Carlos Sánchez Montaña

El castro se encuentra situado a 24 Km al N.E. de Lugo, sobre una elevación de 553 m. desde la que se divisa el valle donde nace el río Miño, la sierra de Meira, y además una amplia vista de la llanura de la Terra Chá. Muy próximo a él se encuentra el castro prerromano A Rodela, probable antecesor prerromano en este territorio. El Castro de Viladonga seguramente supuso el abandono del castro prerromano anterior, agrupando sus antiguos pobladores en la nueva fundación galaico-romana.

"En primer lugar, su misma monumentalidad, ya que se trata de una acrópolis o "croa" casi circular de unos 100 m. de diámetro (o sea, unos 10.000 m2 ), rodeada por un sistema de murallas y fosos además de una serie de extensas zonas ("antecastros") al Oeste y Sur de aquélla. Se trata, pues, de un verdadero arquetipo de castro.
Por otro lado, la organización de sus defensas es singular dentro de las características generales de la cultura castreña. La muralla principal, la más cercana a la "croa", es una enorme mole de tierra de unos 12 ó 14 m. de altura y albergando un muro de lajas en su interior. A la muralla sigue un profundo foso, en un sistema alternante que por la parte Norte (sic) llega a repetirse tres veces, mientras por el lado Sur (sic), la mayor inclinación natural del terreno provoca un antecastro al pie de la primera muralla y luego un acusado terraplén hacia las tierras llanas, que ya le sirve de defensa".

CASTRO DE VILADONGA (1979) Felipe Arias Vilas

Las conclusiones obtenidas de las fechas del C-14 apuntan a la presencia de actividad en este yacimiento, al menos desde el primer tercio del s. I a.C., sin desechar la posibilidad de una presencia algo anterior.
DATACIONES RADIOCARBÓNICAS DEL CASTRO DE VILADONGA (LUGO)
Felipe Arias Vilas - Ramón Fábregas Valcarce (Gallaecia nº 22, 2003, pp. 193-210)

"La existencia de una ordenación en la croa del Castro de Viladonga, así como que entre sus vectores debemos incluir los pasos o vías Norte-Sur, Este-Oeste y la ronda interior paralela a la muralla, son cuestiones sobre las que ya se ha advertido(48). La acrópolis de este hábitat responde pues a un cierto modelo de urbanización, traducido en el agrupamiento de las construcciones en conjuntos o barrios, regido por los ejes citados, por la topografía del terreno y por el condicionamiento de la muralla y, consecuentemente, por la delimitación del espacio, próximo a la circunferencia, que aquélla impone."
LAS PRIMERAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL CASTRO DE VILADONGA, TREINTA AÑOS DESPUÉS César Llana Rodríguez- Elena Varela Arias

El procedimiento aquí presentado tiene como fin la búsqueda de algo intangible para cualquier excavación o documento cartográfico, la arqueografía urbana se propone descifrar las reglas que formularon el proyecto que en su tiempo determinaron la forma de una ciudad, de un castro en este caso.


A través de esta metodología se analizan los tejidos urbanos que nos presentan las diferentes excavaciones realizadas en el yacimiento. El análisis en área acotada permite comprobar diferentes estructuras que se relacionan entre sí y que están soportadas por estructuras geométricas intangibles que han permanecido formando parte relacionada de diferentes edificaciones e infraestructuras del castro. Este procedimiento de análisis y lectura de elementos construidos y reformados del tejido geométrico del yacimiento permite redibujar hipótesis de un proyecto general inicial.

EL PROYECTO
Un castro de nueva fundación, como Viladonga fue en su momento, requería de un territorio sin ocupar. La colina elegida para establecer el asentamiento tenia las características de pendientes naturales pronunciadas a Este y a Oeste y favorables para las aguas tanto pluviales como sucias, por lo que el punto central de su trazado fue escogido en el punto más alto de la colina, quedando las pendientes a ambos lados. Las direcciones Norte y Sur discurren paralelas a la cresta natural del castro, con pendiente hacía el sur.


