Unha proposta aberta para rehabilitar a antiga estación como novo nodo público de cultura, comunidade e comunicación, en diálogo directo co Vello Cárcere.
1.6.26
Estación Cultural @Lugo
2.3.26
O fío da Brétema
11.2.26
Neuroarquitectura, el nombre nuevo de una verdad antigua. (Vitruvio no ha muerto)
Nos dicen "neuroarquitectura" y parece que acabamos de descubrir América. Que por fin la ciencia —la neurología, los escáneres, la medición de estrés, la cognición espacial— viene a confirmar que los edificios influyen en el cerebro, en la emoción, en la memoria, en el comportamiento.
Y sí: lo confirma.
Pero conviene decirlo sin rodeos: eso no es una revolución nueva. Es, más bien, el regreso —tardío— a la definición original de la Arquitectura. La vuelta al oficio tal como lo entendieron los antiguos cuando el arquitecto no era un técnico del objeto, sino un artesano de la armonía.
Lo que hoy llamamos neuroarquitectura no es otra cosa que la Arquitectura en su sentido completo. La que Vitruvio describió hace dos mil años y que la academia moderna fue adelgazando hasta convertirla en un sinónimo de edificación.
Y esa confusión —edificio = arquitectura— es uno de los grandes empobrecimientos culturales de los últimos siglos.
EL ERROR: CONFUNDIR EL OBJETO CON LA FINALIDAD
Un edificio es un objeto. La Arquitectura es una finalidad.
Un edificio puede estar perfectamente resuelto: normativas, instalaciones, estructura, eficiencia, cumplimiento. Y aun así no producir Arquitectura. Del mismo modo que un conjunto de sonidos puede estar técnicamente bien emitido y aun así no ser música: puede ser ruido, saturación, violencia, fatiga.
La academia, con demasiada frecuencia, ha enseñado a fabricar objetos correctos y ha olvidado educar en la pregunta decisiva:
¿Qué provoca este espacio en el ser humano?
¿Ordena o desordena? ¿Serena o tensa? ¿Orienta o confunde? ¿Aísla o vincula? ¿Dignifica o reduce?
En ese punto nace la verdadera diferencia: Edificación: la parte. Arquitectura: el todo.
VITRUVIO YA LO DIJO: ARQUITECTURA ES SABER INTEGRADO
Vitruvio no presenta la arquitectura como una "estética del edificio". La presenta como un saber total, alimentado por muchas disciplinas, capaz de ordenar la materia para producir un efecto humano... y, en su fondo, armonía.
Para Vitruvio, el arquitecto debe entender: el lugar (vientos, humedades, clima, salubridad), el cuerpo (medida, proporción, fatiga, descanso), el sonido (acústica, resonancia, teatro), la geometría como ciencia de la forma, y la cultura como ciencia del sentido.
Es decir: el arquitecto no "hace edificios". compone condiciones de vida.
Eso es exactamente lo que hoy nos venden como neuroarquitectura: el reconocimiento de que el espacio no es neutro, que modela la mente, regula el sistema nervioso, predispone a la calma o al conflicto, sostiene o erosiona la salud.
La diferencia es que ahora lo presentamos con instrumentación moderna. Pero el principio es el mismo.
CEREBRO, CORAZÓN, INTESTINOS, OÍDO, VISTA Y PIEL SON UN SOLO SISTEMA
La experiencia lo ha sabido siempre. Y quien trabaja con sensibilidad lo reconoce sin necesidad de teoría: cuando un lugar es verdaderamente arquitectónico, pasa algo.
El cuerpo cambia.
La respiración se ensancha.
La mirada se posa.
El pensamiento se ordena.
El ánimo se reubica.
Lo que hoy se mide como estrés, atención, orientación o bienestar, el oficio lo ha percibido durante siglos como "atmósfera", "quietud", "dignidad", "presencia", "armonía".
Y aquí aparece una analogía esencial que la cultura entiende de forma inmediata:
La música es ciencia matemática de los sonidos (ritmo, intervalo, proporción).
La arquitectura es ciencia matemática de las figuras (módulo, relación, jerarquía, recorrido).
Ambas trabajan con proporciones. Ambas construyen un orden. Ambas actúan —de manera directa o indirecta— sobre el organismo.
Por eso es tan fácil aceptar la música como arte universal (todo el mundo reconoce lo musical y lo armónico) y tan difícil alcanzar Arquitectura verdadera (porque exige que el orden espacial sea total: técnico, cultural, sensorial y humano).
Del mismo modo que la mayoría de sonidos que recibimos no son música, la mayoría de edificios que se levantan no son Arquitectura.
Durante siglos, el saber arquitectónico se transmitió como un oficio completo: maestros y aprendices. No era solo "proyectar", era aprender a ver, a medir, a escuchar, a comprender el lugar, a manejar el umbral, la luz, el silencio, la proporción y el rito.