Estudios desarrollados por el arquitecto Luis Moranta Jaume(1) establecen diferentes pautas geométricas que regían la geometría del trazado urbano de las ciudades y campamentos romanos en función de escuadras pitagóricas. Según el estudio de Luis Moranta Jaume; y tal como el propio Vitruvio describe en su tratado, existen dos escuadras pitagóricas generadoras del trazado de estructuras urbanas o edificatorias sobre el territorio. Las formadas por los valores 3:4:5 y por 5.12:13.
Situando la hipotenusa de la escuadra en la dirección del norte solar queda entonces establecida la dirección del decumanus y cardo máximos del asentamiento por ambos lados catetos. El decumanus en dirección NO-SE y el cardo en dirección NE-SO.
El norte solar generalmente presenta un ángulo desviado respecto al Norte Magnético, que actualmente ronda el valor entre 4º y 5º. Es la llamada "declinación magnética", oscilación variable existente entre el Norte Solar, prácticamente inamovible y Norte Magnético, sometido a variaciones constantes.(1)


Tras el análisis arqueográfico de la cartografía del Castro de Viladonga y la documentación que recoge los yacimientos arqueológicos recientes planteo la hipótesis de que el proyecto del Castro de Viladonga poseía una planta rectangular de proporciones iguales los dos lados, y formada por una cuadrícula base de 8 x 8 módulos con una dimensión total de sus lados de 384 x 384 codos, (aprx.170,49m. de lado), y orientada en el territorio sobre la colina seleccionada según la escuadra pitagórica 5:12:13, común a muchas fundaciones de origen augusteo. (Lucus Augusti, Iluro, Conimbriga, Baelo Claudia, etc.)(1)

La cuadricula de la zona edificada era una malla formada por 4 x 4 módulos de 48 codos cada uno (21,31m.), con una dimensión total de 85,24 m. en sus ejes.
Ocupa la muralla un perímetro de aproximadamente una anchura de 48 codos y el pomerio es de una dimensión también de 48 codos en todo su contorno. (La dimensión de un codo romano utilizado en época augustea era de 0,444 m.)

El centro de la malla geométrica así trazada tiene un valor simbólico muy importante, es el centro generador del castro, y en el caso de Viladonga en el punto generador de la configuración de todos los elementos y edificios que componen el asentamiento.

LA MURALLA
Las defensas del castro están formadas por un sistema de muros de tierra y piedra y sucesivos fosos.


La forma de la muralla principal es una combinación de un cuadrado con esquinas redondeadas, en los muros exteriores, y con forma circular en su muro interior y cercano a los edificios. Su anchura varia en un valor alrededor de 48 codos (21,31m.), pero se encuentra ocupando la segunda cuadrícula perimetral de la malla generatriz. La segunda más externa.
El muro de mayor tamaño, el más cercano a la "croa", es de aproximadamente 12 m. de altura. Es un muro de tierra que alberga en su interior un muro de lajas de piedra.

EL POMERIO
A la muralla le sigue hacía el exterior un espacio libre, con forma de V o foso en las caras Norte y Este, y con forma de antecastro en las caras Sur y Oeste. Este espacio libre se encuentra delimitado por un muro exterior que ha sido excavado en la cara Este del castro.
Este lugar recibía el nombre de pomerio. "pomerium" (o pomoerium; del latín postmoerium, que se traduce por "pasado el muro"). La frontera sagrada de la ciudad y que la rodeaba dejándola libre de edificaciones.
En Viladonga el muro exterior del pomerio se ha encontrado a una distancia exacta de 4 módulos desde el centro, en el perímetro "marcado" por la malla generadora del proyecto.

LAS PUERTAS
El castro posee solo dos puertas, en ambos extremos del decumanus, al Este y al Oeste. Si bien la segunda se encuentra en el centro geométrico de la cara Oeste del Castro, la primera se sitúa en una posición más al sur de su correspondencia, facilitando el acceso al interior del castro a través de una cota más accesible. La posición de la puerta Este determina la configuración de las calles que comienzan en su interior, y de la configuración de los barrios. Esta puerta es la principal del castro.

LAS CALLES
De manera general el cardo posee dirección N.- S. en función del emplazamiento y la escuadra fundacional asignada. Y el decumanus dirección E.- O. en función de las pendientes naturales del terreno.

EL CASTRO POSEE CUATRO CALLES PRINCIPALES

En Viladonga las dos vías principales, el decumanus y cardo, se entrecruzaban hacía el sur del centro geométrico del castro. El decumanus sigue la doble pendiente del terreno no afectando a la zona central del castro, y discurriendo por la parte sur.

Siguiendo las especificaciones de Vitruvio, el trazado de las calles se realizó en función de los vientos dominantes, de manera que el viento Norte y Noroeste, los más dañinos en el emplazamiento del castro, afectaran de manera disminuida a sus habitantes. Por ello se dispuso el cardo en la dirección N.NO.-S.SE. de manera que las calle se intercalase entre las edificaciones y así cumplir lo establecido por Vitruvio: "la planificación de los barrios deberá declinarse de la dirección de los vientos, para que llegando estos a los ángulos de las islas, se rompan, y repelidos se disipen".
Esta alternancia en el cardo hace que sus trazas varíen su anchura entre 6 y 12 codos.

VIA CARDO - NORTE - SUR

El decumanus se trazó también de forma alterna en todo su desarrollo. Pero cruzando la zona edificada por su lado sur, permitiendo mantener de forma compacta la zona central. Las anchuras de las dos calles varían en función de su posición, siendo de 6 y 12 codos de anchura según los tramos.

VIA DECUMANUS - ESTE OESTE

El castro, además de los pequeños espacios entre las edificaciones, que permiten la comunicación entre las áreas urbanas del interior, cuenta con otras dos vías principales:
Una a modo de ronda perimetral interior paralela a la muralla con una anchura es de 6 codos. Y otra, que partiendo de la puerta Este, en el mismo punto que el decumanus, asciende directamente hasta el centro de la croa, al lugar donde se encuentra uno de los principales edificios del conjunto. Esta cuarta calle principal también tiene una anchura de 6 codos.

VIA RONDA PERIMETRAL

LOS BARRIOS
La acrópolis de este hábitat responde pues a un cierto modelo de urbanización, traducido en el agrupamiento de las construcciones en conjuntos o barrios, regido por los ejes citados, por la topografía del terreno y por el condicionamiento de la muralla y, consecuentemente, por la delimitación del espacio, próximo a la circunferencia, que aquélla impone.
LAS PRIMERAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL CASTRO DE VILADONGA, TREINTA AÑOS DESPUÉS. César Llana Rodríguez- Elena Varela Arias

Las cuatro vías principales: el cardo, el decumanus, la ronda perimetral, y la calle de acceso al centro desde la puerta Este, configuran entre ellas los barrios en los que se disponen las edificaciones del castro a modo de las ínsulas romanas.


Los barrios principales son:
Barrio Central, (color azul) el de mayor tamaño y al que pertenecen los edificios principales, su trazado atiende a la dirección del cardo, siendo las edificaciones paralelas a esta vía. El barrio central se encuentra cruzado por el cardo, y por el sur por el decumanus, teniendo edificaciones emplazadas en los cuatro cuartos así definidos. Seguramente éste barrio fue el primero ejecutado y configuró el castro en un primer momento. Las edificaciones son de planta rectangular en su mayoría, existiendo un buen número de ellas de planta circular, existiendo estrechos corredores que permite la comunicación entre ellas.

Barrio Sur, (color cian), su trazado atiende a la directriz del decumanus, siendo los edificios paralelos a esta vía y dando en varios casos sus frente a lo largo de ella. Este barrio configura la fachada interior sur del castro y se emplaza en una cota inferior al barrio central.

Barrio Perimetral Norte, (color verde), su trazado atiende a la vía de la ronda perimetral, las edificaciones son todas de planta trapezoidal, ya que en su trazado atienden al punto geométrico central del castro. Esta singularidad permite que las edificaciones acompañen de forma radial a la ronda perimetral.

Barrio Suroeste, (color marrón), en proceso de excavación incompleta, está formado por cuatro habitáculos de trazado singular, que atienden con una ligera variación a la dirección del barrio central. Este barrio cuando se termine de excavar podrá ofrecer más información sobre su trazado.

Barrio Noreste, (color rosa), formado por cuatro habitáculos pareados, su trazado es singular dentro de la configuración general del castro, posiblemente su construcción fue posterior a los demás barrios y fue ejecutado de forma independiente del conjunto.