En algún momento, la institución sustituyó el todo por la parte: la arquitectura quedó reducida a "construcción", a "producto", a "sector", a "mercado", a "objeto normativo".
El resultado está a la vista: espacios que saturan, lugares que enferman, ciudades que fatigan, interiores que aíslan, ruido convertido en paisaje permanente, luz artificial como sustituto de cielo, edificios que no saben ser refugio ni escenario digno.
Y entonces aparece, décadas después, la "neuroarquitectura", como si hubiéramos descubierto que el ser humano tiene un sistema nervioso.
No: lo sabíamos. Lo que pasó es que se dejó de enseñar.
LEONARDO Y EL ICONO: EL CUERPO COMO MEDIDA DEL MUNDO
Leonardo da Vinci dibuja al hombre inscrito en el círculo y el cuadrado y convierte en imagen lo que Vitruvio ya había propuesto: el cuerpo como canon, como medida, como vínculo entre geometría y experiencia.
Ese dibujo se ha convertido en un símbolo cultural porque recuerda una verdad profunda: la forma no es capricho. La proporción no es decoración. El espacio no es neutral.
Cuando el espacio respeta el cuerpo, el cuerpo responde. Cuando el espacio contradice al cuerpo, el cuerpo paga.
Eso es lo que hoy se llama "diseño centrado en el usuario" o "evidencia de impacto en el cerebro".
Vitruvio lo llamaba, sencillamente, Arquitectura.
Reivindico el origen de mi oficio porque ha sido olvidado durante siglos y ahora regresa con otro nombre, como si fuera una novedad.
No quiero una arquitectura que sea solo edificación. Quiero una arquitectura que sea cuidado.
No quiero edificios que cumplan y agoten. Quiero espacios que ordenen.
No quiero ciudades que funcionen como máquinas de estrés. Quiero territorios que funcionen como ecosistemas de salud.
Y aquí hay una verdad incómoda: si hoy alguien explicase a Vitruvio en la plenitud de sus palabras, a menudo sería arrinconado por "idealista", por "poco práctico", por "demasiado humanista".
Pero lo que se llama "práctico" ha fabricado demasiados lugares que no sostienen la vida.
Y lo que se llama "humanista" es lo único que, al final, evita que la técnica se convierta en barbarie.
CONCLUSIÓN: NEUROARQUITECTURA ES ARQUITECTURA (Y PUNTO)
Bienvenida la ciencia, bienvenidas las mediciones, bienvenidos los estudios, bienvenido el lenguaje nuevo si sirve para convencer a quienes solo creen lo que aparece en un "paper".
Pero que quede claro: La neuroarquitectura no inventa nada esencial. Solo está devolviendo a la Arquitectura su definición original: la capacidad de organizar el medio para producir armonía en el ser humano.
Y eso —justamente eso— es lo que hay que recuperar. No como una moda. No como un "campo emergente". Sino como una restitución histórica del oficio: Arquitectura como arte mayor del cuidado.
© Carlos Sánchez-Montaña - 2026
VER:
¿Qué es arquitectura?
Boceto para escépticos
31.1.26
MANUEL MALLO MALLO, el cantero gallego que hizo posible el bosque de piedra de la nave central de la Sagrada Familia de Barcelona.
28.12.25
Jesús Año 0. Una serie histórica (sin dogma).
En Jesús Año 0 iremos abriendo, pieza a pieza, las razones históricas: imperio, política, religión, lenguaje, rutas, poder y propaganda.
Jesús Año 0.
Una serie histórica (sin dogma).
Presentación:
Jesús Año 0.
Una serie histórica (sin dogma).
Prefacio:
Jesús Año 0.
Una serie histórica (sin dogma).
Capítulo 1. Nazaret de Galilea:
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11.12.25
Fundación de Lucus Augusti
Recreación de la fundación de Lucus Augusti (Lugo) por mandato de Octavio Augusto.
"El Bosque Sagrado de Augusto" Año 12 a.C.
Paulo Fabio Máximo recibió el mandato directo del emperador Octavio Augusto en fundar una nueva ciudad en el territorio de los Copori, recibiendo en Roma el proyecto y todas las instrucciones para su realización.
Paulo Fabio Máximo subió la colina siguiendo a su agrimensor, era verano y el día presumía iba a ser caluroso, al llegar a la cima volvió su mirada al camino recorrido y lo que vio le lleno de gozo, las vistas sobre el valle del río eran espléndidas, se divisaba en dirección oeste un vasto territorio de bosques de robles a lo largo de la ladera de la colina, la madera existente era suficiente para iniciar los primeros trabajos. En dirección contraria, hacia el este, el terreno era más pendiente hasta llegar al valle más cercano por el que transcurren varios regatos, afluentes del río principal del lado oeste.
El lugar escogido era el más alto de la colina cercana a la fuente de aguas termales descubierta en la orilla del río, y desde allí se podía divisar todo el entorno; al norte, por la cresta de la colina, se podía realizar con facilidad el acceso al territorio del norte, y por el sur, en suave pendiente se alcanzaba la confluencia de los ríos cercanos.