El análisis de los barrios permite asegurar que no solo la configuración de las murallas y las calles del castro atienden a un proyecto previo de urbanización, sino que cada elemento y edificación fueron ejecutados siguiendo una pauta planificada anticipadamente, y que seguía el procedimiento de urbanismo romano descrito por Vitruvio.

LOS EDIFICIOS
"El examen de las dimensiones de las unidades habitacionales o de las superficies a ellas adscritas parece sugerir el afloramiento de unas demarcaciones espaciales cuyas dimensiones y, consecuentemente, sus superficies delatan la existencia de una ordenación más profunda. En efecto, las demarcaciones espaciales correspondientes a cada unidad habitacional responden, aproximadamente, a unas superficies en torno a los 50 m2. unas y a los 150 m2. otras, a la vez que nos topamos con unas dimensiones aproximadas de 5 m. o múltiplos de este valor. Estos espacios correspondientes a cada unidad habitacional están conformados por rectángulos aproximados de cinco por diez metros o de quince por diez metros, lo que nos pone de manifiesto la aplicación de un módulo base -superficies rectangulares de 5 m. x 10 m.-. Este módulo coincide grosso modo con las dimensiones de las superficies ocupadas, entre otros casos, por las unidades habitacionales que conforman el Barrio Norte.
A la vista de lo expuesto, planteamos como hipótesis de trabajo la existencia de una parcelación en el espacio interior del Castro de Viladonga. Una ordenación de este tipo no es novedosa en el ámbito castreño. Así, con las salvedades que sean del caso, cabe llamar aquí el ejemplo de la Citânia de Sanfins(50), donde aparece nítidamente una ordenación en grandes unidades subrectangulares delimitadas por una red de calles ortogonales."

LAS PRIMERAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL CASTRO DE VILADONGA, TREINTA AÑOS DESPUÉS César Llana Rodríguez- Elena Varela Arias

Los arqueólogos que han estudiado la arquitectura que compone los edificios del castro ya han determinado la modulación que rige una gran parte de las construcciones principales. Tal como refleja su investigación este es un módulo base de aproximadamente 5m x 10m., o lo que es lo mismo en medidas romanas augusteas: un módulo de 12 x 24 codos, siguiendo las edificaciones la modulación general multiplo de 6 codos que rige todo el proyecto urbano.

Además del estudio de diferentes unidades habitacionales realizada por los arqueólogos, y que puede consultarse en la página del yacimiento, propongo en función de su emplazamiento, de su estructura, y de acuerdo con el texto de Vitruvio, la identificación de varios edificios y elementos urbanos que son de construcción necesaria en toda urbanización de origen romano.



1.Capitolio - 2.Foro - 3.Basílica - 4.Domus principal




EL CAPITOLIO O TEMPLO PRINCIPAL
Escribe Vitruvio: "Los solares para los santuarios de los dioses tutelares de la ciudad y para Júpiter, Juno y Minerva elíjanse en un lugar suficientemente elevado, desde donde pueda observarse la mayor parte de la ciudad."


Desconocemos si el edificio, a cuya puerta se accede ascendiendo directamente por la vía principal desde la puerta Este, era el templo que ocupaba la divinidad protectora del castro, el templo principal. Sin embargo su posición prominente dentro del castro, su rápida identificación dentro del conjunto desde la misma puerta de entrada, la orientación de su puerta directamente al camino y a la puerta principal del castro, la no existencia de hogar en su interior según las excavaciones arqueológicas, el singular cuerpo secundario a norte con acceso desde el interior, y la roca natural sobre el que se apoya, permite pensar que este edificio era de carácter público y que posiblemente tuviera carácter cutual.
Este edificio es de todos los del castro, el que más próximo se encuentra al centro geométrico del conjunto, este centro se sitúa en el Cardo frente a su fachada Oeste.
Desde su interior podemos observar, tal como escribió Vitruvio, la mayor parte del castro.

EL FORO
El foro del castro es un espacio abierto frente al edificio que hemos identificado como el capitolio y al que se abrían, no solo la puerta del posible templo, sino otros edificios particulares y públicos.


En el urbanismo romano el foro es el lugar de reunión, un espacio polivalente con valores religiosos, políticos, y sociales, y donde se realizaban actos representativos de valor comunitario.
En Viladonga, este lugar tiene una comunicación directa con el cardo y la vía que proviene desde la puerta Este, además posee comunicación directa a través de un angosto pasillo con el edificio que posiblemente era la basílica.

LA BASILICA
La basílica era el edificio en el que se reunían los funcionarios judiciales en el ámbito local, los magistrados de la ciudad, los jueces en asuntos mercantiles y civiles. Generalmente este edificio se emplazaba dentro del conjunto foral, siendo uno de los edificios más importantes de la ciudad.
Escribe Vitruvio: "Es conveniente que los solares de las basílicas estén lo más próximos posible a los foros, en la parte que sea más cálida, con el fin de que durante el invierno sea posible dedicarse a los negocios sin las incomodidades del mal tiempo. Su anchura no medirá menos de una tercera parte ni más de la mitad de su longitud, salvo que lo impida la configuración del lugar y obligue a modificar sus proporciones de otras maneras".


El edificio que propongo como el lugar de reunión se encuentra comunicado por un estrecho corredor con el espacio abierto situado en el frente del hipotético templo principal: el foro. Cumple así lo dispuesto por Vitruvio para la disposición de las basílicas, además su forma rectangular, y su gran dimensión respecto a los otros edificios, permite aventurar que esta construcción podía tener el uso de lugar comunitario de reunión.
Los arqueólogos no han encontrado restos de hogar en su interior, por lo que se puede descartar su uso como vivienda.

LA DOMUS PRINCIPAL
Enfrente del edificio que posiblemente tenía el uso de templo principal, en el punto central del cardo, y en su margen oeste, se ha excavado un complejo doméstico formado por varias edificaciones, que quizás por su privilegiado emplazamiento, y por su dimensión, pertenecía a la familia de la más alta autoridad que habitaba en el castro.


La llamada domus principal, y que en el urbanismo romano solía emplazarse dando su puerta de acceso a una de las vías principales y cercanas al capitolio y al foro.

CONCLUSION
Los investigadores han descrito de manera general que "la ordenación de los castros seguía, en un principio, las pautas marcadas por el propio terreno. La trama urbana adquiría un aspecto orgánico, con células habitacionales comunicadas por veredas estrechas que evitaban los desniveles. Mientras que en los primeros poblados, la única vía identificable dentro del recinto era una ronda perimetral entre las construcciones y la muralla, en los grandes castros coetáneos o posteriores a la conquista romana, se construyeron grandes ejes viarios que los atravesaban de una parte a otra, y una parcelación mucho más regular." Los galaicos, la arquitectura de los castros.

El trabajo aquí presentado, y que se basa en un detallado análisis geométrico de la cartografía del yacimiento publicada en el año 2001, determina que no solo la dimensión y configuración del poblado castreño se rige por pautas ya establecidas por el urbanismo romano en otras ciudades del imperio, y ya estudiadas por los investigadores, (los elementos descritos poseen una exacta proporción y medida), sino que además podemos concluir que el Castro de Viladonga cuenta con todos los elementos principales que un "oppidum" romano debería de contar, y como estos elementos se encuentran sujetos a la propias leyes de la geometría urbana y la arquitectura del siglo I a.C descrita por Vitruvio en su tratado "De Architectura".


Es al final, la forma de construir indígena, la propia manera de aparejar la piedra y edificar, la que dará cuerpo material a la misma idea de ciudad romana.
La singularidad de los castros galaico-romanos, frente otras realizaciones urbanas contemporáneas ejecutadas durante el periodo augusteo, es el característico sincretismo edificatorio entre lo que parecían dos mundos irreconciliables y antagónicos, y que en Viladonga se aúnan para construir un nuevo centro que ordenará el cosmos de la naciente comunidad galaico-romana en este rincón del territorio de la Gallaecia.

© Carlos Sánchez-Montaña - 2009


(1) Moranta Jaume L., (2004) "Les ciutats romanes del llevant peinsular i les illes Baleasr". (Editorial Portic) Barcelona.


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