Pero antes de iniciar los trabajos de replanteo, Paulo Fabio Máximo tuvo que consultar los auspicios al objeto de asegurarse, mediante signos visibles, de que los dioses no se oponían al establecimiento de una ciudad en el lugar escogido. Los augures le confirmaron los bueno auspicios; en el mismo momento en que un correo de Roma trajo a la expedición la noticia del nombramiento de AUGUSTO como Pontífice Máximo de la religión en el imperio, dos rapaces sobrevolaban el bosque designado para fundar la nueva ciudad.
El agrimensor, un técnico de reputado prestigio en la milicia, había fijado la groma en el punto que sería el centro de la futura ciudad. "El instrumento poseía una mira que le permitió al amanecer haber fijado la salida del sol, lo que le proporcionó el oriente real en la fecha y así determinar la orientación del decumanus; luego pudo fácilmente trazar el cardo, perpendicular al decumanus en el punto central inicialmente fijado.
Sobre los ejes así obtenidos y mediante distancias iguales a partir del cruce se obtenía la superficie de la futura ciudad." Un cuadrado perfecto de 2.160 codos de lado.
Paulo Fabio Máximo "revestido con una toga dispuesta a la antigua usanza, cogió las estevas de un arado de bronce, tirado por una ternera y un toro blancos, y trazó un surco alrededor de la futura urbe, siguiendo la misma línea a lo largo de la cual habrían de levantarse las murallas. En el transcurso de la ceremonia el fundador procuró cuidadosamente que toda la tierra levantada por la reja cayese al interior del recinto, y tras él los asistentes recogieron los terrones que a veces saltaban fuera y los volvían a echar donde el rito establecía. Al llegar al sitio previsto para las puertas, el ejecutante levantaba el arado con el fin de dejar un espacio libre de toda consagración. Cuando el oficiante alcanzó el punto de partida, la ciudad quedó virtualmente fundada."
"El ritual de delimitación del territorio debería ser completado por otros dos, ambos ceremonias de consagración. Uno de ellos estaba dedicado a los dioses infernales. En un lugar situado en el centro de la futura ciudad se excava una fosa circular llamada mundus en la que eran depositadas ofrendas a "Los de Abajo".
Y un último rito que tenía por objeto colocar a la ciudad futura bajo protección de los dioses de "Lo Alto", y singularmente de una tríada integrada por Júpiter, Juno y Minerva. En el futuro se construiría un templo llamado Capitolio, situado en la parte más alta de la ciudad, en la zona próxima al punto señalado por el agrimensor, desde donde los dioses podrían observar todo lo que iba a ocurrir en la futura urbe."
V.C.A.M.
CAESARI
PAVLLVS FABIVS
MAXVMVS
LEGAT CAESARIS
"V(rbis) C(onditori) A(ugusto) M(omumentum) Caesari
Paullus Fabius Maxumus Legat(us) Caesaris"
Esta pieza es la más completa de las tres encontradas en la ciudad
Paulo Fabio Máximo, agradecido a César y satisfecho por la elección de un bosque tan bello para fundar la capital del convento, la consagró bajo quién le había dado orden de fundarla y con el nombre de BOSQUE SAGRADO DE AUGUSTO, y así poner a ésta bajo su protección. Todo lo que albergase los muros de la ciudad también sería consagrado a Augusto, dios protector de la gens imperial reinante. Era el año 12 a.C.
Así quedó escrito para los siglos venideros en los cuatro monolitos fundacionales de la nueva ciudad. Paulo Fabio Máximo, legado del César dedicaba la ciudad a Augusto su fundador y César de Roma.
Existe referencia de piezas de epigráficas que relacionan la ciudad con el emperador y su fundador. Son tres de los cuatro teóricos monolitos fundacionales erigidos por parte de Paulo Fabio Máximo encontrados en la ciudad de Lugo en que los que el fundador de la ciudad dedica esta a Augusto Cesar.
© Carlos Sánchez-Montaña 2007
Fuente bibliográfica: PIERRE GRIMAL "Les Villes Romaines" Vergara Editorial S.A. 1956
20.11.25
Aparece en Lugo la semilla del Románico Penínsular.
La reciente noticia sobre la iglesia de Santalla de Esperante, a escasos minutos de Lugo, confirma lo que muchos hemos defendido: la arquitectura medieval no puede entenderse sin la herencia material y simbólica del mundo romano.
La pieza publicada por La Voz de Galicia describe lo que las piedras ya cuentan por sí mismas:
Dos columnas corintias del siglo IV sosteniendo el arco del ábside.
Miliarios romanos convertidos en pila bautismal y pila de agua bendita.
Restos de un templo de planta de cruz griega, anterior a la iglesia románica y con ecos de Oriente.










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